Geopolítica de la Unión euroasiática

Unión Euroasiatica

por Eric Draitser* – El acuerdo firmado la semana pasada por Rusia, Belarús y Kazajstán con objeto de crear una Unión Euroasiática, no es más que otra contramedida paliativa de los intentos estadounidenses y europeos de aislar a Rusia. Al allanar el camino para una cooperación económica, Rusia espera construir, aunque sea lenta y desordenadamente, un espacio común que finalmente compita con EEUU y Europa en términos de influencia económica.

Sea como sea, el objetivo final de esta forma de cooperación va más allá del simple poder económico. Rusia es el actor clave que ha facilitado una serie de acuerdos multilaterales durante los últimos quince años, los cuales Putin (y gran parte del planeta) espera que finalmente guíen al mundo hacia un orden global multipolar. Y aunque, sin duda, estos objetivos están en la agenda de Rusia y su aliado Belarús, Kazajstán ha demostrado ser un socio complicado, puesto que está plenamente inmerso en las redes occidentales del comercio, la inversión, la educación y otras tantas áreas fundamentales.

La Unión Euroasiática (UEA) presenta un amplio espectro de posibilidades de cooperación y desarrollo económico. Desde las reservas energéticas hasta la infraestructura de oleoductos, el nuevo acuerdo tendrá, con el tiempo, un impacto cada vez mayor en el consumo y las exportaciones de energía tanto en Europa como en Asia, mientras China afianza poco a poco su futuro energético. Además, la UEA tendrá un gran impacto en las rutas comerciales más importantes y en las opciones de transporte privado, todo ello sumado al fomento de la cooperación política, militar y de seguridad entre los miembros y, en general, en toda la región.

Por tanto, la UEA debería entenderse básicamente como un golpe más a la hegemonía de EEUU en Asia y al antiguo espacio soviético.

Impacto Económico en la Región

El establecimiento de la UEA tendrá, sin duda, un impacto significativo a nivel regional y, muy probablemente, a nivel global. Al tiempo que los lazos económicos entre Rusia y China siguen su desarrollo, tal y como ha demostrado el reciente acuerdo de suministro de energía firmado por los dos países, el impacto de este acuerdo adquiere cada vez más importancia.

Tanto Rusia como Kazajstán serán importantes proveedores de China, el mayor consumidor de energía del mundo. De hecho, a principios de este año, el gobierno chino anunció que las importaciones de petróleo por medio de los oleoductos China-Kazajstán habían alcanzado su récord en 2013, habiendo incrementado un 14 por ciento desde 2012. Además, el reciente acuerdo entre Rusia y China sobre el gas sugiere una perspectiva de numerosas conexiones
mediante oleoductos que cimentarán la relación de Rusia con el futuro económico y estratégico de China. No solo hay una gran probabilidad de que un nuevo oleoducto conecte el lejano este de Rusia con la región nordeste de China, sino que ya se están llevando a cabo los preparativos para la construcción del oleoducto Altai, que transportará el gas de Rusia a la provincia china de Xinjiang, en la parte oeste del país.

La distribución geográfica del acuerdo es tal que Rusia y China estarán vinculadas tanto por el este como por el oeste, creando así una relación simbiótica dentro de la cual florecerán otras formas de cooperación. Claro está, Kazajstán podría jugar un papel fundamental en este escenario, ya que está convenientemente situada a lo largo de la frontera de la región rusa de Altai. Aun así, teniendo en cuenta la situación de exportador neto de energía de Kazajstán, parece poco probable que Rusia se interese en promocionar el desarrollo energético de un potencial rival en el mercado chino. Dicho esto, Kazajstán tiene el potencial de beneficiarse enormemente del renacer de la Nueva Ruta de la Seda.

La agencia de noticias china Xinhua publicó recientemente una panorámica reveladora de la idea de Pekín en torno a una Nueva Ruta de la Seda. Los autores destacaron que el proyecto proporcionará “nuevas oportunidades y un futuro nuevo para China y todos los países de la ruta que persigan el desarrollo”, siendo su objetivo final un “área de cooperación económica”.

