Arabia Saudí y el EIIS

TERRORISMO ARABIA SAUDI

por Diana Rojas – Las acusaciones del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, contra Arabia Saudí de apoyar a los terroristas en Iraq parecen haberse confirmado.

Por primera vez, el Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS) ha hecho su aparición en este reino, dijo un analista saudí, Hashim al Wahili, a la agencia de prensa iraquí Al Najil.

“A través del seguimiento de los desplazamientos de la organización en Arabia Saudí hemos visto que sus eslóganes han hecho su aparición en lugares públicos e instituciones gubernamentales”, dijo Al Wahili, para el cual esto es una prueba de que el movimiento terrorista está sostenido por los Al Saúd.

Es, sobre todo, en la ciudad de Taif, situada al suroeste de la capital, Riad, donde estos eslóganes han aparecido más, entre otros en los muros de algunas administraciones saudíes, como la Dirección de los Asuntos Civiles y los Pasaportes.

Cobertura anti-Maliki

Arabia Saudí se ha hecho notar por su apoyo al EIIS mediante su cobertura mediática de los últimos acontecimientos iraquíes cuando esta milicia de Al Qaida, apoyada por los restos del régimen de Saddam Hussein, se apoderó de Mosul, la segunda ciudad de Iraq, de la provincia de Ninive y de una parte de la provincia de Salahuddin y de Dilaya. Estos milicianos, considerados terroristas por el gobierno iraquí y la gran mayoría de la comunidad internacional, son calificados de “revolucionarios” por los medios financiados por Arabia Saudí, como el canal Al Arabiyya.

El periódico saudí Al Watan, próximo al régimen, publicó un artículo titulado “Una revolución para la liberación de Iraq” en el que realizaba una entrevista con dos supuestos comandantes de la insurrección en Iraq, incluyendo un cierto mayor general Hussan al Din al Dulaimi, presentado comjo vicepresidente del consejo político general de los revolucionarios. Éste contradijo las versiones de los últimos acontecimientos aparecidas en las agencias internacionales al afirmar que no era el EIIS el que se había apoderado de Mosul, sino los “revolucionarios de Iraq.”

Además, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, cuyo partido Estado de Derecho ha sido el vencedor en las elecciones legislativas del pasado mes de mayo, es acusado por Riad de haber “marginado a la minoría árabe sunní” en Iraq.

El pasado jueves y por enésima vez el ministro de Exteriores saudí, Saúd al Faisal, atacó a Maliki. “Las políticas sectarias de Maliki son la causa del deterioro de la situación en Iraq puesto que su gobierno se ha comportado de una mala manera con ciertas regiones y él se ha arrogado todos los puestos clave, lo que ha minado al Ejército iraquí”, dijo en una conferencia de prensa en Yeddah en los márgentes de la reunión de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), según el sitio de la cadena de televisión Al Arabiyya. “Yo le aconsejo no contradecir a Arabia Saudí”, añadió.

Según medios próximos al primer ministro iraquí, son Arabia Saudí y las facciones iraquíes que ella apoya los que están detrás de la efervescencia sectaria que inflama la región. Y esto en razón de las ambiciones hegemónicas saudíes. Además el propio régimen saudí ejerce una política despótica que acapara el poder y no admite compartirlo con nadie, ni siquiera con su propio pueblo. Por el contrario, Iraq es una democracia.

Detrás de estas acusaciones, lo que realmente molesta a Arabia Saudí son los estrechos vínculos de Iraq con Teherán. Al Faisal también puso en guardia a Irán contra toda intervención en Iraq: “Rechazarermos toda injerencia militar extranjera en Iraq dado que se trata de una crisis con probables repercusiones regionales”, dijo.

Cabe recordar, sin embargo, que el reino wahabí es quien se inmiscuye en los temas iraquíes, ya que constituye el principal apoyo a los grupos extremistas que actúan en Iraq, Siria y el resto del mundo.

Vínculos ideológicos

En el plano ideológico, las tesis defendidas por el EIIS se inspiran en el wahabismo, que es la doctrina religiosa oficial en el reino saudí.

En lo que se refiere a las reglas que rigen la sociedad y a sus relaciones con las minorías, el EIIS aplica las doctrinas de los sheijs wahabíes saudíes que son conocidos por sus fatuas retrógradas en los temas sociales.

Esta convergencia ideológica explica el hecho de que la mayor parte de las redes de financiación del EIIS se encuentren en Arabia Saudí, principalmente en los círculos religiosos más rigoristas.

