Con Pablo llegó el escándalo al Ritz. El revuelo por señalar «las explicaciones políticas de ETA»

ESTA VERDAD ES SOLO UNA PARTE DE LA MENTIRA

por Pepe López – No vamos a entrar en dilucidar las motivaciones reales del señor Pablo Iglesias, ni entraremos ahora en valorar su figura ni vamos a opinar sobre el movimiento que encabeza.

Desde el 25 de mayo los medios de manipulación de masas y las redes internáuticas andan afectados por una -permítanme la expresión- «pablemitis» aguda (aparentemente a favor o furibun­damente en contra) que revela cómo un mismo fenómeno que, en el primer momento, sorprendió a todos, inmediatamente des­pués casi todos han tratado de utilizarlo: los unos yendo a rebufo de la novedad apareciendo como «compañeros de Pablo toda la vida»; los otros constituyéndose como «centinelas del Mundo Li­bre» y tocando a rebato al grito «¡Que vienen los bolivarianos!».
«Hoy no nos toca eso»

Ya sabemos -y lo recordamos- que todo el revuelo desatado a propósito de las palabras del señor Iglesias en el Ritz sobre que el fenómeno de ETA «tiene explicaciones políticas» representa, una vez más, una mera excusa para quienes le «tienen ganas», una ocasión aprovechada por quienes tienen interés NO en CRI­TICAR sus posiciones sino de DEMONIZARLO. Si esas mismas palabras hubieran sido pronunciadas por un vocero del Partido Popular, de la FAES o de la derecha mediática, nada hubiera ocurrido.

Pues lo que nos interesa ahora es tratar el asunto apuntado y entender como es posible que apuntar algo tan obvio -que los motivos del terrorismo etarra son políticos (o ideológicos políti­cos), no económicos ni pasionales sexuales- ha podido dar pie para que los oportunistas que infectan el panorama mediático y político español, secundados por muchos ciudadanos (y no pocos de buena fe aunque escaso fundamento), hayan desatado el revuelo que han montado.

¿Porqué muchos españoles que han escuchado las palabras del señor Iglesias han visto que las misma significan una disculpa o, incluso, una justificación de ETA?

Insistimos: dejando de lado los intereses y fobias políticas domi­nantes en el presente, y la «libertad de expresión» que ejercen muchos españoles para opinar sobre lo que les apetezca sin an­tes enterarse realmente sobre el asunto sobre lo que opinan, lo que nos interesa es tener una explicación de cómo el apuntar algo tan obvio ha dado pie para acusar al «apuntador de lo ob­vio» de connivencias con el fenómeno apuntado: la explicación viene de uno de los grandes errores estratégicos y políticos co­metidos en el último cuarto del siglo XX al afrontar el terrorismo del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (así lo denominó el presidente Aznar, y no vamos a contradecirle en esto).

Durante la dictadura de Franco «la prensa del régimen» insistió torticeramente en el carácter político de ETA de la misma forma «amalgamadora» e indiscriminada que los medios de difusión occidentales insisten actualmente en el carácter «islamista» del Boco Haram nigeriano o del DAIISH que opera en Siria e Iraq. El propósito de la prensa del régimen era, evidentemente, aso­ciar con ETA a todos los grupos políticos antifranquistas, crimina­lizar la actividad política en sí misma, pues no se especificaba tanto la ideología o los propósitos políticos concretos de ETA si­no que se ponía el acento en su carácter de «grupo político», sin más. De la misma forma, los medios de manipulación occiden­tales apenas hacen referencia a cual es la variante ideológica que sostienen Boco Haram o el DAIISH, sino que les califican gené­ricamente de «islamistas», con el fin evidente de criminalizar por asociación a todos los movimientos islamistas del mundo. De la misma forma que insistir de forma genérica en el carácter políti­co de ETA permitía la criminalización y represión de toda la opo­sición antifranquista, definir como «islamistas» al DAIISH o Boco Haram justifica las condenas a muerte en Egipto contra activistas de los Hermanos Musulmanes contrarios a la dictadura del gene­ral Es’Sissi o los asesinatos de palestinos (tanto selectivos como indiscriminados) por parte del Estado sionista.