Este atrevido y ambicioso plan aún requiere mucho trabajo preparatorio y el establecimiento de la UE servirá únicamente de apoyo. La visión de Pekín acerca de la Nueva Ruta de la Seda como un espacio de “mayor convergencia de capital e integración monetaria” encaja perfectamente con el intento de utilizar la recientemente fundada UEA para orientarse hacia una integración económica en Asia central. Con Kazajstán como elemento capital tanto de la Nueva Ruta de la Seda como de la UE, parece probable que los dos se beneficien mutuamente
de su desarrollo.

Resulta particularmente significativo el hecho de que Rusia y China acaben de firmar un pacto para eludir el dólar estadounidense en los acuerdos y pagos bilaterales. El “Acuerdo de Cooperación” firmado entre el VTB de Rusia y el Banco de China es el primer pistoletazo de una cooperación monetaria pujante entre los dos países, que finalmente conducirá a una mayor independencia económica y financiera de Oriente. Con el establecimiento de una UEA, el rublo pronto se convertirá en una moneda crítica en Asia Central, mientras el yuan sigue cobrando importancia tanto a nivel regional como global. En particular, Pekín prevé que el yuan se convertirá en la moneda dominante de la Nueva Ruta de la Seda.

Con la convergencia de estos dos acuerdos multilaterales, la cooperación en cuestiones monetarias se erige en tema central. Naturalmente, esto debe entenderse como un golpe significativo a la hegemonía del dólar y, consecuentemente, a la hegemonía de los EEUU en toda extensión eurasiática.

Otro campo de cooperación que ha cobrado importancia geopolítica es el de la carrera espacial. Concretamente, el programa espacial de Rusia hace mucho tiempo que emplea el centro espacial Baikonur de Kazajstán y su plataforma de lanzamiento. En 2013, las negociaciones entre los dos países han establecido una hoja de ruta de tres años para el uso cooperativo de las instalaciones. De la creciente ambición china en cuanto a su programa espacial y la reciente decisión por parte de la NASA de concluir la cooperación con Roscosmos, la agencia espacial rusa, parece desprenderse de forma natural que China y Rusia avancen juntos hacia una mayor cooperación, al tiempo que Rusia y Kazajstán continúan siendo socios. La UEA y la Ruta de la Seda proporcionan un marco para el nuevo alineamiento estratégico que está surgiendo en este campo. Naturalmente, los EEUU, dependientes como son de Rusia en su carrera espacial, resultan ser los perdedores de este panorama.

Tampoco debe olvidarse en el contexto de la UE a Belarús, antigua República Soviética y viejo aliado de Rusia. Pese a que Belarús, de alguna forma, es el actor olvidado de este juego geopolítico, el país supone una verdadera clave estratégica para Rusia. Quizás en primer lugar, Belarús representa un vínculo capital en la red de suministro energético de Rusia a Europa. El gasoducto Yamal-Europa, que transporta casi un 20 por ciento de las exportaciones de gas de Rusia a Europa, fue adquirido por Gazprom en 2011. Visto como un medio de diversificación de la infraestructura de suministro de energía para librarse de una total dependencia de los gasoductos y oleoductos ucranianos, la jugada ha vinculado físicamente a Rusia con Belarús, lo cual, desde la perspectiva bielorrusa, convierte a Rusia en su principal mercado y aliado estratégico.

Además, Belarús es uno de los mayores exportadores de maquinaria pesada, concretamente de camiones vasculantes, tractores y otras máquinas fundamentales para la producción industrial y la construcción. Siendo Rusia su principal cliente, Belarús podría beneficiarse enormemente de una relación comercial creciente en el seno de la UEA. Particularmente, las restricciones comerciales, las cuestiones monetarias, los acuerdos sobre las deudas y otros obstáculos importantes podrían erradicarse o reducirse considerablemente de forma que Minsk sacara un gran provecho del nuevo acuerdo. Dado su estatus de paria en el seno del espacio de la UEA, probablemente el presidente bielorruso Lukashenko contempla la UEA como un avance positivo tanto en términos de estabilidad económica como de mejora frente a Europa en términos de negociaciones y sanciones.

