La gesta de los trashumantes

ESPAÑA TRASHUMANCIA CAÑADAS REALES FEPMA

por Ana Gaitero – «Estás en Babia, siéntete como un rey», dice un cartel labrado sobre una piedra en la Fuente Fría, Peñalba de Cilleros. Las ovejas entran en Babia como reinas del verano. Por el collado de Villabandín dejan atrás las tierras de Omaña. Están en Brañas Brañinas, donde nace el río Luna, y a una jornada de su destino en los puertos de La Cueta, el techo de la provincia, donde nace el río Sil.

Cae la tarde y el coro de esquilas anuncia la llegada del rebaño. El valle se tiñe de blanco esponjoso y el sonido de las cencerras envuelve todo el ambiente. Sólo las órdenes del pastor y los ladridos de los mastines rompen la melodía sonora.

Una niña y un puñado de viejos esperan al rebaño al pie de la carretera. La cría se pregunta «cómo estará la mi chivina» después de un año. Los hombres recuerdan sus años de infancia y vecera en los valles. Las merinas regresan a los puertos, desde la ribera del Órbigo, para pastar el verano.

«Te veo igual que el año pasado», saluda el joven ganadero a su tío, el gemelo de su padre, que también fue trashumante. Un apretón de manos y una mirada sellan el reencuentro anual entre los vecinos de Huergas y Peñalba y el veterano pastor de Torrestío, Ismael Rodríguez que viene al frente del rebaño.

La bucólica estampa no esconde la vida dura y solitaria de los pastores, atrás viene Roque, quemado por el sol y alegre. Sus rostros hablan por sí mismos de la vida errante. Siglos de historia caminan a su lado chirriando con un presente que casa mal con la vida sacrificada de la trashumancia y la soledad del monte.

La ganadería Pico Polvoreda —los hermanos Agustín y Darío Suárez Franco hijos del ganadero luniego Agustín Suárez y de una paramesa— enfila la carretera, cuesta arriba, camino de la majada donde las 2.500 ovejas pasarán la noche antes de emprender la última etapa hasta La Cueta. Salieron el miércoles de Moral de Órbigo y ayer fueron divididas en dos hatajos, uno para Cebolledo y otro para Vegarredonda, para pasar el verano. Han caminado entre 20 y 25 kilómetros diarios de las tierras bajas de ribera a las alturas de la montaña.

Son de las primeras en llegar, sin duda uno de los rebaños más grandes que hacen la trasterminancia (trashumancia entre la ribera y la montaña) en la provincia de León. Más de 50.000 ovejas subirán este verano a los puertos pirenaicos. Como reinas, o como borregas, en Babia. La mayoría suben a pie, pero algunos rebaños son desplazados en camiones como el que pronto llegará con la gandería Grande, conocida como la del Conde La Oliva, que es el único rebaño extremeño que mantiene la tradición después de siglos. También viene desde los ‘Extremos’ de lo que fue el Reino de León un rebaño leonés que pasa el verano en Redipuertas, el pueblo natal de su dueño, José Ángel Escalona. A principios del siglo XX unas 135.000 ovejas hacían la trashumancia a pie. Luego, empezaron a ser transportadas en tren y, desde los años 90 decayó.

La trashumancia sobrevive en León pese a las dificultades que tienen que sortear el medio centenar de ganaderos que aún conservan esta antiquísima forma de ganadería extensiva. En los dos últimos años, estas dificultades se agudizan con medidas de la Consejería de Agricultura que chocan con la ‘apuesta’ por la trashumancia de la Consejería de Medio Ambiente. Los ganaderos tienen más miedo a la administración que al lobo que no es mentado entre sus preocupaciones. Para el lobo cuentan con sus mastines como guardianes, para luchar con la Junta neesitarían otros perros.

«Nos quitan hectáreas, declaran los puertos improductivos, lo cual quiere decir que valen menos, pero nosotros seguimos pagando lo mismo», se queja Agustín Suárez. «En el año 2013 con la aplicación del «coeficiente de admisibilidad de pastos» y una nueva fotointerpretación para detectar improductivos y superficies forestales en el Sigpac, la superficie de aprovechamientos válida para las ayudas de la PAC se redujo en algunas parcelas pertenecientes sobre todo a entidades locales», admite el servicio territorial de Agricultura de León.

La medida suscitó quejas de algunas entidades y ganaderos y la Dirección General de Política Agraria ordenó revisar las clasificaciones de los aprovechamientos mediante controles sobre el terreno, «corrigiéndose los errores que se detectaron», asegura. Sin embargo, el proceso de revisión se ha aplicado otra vez en 2014. Agricultura insiste en que se pueden solicitar correcciones en los puertos pirenaicos y otras superficies de pastaderos.