Cuando de la dictadura se pasó a la monarquía parlamentaria, la política siguió siendo algo muy serio que daba hasta miedo, pero ya no era, claro está, algo «condenable» o criminoso de por sí. La nueva situación pareció que implicaba una recuperación del valor de la política. Pero en España ocurrió un fenómeno que parece un tópico señalar pero ha reflejado gran parte nuestra historia: un movimiento pendular que pasó de un extremo a otro pasando por un punto intermedio insostenible. Pues el régimen del 78 no pasó a negar de inmediato que ETA tuviera un carácter político: al contrario, no sólo reconoció oficialmente que sus crí­menes tenían una motivación política, sino que ésta coincidía con los objetivos políticos de la lucha antifranquista por las liber­tades públicas y la democracia. Eran, por tanto, «motivos políti­cos democráticos» y «en pro de las libertades». Parece que la intención de los legisladores de la transición fue la de contentar con ello al MLNV y así integrarlos en la democracia parlamenta­ria (en parte, también por ello se montó el Estado de las Autono­mías), pero no sólo no consiguieron acabar con ETA, sino que ésta se fortaleció e incrementó de forma espectacular sus accio­nes terroristas.

En consonancia con esta línea acordada durante la transición, en la década de los setenta, e incluso en la de los ochenta, exis­tía en el ánimo de muchos españoles una disposición, si no de justificar, sí de atenuar o mitigar la repulsa ante los crímenes de ETA alegando que sus acciones tenían una «motivación políti­ca». Un ase­sinato pasional o por interés económico era conde­nable. Pero un asesinato por motivos políticos tenía una disculpa en la forma de pensar de muchos españoles por aquella época.

Y es que, no se olvide, los propios «padres de la democracia» habían aceptado que la explicación política de los crímenes de ETA había sido, sencillamente, la de traer «un régimen de liber­tades públicas». Si tal régimen ya se había traído ¿Que explica­ba entonces que ETA siguiera matando? Los «padres de la de­mocracia» se vieron atrapados en su misma trampa.

La «salida» o reacción del poder político y mediático fue la de encerrarse en condenas y apelaciones sentimentales, y minus­valorar o esconder la motivación ideológica y los objetivos polí­ticos de la organización terrorista. De la criminalización de ETA por su mera naturaleza política -durante la dictadura-, se había pasado a justificarla por sus fines políticos «democráticos» -durante la transición- y para salir de este atolladero, se pasó después al ex­tremo opuesto -el más absurdo de todos- de negar su carácter polí­tico. Así, durante mucho tiempo, ante cada atentado de ETA, se estuvo lanzando desde los partidos y los me­dios de difusión, la gran memez que los etarras eran simples bes­tias irracionales sin ideario político (o que su ideario era irrelevan­te) y que todo los crímenes eran acciones ciegas porque estaban locos o porque eran una mafia que se alimentaba a sí misma y por eso sólo sa­bía matar.

Era una consigna que buscaba «un buen fin» (provocar que to­da la población sintiera repulsa hacia ETA) pero fue un mensaje cobarde, estúpido y erróneo: el poder de entonces NO se atrevió a dar la batalla, no quiso reconocer y combatir la causa del pro­blema: una ideología que combina a su vez tres idearios: la ideo­logía nacionalista; el igualitarismo económico (creer que la solu­ción a todos los problemas se logra reestructurando las fuerzas de producción y que todos tengamos más o menos lo mismo); y la lógica instrumentalista (la de que un buen fin justifica cualquier tipo de medio). El poder de aquellos años setenta, ochenta y no­venta, se enfrentó al terrorismo de ETA apelando a «sentimien­tos apolíticos» y no atacando la justificación del terror para impo­ner un modelo totalitario nacionalista en una parte de España.

Lejos de condenas y planteamientos sentimentales (únicamente aceptables en el caso de las familias del casi millar de personas asesinadas por ETA) es este núcleo ideológico lo política e inte­lectualmente más denunciable del MLNV.

La palabra «comprender» en el idioma castellano tiene significa­dos distintos: una cosa es entender algo y otra es tolerarlo. Con la palabra «entender» pasa igual: una cosa es conocer bien lo que sea, y otra es avenirse a ello. En esos años, parecía que las dis­tintas acepciones de estos términos provocaron un cortocircuito en la política y en los medios: promover la comprensión de lo que era y perseguía ETA implicaba ser tolerante con ella, y tratar de entender al MLNV traía como consecuencia disculpar o ate­nuar el carácter criminal de sus acciones: se interpretaba la com­prensión de sus esquemas y fines políticos como tolerancia ha­cia ellos, no como conocimiento preciso para combatirla mejor.

Hemos venido arrastrando, no sólo ante ETA, sino en tantos fe­nómenos de la política nacional e internacional, esta amputación mental de no querer entender, no querer penetrar, no querer te­ner una idea más o menos precisa de las cosas.

