La reina Sofía, embajadora de Bilderberg pero ya no de España.

PASCUAL TAMBURRI

por Pascual TamburriLos enemigos de España no descansan, se decía antes. La reina Sofía lo ha escuchado, pero lo ha olvidado. ¿Qué hizo si no en una reunión masónica internacional en vísperas de la abdicación?

Una semana antes de la abdicación de Juan Carlos I, y ya viajando sin él, la Reina asistió en Copenhague a la reunión del secreto y masónico Club Bilderberg, con 140 personalidades de la política, las finanzas y la comunicación. Estaban con ella, junto a los grandes poderes financieros, culturales y políticos de Occidente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, el director la Caixa, Juan María Nin, y el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián.

¿Qué hace una reina católica entre los mandiles del FMI, la Comisión Europea, la OTAN, Deutsche Bank, Shell, BP, Fiat, Airbus, Alcoa y Goldman Sachs? ¿Doña Sofía representa lo mismo que Henry Kissinger o que los reyes de las monarquías protestantes? Lo mejor del caso es que la pronto ex reina de España tuvo desde su infancia, y desde luego en su juventud, amplia información sobre la masonería y sus virtudes (desde el punto de vista Battenberg) y defectos (desde el punto de vista católico del hombre al que debió la corona y todo lo demás). Una reunión secreta de personas muy lejanas de la España unida e indivisible no parece el lugar para esta reina, ni para la siguiente. Ni Isabel II, con todas sus debilidades, habría llevado tanto la contraria a Pío IX.

Será que Eulogio López, como opina oficiosamente Europa Press, es uno de esos “conspiranoicos” que desconfían de algo tan santo como las reuniones de Bilderberg. Pero según y cómo yo también me apunto a serlo. Y lo era, aunque de otra manera, Franco, y doña Sofía lo sabía. El Club Bilderberg será bueno o será malo, pero que es secreto, que no cuenta sus intimidades a la prensa, que es elitista, que es anticristiano, que es especulativo, son hechos indudables. Es una agencia más del nuevo orden mundial, de la imposición mundial de la ideología materialista imperante. Qué ilusión.

Hace unos meses y muy oportunamente, Cristina Martínez Jiménez publicó con Martínez Roca un libro que tuvo mucho de acertado: antes de la abdicación, la familia Borbón- Battenberg ha confirmado lo que ya certificó en 1975, 1978 y 1981: la inserción de España en el nuevo orden mundial, sin consideración ni por las tradiciones del país ni por los derechos de los españoles, ni por el bien de los obreros, ni por la unidad de la nación. Conviene tener presente que en los tiempos y las formas de esas cosas no existen las casualidades. Vamos hacia grandes cambios sí, posiblemente no pacíficos, pero con seguridad no inesperados según para quién.

Fuente: ESD

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