Pastores y sostenibilidad

La trashumancia se considera uno de los valores de la Reserva de la Biosfera de Babia y Luna. El ganado lanar ha transformado el paisaje en praderas donde en tiempos remotos sólo había bosque. En Omaña y también en Babia el piornal avanza sobre los antiguos pastos. Desde el collado de Villabandín, el ganadero señala las huellas y apunta el problema que supone para los incendios.

El bosque avanza de la mano del hombre. Se acaba de realizar una plantación de árboles en las laderas para beneficiar el corredor del oso pardo. En la carretera de Peñalba de Cilleros hacia Omaña se ve el cartel: casi 700.000 euros en una plantación. «Nos quieren meter el oso por aquí», dice un vecino de los que salieron ‘a nortear’.

«Si invirtieran el dinero en hacer un corral en cada puerto para que el ganadero se pueda ausentar tranquilamente y vivir como una persona de este siglo nos beneficiarían algo a nosotros, pero de los ganaderos no se acuerdan», se queja Suárez Franco.

También reclama más atención y recursos para las casetas de los pastores y respeto de las cañadas y cordeles. Las concentraciones parcelarias de las riberas y el Páramo han arrasado con muchos tramos sin que se haya consultado a los ganaderos, denuncia su compañero Adolfo Álvarez Bango.

A los trashumantes les protegió durante siglos el Honrado Consejo de la Mesta. Ahora no tienen que les defienda.

«El movimiento estacional del ganado les hace aprovechar mejor los recursos y no sobreexplotar los pastizales, adaptándose a las condiciones climáticas de cada lugar. Además contribuyen a la conservación de un patrimonio notable de razas autóctonas de ganado, prevención de incendios forestales, etc», explica el biólogo Ignacio Doadrio.

«Este sistema, que ha modelado los paisajes cantábricos y conservado gran parte de nuestra diversidad, es la asignatura que imparten a la sociedad, todos los días, los ganaderos trasterminantes con el aula vacía», lamenta el científico.

Los pastores saben bien lo que su labor contribuye al medio ambiente. «La oveja lo que come, deja», dice un viejo dicho de pastores en alusión a la riqueza fertilzante de su abono. Antaño en los pueblos se disputaban las majadas de las ovejas para aprovechar sus excrementos.

Adolfo Suárez Bango lleva 35 años en el oficio y ahce la trasterminancia entre el Páramo, Omaña y Babia. En primavera salió de Azares del Páramo rumbo a Adrados Ordás y a primeros de julio partirá hacia Torrestío y la Cueta donde aprovecha los pastos de altura de sus puertos. A la vuelta, en septiembre, su ganado se beneficiará de las rastrojeras de tierras de cultivo en el Páramo y el rebaño andará hasta Alcuetas, casi en el límite con la provincia de Valladolid.

Es uno de los ganaderos que realiza más movimientos con su rebaño a lo largo del año. El único de la familia, de tres hermanos, que no ha dejado de subir los puertos. «Para que esto sea viable tienes que subir al monte, los pastos son buenos y el ganado sale más fibroso. El que quiera tirar en el oficio este tiene que moverse», sentencia. Además, reflexiona, «el movimiento del ganado tiene ventajas para el terreno, se abren caminos y se propagan menos los incendios, si no todo se convierte en un monte».

Pero en lugar de ser compensados por esta labor, les penalizan económicamente. Los ganaderos trasterminantes, aparte de una vida sacrificada, tienen que pagar por cada movimiento que realizan con sus ovejas, a razon de 0,6 centímos por cabeza cada vez que hacen un desplazamiento.

Tasas «abusivas»

«Es abusivo. Hace dos años no cobraban nada y ahora han subido las tasas por dos veces y lo peor es que tienes que a por las guías a la unidad veterinaria y si te pare una por el camino ir a por la suya… No entiendo por qué no podemos hacer autoguías como cuando las llevamos al matadero», se queja.

El oficio de pastor «no es fácil —apostilla— guiar y gobernar un ganado es complejo y hay que atenderlo los 365 días del año», apunta. La mayoría de los ganaderos son los propios pastores de sus ovejas aunque hay quienes tienen obreros, como Ganadería Pico Polverada que cuenta con dos pastores. «Es muy difícil encontrar a gente que quiera trabajar en esto y que se amolde», señala el mayoral.

Ismael tiene 63 años y lleva ‘toda la vida’ con la familia. «Toda la vida, quitando el tiempo que estuve en la mili, he sido pastor. Tenía 9 años cuando marché de trashumante a Extremadura y allí estuve 12 años, luego me quedé en León con su padre, Agustín Suárez», cuenta el hombre mientras encamina las ovejas hacia el paraje de La Mora.