Gracias a su experiencia de varias décadas, los saudíes son maestros en las transacciones de dinero ocultas, que permiten llegar sumas, a veces exhorbitantes, a las cuatro esquinas del mundo mediante redes paralelas que son difíciles de identificar.

Lazos con los restos del régimen de Saddam

Los lazos militares y políticos tejidos por el EIIS en Iraq llevan también a Arabia Saudí. La organización se ha aliado con el brazo derecho de Saddam Hussein, Ezzat Ibrahim al Duri, que ha reunido a algunos partidarios del régimen de Saddam y antiguos oficiales de su ejército en el “Ejército Naqshbandi”, que lucha junto al EIIS. Además, Al Duri se ha alineado explícitamente con la política regional saudí.

En un vídeo difundido en abril de 2012, Al Duri rindió un homenaje al rey Abdulá de Arabia Saudí. En otra entrevista concedida al periódico Ahram al Arabi hace varios meses, Al Duri señaló que “el reino es la fortaleza de la resistencia contra los complots dirigidos contra la identidad y existencia de la nación.”

Él elogió las “posturas honorables” de Arabia Saudí con respecto a Siria, Bahrein, el Golfo en general y “el pueblo iraquí y su revolución en particular”.

Él identificó a Irán como “el principal enemigo” y “el peligro más inminente” y rechazó las acusaciones de terrorismo lanzadas contra los que combaten contra el gobierno iraquí calificándolos de “revolucionarios”.

El EIIS como instrumento de la política exterior saudí

En el plano político, los últimos acontecimientos en Iraq sirven, a corto plazo, a los intereses saudíes, incluso si a largo plazo ellos pueden provocar una amplia desestabilización, que podría extenderse a las monarquías del Golfo.

En realidad, las estrategias de Riad se caracterizan por ser reacciones, a menudo impulsivas y motivadas exclusivamente por la preocupación de proteger el poder de la familia Al Saúd, incluso si para ello hace falta “apoyar a los grupos extremistas”, como señala Simon Henderson, director del Programa del Golfo en el Instituto de Washington para Estudios del Cercano Oriente en un documento publicado el 14 de Junio.

Henderson inscribe la “batalla de Iraq” en el marco de “la guerra saudí contra Irán.” Según él, “los acontecimientos en Iraq ofrecen al rey saudí, Abdulá bin Abdul Aziz una nueva oportunidad de asestar un golpe a Irán después de su fracaso en lograr el derrocamiento del presidente sirio, Bashar al Assad.”

Este análisis es corroborado por numerosos hechos. El pasado 22 de abril, el antiguo jefe de los servicios de inteligencia saudíes, príncipe Turki al Faisal, declaró en una conferencia de prensa sobre seguridad regional organizada en Bahrein que las entonces próximas elecciones en Iraq provocarían la “partición del país.”

Saudíes en el EIIS

La prueba más material del apoyo saudí al EIIS es la fuerte presencia de ciudadanos saudíes en todos los escalones de esta organización. Los saudíes ocupan, en efecto, los puestos de responsabilidad militar y religiosa y representan una parte importante de los combatientes extranjeros.

Informaciones procedentes de Iraq hablan de la muerte de varios saudíes en los últimos combates, incluyendo un oficial del Ejército. Los medios iraquíes han anunciado también la captura de varios saudíes en la provincia de Di Qar, en el sur del país.

Los vídeos colocados por el EIIS en Youtube muestran a los combatientes con un fuerte acento saudí, mientras que los sitios de las redes sociales hablan de las “hazañas” de los saudíes en las provincias de Nínive y Salahuddin.

A este respecto la diputada iraquí Zeinab Wahid Salman ha denunciado el papel de Arabia Saudí que intenta, según ella, “reeditar en Iraq los mismos métodos destructivos que ha puesto en práctica en Siria.”

Fuente: Al-Manar

4 comentarios to “Arabia Saudí y el EIIS”