Toda esta herencia «apolítica» (aunque fomentada políticamen­te, por supuesto) y enemiga del conocimiento es lo que explica -aparte de los intereses y fobias del momento de los oportunis­tas- el escándalo surrealista por señalar algo tan obvio como que el terrorismo de ETA tiene explicaciones políticas.

3 comentarios to “Con Pablo llegó el escándalo al Ritz. El revuelo por señalar «las explicaciones políticas de ETA»”

  1. Tiene razón el articulista, aunque no coincido con las analogías que hace con el islamismo; sin embargo, quiénes son los que están poniendo a los terroristas en la calle, ¿el PP o Podemos? Al menos Pablo Iglesias es coherente.

    Lo de posar de víctimas les va muy bien a los del PP, incluso cuando son ellos parte activa en el problema. Recibieron la orden de rendirse a ETA, pero no sabían cómo vender ese mandato ante su electorado. Para eso llegó la sentencia de Estrasburgo, para echarles una mano. Una sentencia, como tantísimas otras procedentes de ese tribunal, que no era de obligado cumplimiento (a Ruiz Mateos nunca le devolvieron lo que según ese tribunal había que devolverle. Además tanto Francia como
    Gran Bretaña se desentendieron en su día de las sentencias condenatorias). ¿Por qué el PP salió raudo a decir que ellos, como gente de orden, acataban y harían cumplir esa sentencia? ¿Han hecho lo mismo con las sentencias de los tribunales españoles en las que se condenaba a la Generalidad de Cataluña?

    La rendición ante ETA vino dictada por la OTAN, la misma que junto con Francia protegió a ETA durante décadas. Lo mismo el Vaticano, que mantuvo a los obisparras en su puesto hasta que, en contra de todo el clero vasco, impuso a Munilla; justo también cuando la OTAN tocó el silbato. ¿Por qué no lo impuso antes, cuando más se necesitaba?

    http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/232294/-solana-asegura-que-nunca-participo-en-ninguna-negociacion-y-defiende-el-papel-de-la-fundacion-henry-dunant

    O sea que la derecha política (y la periodística, que es bastante peor que la política) ponen el grito en el cielo porque Pablo Iglesias dice que lo de ETA es un problema político (claro que lo es, ¿qué es si no?) pero no tienen inconveniente en liberar cien presos etarras por año o mantener a Josu Ternera de vacaciones desde hace años, y últimamente incluso a De Juana Chaos.

    Estos sinvergüenzas del PP, y medios afines, no tuvieron inconveniente en lanzar todo tipo de insidias contra el PSOE por lo del 11-m, incluso cuando ya había quedado claro que la autoría era otra que nada tenía que ver con la izquierda. Ahora la culpa de Podemos. Miserables.

  2. En efecto. Este otro asunto (u otro aspecto del mismo gran asunto) que nos saca el comentarista tiene “tela marinera” y retrata muy bien la catadura moral, política e intelectual de los miserables del PP y de la derecha mediática (coincido también en que ésta es aún peor que la derecha “partidaria”).
    El PP puede tratar con ETA, puede negociar con ETA, puede pactar con ETA y puede realizar concesiones a ETA… pero si eso mismo hacen otros, su perrera mediática afín le acusa: “¡Es que es de ETA!”
    Así es la derecha dominante en España.
    Asimismo, coincido en valorar que la OTAN (al igual que hizo con el MPAIAC de Cubillo) estuvo resguardando a ETA como un recurso de chantaje a España: o ésta se rendía definitivamente al mando supremo de Washington o tendríamos atentados separatistas para rato. Lo hemos dicho en otras ocasiones y no vendrá mal que insistamos en ello: prácticamente todos los mal llamados “movimientos de liberación nacional” (porque son etnicistas, separatistas o secesionistas) del planeta han sido un instrumento de las potencias occidentales para quebrantar imperios (como hicieron con el Otomano y el Austro-Húngaro) y estados-nación no sometidos a los intereses estratégicos y económicos, o al menos un instrumento para que estos estados no levantaran cabeza y fueran descalificados como “estados fallidos”.
    El comportamiento de las jerarquías eclesiásticas igualmente incalificable. El apoyo del poder eclesiástico a ETA durante años (como su respaldo al secesionismo catalanista -que no catalán-) demuestra o bien su cobardía o bien como juegan a quebrantar las uniones políticas. En todo caso revela su desprecio por el valor de la unidad nacional y la equidad entre los ciudadanos de un estado, además de su desprecio por la integridad de las personas. Ya durante la I Guerra Mundial revelaron como jugaron a quebrantar Italia para recuperar los “estados pontificios”.

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