«Por este cordel paso desde que tenía 23 años, se junta con el que viene de Torrestío», explica. No sabe nombres, pero conoce bien la senda. «Ahora no quiere nadie agarrarse a las ovejas. Ahí arriba son las 24 horas aunque no haces nada tienes que estar ahí. Hacemos de cocineras… Tienes que aprender a hacer de todo», explica. Ismael arrea las ovejas con esos sonidos ancestrales que se hacen con la lengua y con buenos pulmones. Pronto se topa con la ruina de la caseta del pastor de las que también fueron praderas y majadas del ganado en Peñalba de Cilleros.

«Ahí estuve durmiendo yo», apunta con el gancho. Sospecha que la ruina no es sólo producto del tiempo, sino también de la saña de los que traen vacas a estos antiguos pastos merineros. «Para que no volvamos», sentencia. Con el gancho apunta también hacia la nueva plantación de árboles que el año pasado no existía. «Para eso hay dinero, para arreglar la caseta de los pastores, no», lamenta.

La cotización de los puertos merineros por ganado vacuno y, en los últimos años, por el equino ha desplazado a las reinas del verano en los pastos. Pero lo peor es la invasión de las praderas que han pagado los merineros por el ganado de gente del pueblo que pasta sin control por el monte y, «como es lógico, se van a los mejores pastos».

Cuenta un ganadero de Luna su hermano avistó unos caballos en el puerto que tiene alquilado. Avisó al que creía que era su dueño y este dijo que ese ganado no era suyo. «Entonces, mi hermano le dijo: Bueno, como no es tuyo voy a coger esos caballos y los pongo en la carretera». El otro reaccionó y reconoció que eran suyos y subió a por ellos.

Esta práctica se repite en casi todos los puertos de Babia y Luna. «Y nadie hace nada, eso sí a los organizadores de la primera Babia Sherpa Tour, que se celebra entre ayer y hoy, les han cobrado 150 euros por posibles daños en el puerto de Las Verdes, en Torre de Babia», lamenta el ganadero Gregorio Fidalgo, de Abelgas de Luna.

Su rebaño subirá en los próximos días desde Lago de Omaña conducido por él y por su esposa, Violeta Alegre, la única mujer que pastorea merinas en los puertos y también la única que comparte la titularidad de la explotación. En primavera salieron desde San Pelayo rumbo a Omaña con la ayuda de 11 perros mastines.

El puerto de La Solana, de esta localidad, es el más afectado por la plaga del ‘zurrón’, una oruga que ha devorado cerca de 5 hectáreas de pastos según la Junta y más de 40 según el ganadero José Miguel Bango. «Nadie ha hecho nada», sentencia el ganadero, abandonado a su suerte pese a las buenas palabras del consejero de Medio Ambiente, Antonio Silván quien se cuidó mucho de hablar de estudiar los efectos, pero nada de evaluar y pagar los daños. «No le quedará más remedio que subir, si no acabarán con todo el puerto», dice su compañero, Agustín Suárez.

«No nos están ayudando nada y hay una gran descoordinación entre Agricultura y Medio Ambiente», lamenta Rubén Valín, ganadero leonés y secretario de la Asociación Ibérica de Pastores Trashumantes. El problema de las hectáreas en los puertos amenaza con repetirse el año que viene y las ayudas llegan tarde, añade. «La única forma de recuperar hectáreas es con informes técnicos, pero tienen que involucrarse las unidades veterinarias y hacer fuerza», subraya.

Otro problema de los ganaderos es que pese a aumentar los costes de producción, el precio del ganado es bajo. El cordero oscila entre los 3 y los 5.50 euros. «Se paga muy poco y encima traen corderos vivos de Francia que los matan en Palencia y pasan por ser de aquí», denuncia Agustín Suárez.

En León quedan 48 ganaderos trashumantes. Reclaman condiciones de vida del siglo XXI y un reconocimiento para su actividad. En Europa se están debatiendo los futuros Fondos de Desarrollo Regional y quieren ser oídos. El grupo de Traumancia acaba de constituirse sin la voz de un pastor. Le exigían hablar inglés, un curriculum que no piden a los candidatos a eurodiputados.

22/06/2014

Fuente: Diario de León

One Comment to “La gesta de los trashumantes”

  1. Lapsus: Más de 50.000 ovejas subirán este verano a los puertos pirenaicos

    El lobby burocráta docente papanatoide cosmopolita: En Europa se están debatiendo los futuros Fondos de Desarrollo Regional y quieren ser oídos. El grupo de Traumancia acaba de constituirse sin la voz de un pastor. Le exigían hablar inglés, un curriculum que no piden a los candidatos a eurodiputados.

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