  1. Los saudíes (cuando digo saudíes me refiero al poder de Arabia Saudita, no al país -o paises, por ejemplo el Reino del Hiyaz o la región de Asir son paises que fueron ocupados por los saudíes hace noventa años-) están jugando con fuego, incluso de forma más peligrosa que en Siria.
    Es cierto que los saudíes están tratando de desestabilizar al gobierno de Nuri Al Maliqui apoyando sin mucho disimulo esta rebelión. Este levantamiento en el oeste (Al Ambar) y en el norte está sustentada por algunas tribus sunníes (como la de este dirigente reconocido por los saudíes, de la tribu Dulaim -ojo, la mitad de la población iraquí NO se encuentra vinculada a tribu alguna, pero la que sí se siente vinculada tiene mayor capacidad de intervención, pues ya sabemos que la parte de la población vertebrada y organizada tiene siempre mucho más poder que la que no está encuadrada en ningún sitio-) que no son, para nada, abdelwahabitas, pero han aceptado contar como aliados a los tacafres del DAIISH utilizándolos como “comandos locos” de vanguardia, algo similar a lo que trataron de hacer con ellos (y con los del Frente de la Victoria -el grupo de Al Caida “oficial”-) los rebeldes sirios, tanto del Ejército Libre como del Frente Islámico.
    En Siria tanto los “sirios libres” como los “frenteislamistas” se ven ahora apurados tanto por las contraofensivas del Ejército de Al Ássad como en su guerra “a sus espaldas” contra el DAIISH, que ha llegado hasta asesinar a los enlaces y mediadores con el Frente Islámico. Al Ássad ha salido fortalecido por el apoyo ganado en una población harta de tres años de guerra y destrucción, aún más asustada con el terrorismo tacafre que con la represión del régimen y, sobre todo, irritada por unos rebeldes incapaces de ofrecer un frente unido y contener a sus antiguos aliados. Es decir, por ambos motivos, a los rebeldes sirios les “ha salido el tiro por la culata” y les perjudicado su alianza con los tacafres (éstos no hacen caso de acuerdos con “falsos musulmanes”, y todos los atentados tacafres son achacados al conjunto de los rebeldes).
    No nos cabe duda que el poderoso jefe de los servicios secretos saudíes, Bandar bin Sultán -o «Bandar bin Bush» como le llamamos muchos-, organizador de los recursos humanos y materiales para el Frente de la Victoria y para el DAIISH, nunca se planteó que éstos tuvieran alguna posibilidad para dominar a todos los grupos rebeldes, y menos de ganar la guerra ante Al Ássad si se ponían al frente de los rebeldes. Su objetivo era el que se ha ido cumpliendo estos años: destrozar Siria y neutralizarla políticamente. Los saudíes jamás se plantearon facilitar una victoria de los rebeldes, pues éstos tampoco aseguraban una Siria dócil ante los saudíes (Turquía sería un «patrón» mucho más atractivo). Para eso contaron con el Frente de la Victoria y, sobre todo, con los aún más extremistas del DAIISH: más destrucción en Siria y, sobre todo, volver imposible una estabilización de los rebeldes y una hipotética victoria de éstos.

    ¿Pero porqué afirmo que en Iraq la jugada puede salirles muy mal?. La decisión de Nuri Al Maliqui de formar un gobierno como él quiere -no lo ha hecho desde que es primer ministro- implica un mayor acercamiento al Eje Irano-sirio. Para provocar la caída de Al Maliqui y reeditar otro “gobierno de concentración” que mantenga en el «limbo» la línea política internacional de Iraq, los saudíes han espoleado la rebelión de esas tribus sunníes, han apoyado a las milicias de la Cofradía Naqshbandía encabezadas por el baazista insurgente general Izzat Ad’Duri -tiene su gracia ver a un panarabista “laicizante” al frente de una fuerza convocada al amparo de una cofradía “sufi”-, y han suministrado recursos al DAIISH para que actúe como “fuerza de choque”.
    Pero el tiro puede salirles por la culata no sólo a los rebeldes del Oeste y del Norte, sino a los saudíes. Porque los sionistas ya han anunciado el reconocimiento de un estado «independiente» del Curdistán iraquí. Aunque los planes del general Ad’Duri sean otros, los intereses particularistas de sus aliados tribales pueden muy bien imponerse para reivindicar el modelo «autonómico pre-separatista» curdo-iraquí para las provincias del Oeste y del Norte (Al Anbar, Saladino y Ninwe): un «Sunnistán» iraquí. Si esto se diera, provocaría de inmediato la alineación de Bagdad con Irán y Siria: de un Iraq medio-convencido para el Eje del Mal, los saudíes conseguirían un Iraq dividido en tres países, pero siendo el Irad del Sur -el que tiene la frontera con Arabia Saudita- el abiertamente hostil y proiraní sin remedio.

  2. Don Pepe, póngale un título y se publica como entrada.

  3. Y cuando les convenga a israelíes y norteamericanos, se cargarán también a Arabia Saudí y les comerán la mitad del territorio. En cuanto los pozos de petróleo se empiecen a vaciar.

    Y esta estrategia de Arabia Saudí, además de unir a Iraq con Siria e Irán, meterá también en el ajo a Turquía. Todo para mayor gloria de Israel:

    http://actualidad.rt.com/actualidad/view/132821-israel-enamorado-kurdistan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: