¿Por qué Israel y sus aliados buscan una tregua?

ISRAEL ENTIDAD SIONISTA GENOCIDA

por Rasul Gudarzi – El pasado 8 de julio, el régimen de Israel lanzó una masiva operación militar contra los palestinos atrapados en la Franja de Gaza. Varios cientos de muertos y miles de heridos es el saldo de las agresiones israelíes contra ellos. Según fuentes médicas, niños, adolescentes y mujeres conforman la mayoría de las víctimas de esta nueva atrocidad israelí.

Al igual que en las guerras de 1967, 2008 y 2012, el régimen israelí fue el que la inició, y este mismo agresor, junto a sus aliados, pretende conseguir un alto el fuego con el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS).

En este artículo pretendemos analizar el porqué de los esfuerzos del régimen de Israel, EE.UU. y Egipto para conseguir una tregua que ponga fin a la ofensiva que empezó el primero de ellos.

Mediante esta tregua, el régimen del premier Benyamin Netanyahu, quiere mostrar una imagen vencedora y pacífica de sí mismo; las autoridades israelíes con el asesinato de varios centenares de palestinos y el bombardeo de más de 800 puntos en la Franja de Gaza, pretende ahora declararse vencedor y, así, mejorar su posición dentro de la sociedad israelí, para decir al mundo que, pese a ser el vencedor, busca la paz y pone fin a la guerra mediante una tregua.

La segunda razón verdadera se debe a la incapacidad militar israelí; si nos fijamos bien en la guerra de los 33 días contra El Líbano y las de 22 y 8 días contra la misma Gaza, nos damos cuenta de que el ejército israelí y su poderío militar no es efectivo para guerras largas, y que solo sirve para ataques y ofensivas a corto plazo. La extensión de una contienda bélica solo lo conduce al fracaso; por el contrario, para HAMAS una prolongación del conflicto le ayuda a prepararse mejor e incrementar su radio de operaciones. El aumento del alcance de los misiles de HAMAS de 75 kilómetros a 110, y su poder para atacar diferentes partes de los territorios ocupados, unido al mejoramiento y modernización de su equipamiento militar, como los aviones no tripulados que sobrevuelan el cielo de la tierra ocupada palestina y franquean sus sistemas de seguridad, han sido motivo de preocupación entre los israelíes para seguir con la guerra.

Por lo tanto, aceptar una tregua por parte del régimen de Israel ratifica su debilidad y reafirma la preparación de HAMAS, ya que, en la guerra de 1967, las fuerzas israelíes ocuparon Gaza en media hora, pero en 2008, en el ataque de 22 días al enclave no consiguieron nada, ni tampoco en la agresión de 8 días en 2012. Ni siquiera el hecho de que se trate de guerras asimétricas le favoreció, si pensamos en un régimen muy bien equipado militarmente contra un pueblo atrapado en una zona asediada que ni siquiera tiene acceso a medicamentos.

Otro motivo radica en el balance negativo de la imagen del régimen de Israel en el mundo; si bien los aliados de Netanyahu apoyaron y justificaron al principio sus ataques contra los palestinos, no obstante, la barbaridad y la dimensión de sus atrocidades, que acabó con la vida de gente inocente, niños y mujeres entre otros, provocó la ira incluso de sus propios patrocinadores que le instaron a poner fin a sus ataques.

Algo pudimos notar en las palabras del ministro británico de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, quien después de su reunión con el premier israelí dijo: “A medida que esta campaña continúa y se incrementa el número de víctimas en Gaza, aumenta la preocupación de la opinión pública occidental y se muestra cada vez menos comprensiva con Israel”.

Además, el lanzamiento de las operaciones terrestres del régimen de Israel fue uno de sus mayores errores, algo que se puede considerar como uno de los principales motivos de su fracaso y su motivación para orientarse hacia un alto el fuego. Dado que HAMAS no cuenta con un sistema de defensa antiaérea, no puede ofrecer gran resistencia ante los misiles y ataques aéreos israelíes, pero gracias al entrenamiento que reciben sus combatientes, basado en la guerra de guerrillas, su capacidad es mayor en los enfrentamientos terrestres, así que esta operación fue otro detonante del fracaso israelí, ya que aumentaron las bajas entre sus militares, más de 40 soldados murieron, entre ellos un comandante, y se produjo el secuestro de uno.

Independientemente de la cuestión interna, aumenta la presión externa sobre Netanyahu para que busque una tregua. El genocidio y la masacre de civiles ha provocado la ira de la comunidad internacional, de forma tal que, en la mayoría de los países del mundo, especialmente en aquellos cuyos gobiernos tienen buenos lazos con el régimen de Israel, como Francia o Argentina, civiles y activistas han tomado las calles gritando consignas contra el régimen y exigiendo una respuesta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) ante la tragedia humana. Razón por la cual, tanto la ONU como aquellos países que alegan ser defensores de los derechos humanos, se vieron obligados a reaccionar, de forma muy suave, para mantener su prestigio ante la opinión pública, y entraron en escena, pidiendo no solo al régimen de Netanyahu, sino a ambas partes, que detuvieran la guerra. Así que Netanyahu, bajo la presión interna y externa, está abogando por un cese el fuego.

En ese sentido, los gobiernos de EE.UU. y Egipto, por diferentes motivos, están llevando a cabo una serie de consultas con ambas partes para poner fin a los enfrentamientos. Washington, como el salvador y principal socio israelí, además de pretender mostrarse como defensor de los derechos humanos y preservar los intereses israelíes, está desplegando una diplomacia activa al respecto. Por otro lado, Egipto para dar legitimidad al gobierno golpista del general Abdul Fatah al-Sisi está evaluando las vías para encontrar una salida al conflicto armado, pensando que este podría afectar también su seguridad, por la vecindad con ambos territorios.

No obstante, debido a las condiciones planteadas para conseguir la tregua, no parece que sea una realidad inmediata. Según las propuestas del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, el alto el fuego, que iniciaría el domingo, 27 de julio, duraría siete días, un tiempo en el que las fuerzas israelíes no se retirarán completamente dela Franja de Gaza y seguirán con la destrucción de los túneles que, según el régimen de Israel, utiliza HAMAS para almacenar y movilizar armas.

Además, durante la tregua, HAMAS y el régimen de Tel Aviv tendrán consultas con la mediación de Egipto sobre una posible y duradera tregua. Asimismo, EE.UU., la Unión Europea (UE) y la ONU garantizarán que se estudien los puntos previstos por ambos lados, así como el desarme del enclave costero y el fin del cerco, reconstruyendo las infraestructuras dañadas en Gaza.

Tal como vemos, los puntos planteados benefician más al régimen israelí, puesto que si se desarma Gaza, podrá atacar de nuevo, cuando quiera, ya que con el cerco impuesto a dicha zona, sería muy difícil para HAMAS adquirir las armas que necesita.

Tampoco existe garantía alguna de que el régimen de Tel Aviv cumpla con su promesa de levantar el asedio de la Franja. Por lo tanto, teniendo en cuenta que es Netanyahu quien desea obtener una tregua y no HAMAS, no habrá un alto el fuego duradero, mientras no se cumpla con los requisitos de Palestina, es decir levantar el asedio de la Franja de Gaza y el fin de los ataques aéreos israelíes, otro duro golpe al régimen de Tel Aviv.

27/07/14

msf – HispanTV

Fuente: Resistiendo

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