La Cuestión de Kazajstán

Con el establecimiento de la UEA, Kazajstán está listo para convertirse en un actor más importante en el escenario internacional. Aparte de sus ya conocidas y estratégicas reservas energéticas y depósitos minerales, la geografía de Kazajstán la convierte en un vínculo capital entre China y Rusia en el Asia Central. Así, parecería que el país dispone del terreno más fértil para la prosperidad económica, a labrar por Rusia y China. Aun así, un examen más profundo de la geopolítica y alineamiento financiero del país revela que, más que un socio económico maduro y sin responsabilidades, Kazajstán se ha situado en el límite entre un amigo y un posible enemigo.

Podría parecer que Kazajstán es un aliado natural de Rusia y China, con un futuro brillante en el contexto del desarrollo eurasiático, mas la realidad es que el régimen de Nazarbayev se ha comprometido profundamente con Occidente mediante diversas instituciones y órganos de capital financiero. Tanto la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (AEUDI) como la Cámara de Comercio de los Estados Unidos están muy vinculadas con el país y desde hace mucho tiempo mantienen una estrecha relación con las figuras clave del
gobierno de Kazajstán. De hecho, la AEUDI ha propiciado la creación de la Iniciativa de Asociación Económica del sector Público y Privado entre EEUU y Kazajstán (IAEPP). Tal y como destaca su informe, “el programa de la IAEPP se desarrolló como una iniciativa de reforma política con el fin de fomentar el diálogo continuo entre los funcionarios del estado más experimentados y los líderes de la comunidad comercial… La IAEPP ha favorecido el debate y proporcionado recomendaciones en muchos de los retos clave a los que Kazajstán se enfrenta para fortalecer y diversificar su economía”.

Un examen más exhaustivo de la IAEPP y de las actividades “pro-comercio” y membresía de la Cámara de Comercio Americana en Kazajstán ilustra claramente el hecho de que el capital financiero occidental está profundamente enraizado en el país y su influencia y vínculos se están extendiendo entre los estratos más altos del gobierno. Quizás nada pueda demostrar estas conexiones mejor que el reciente nombramiento de Azamat Oinarov como director del

Centro de Asociación del sector Público y Privado de Kazajstán. El anterior viceministro de defensa, economía y hacienda, Oinarov, representa lo que podría considerarse la “puerta giratoria” entre el gobierno de Kazajstán y las instituciones y órganos del capital financiero occidental. Actuando esencialmente de nexo entre los intereses comerciales de Occidente y el gobierno de Nazarbayev, Oinarov no es más que uno de tantos burócratas cuya función
principal es mantener la presencia y el beneficio de las empresas occidentales en el país.

La influencia del capital financiero occidental en Kazajstán no se limita a la comunidad comercial. De hecho, uno de los aspectos críticos de la presencia EEUU-Occidente en el país es la ampliamente aclamada Universidad de Nazarbayev (UN), establecida como pilar central de la nueva capital Astana. La universidad fue concebida, diseñada, en parte financiada, dotada de personal y lanzada siguiendo el ejemplo de las grandes universidades
estadounidenses, entre las que se incluyen la Universidad de Carnegie Mellon, la Universidad de Cambridge, la Universidad de Harvard (Escuela de Gobierno Kennedy) y otras tantas. Pese a todo, han sido la guía y el liderazgo del banco Mundial los que realmente han posibilitado la Universidad de Nazarbayev.

Tal y como lo describió el reportero Steve Horn en un artículo de CounterPunch a finales de 2012:

“El Banco Mundial, a finales de 2007, propuso una serie de planes para actualizar y “comercializar” los trabajos de investigación y desarrollo [de Kazajstán]. Parte del programa del Banco Mundial llamaba a la creación de una red de centros de desarrollo e investigación orientados al mercado y hospedados en la universidad, basados principalmente en el modelo estadounidense. A consecuencia, las propuestas del Banco Mundial de reformar la educación técnica y profesional del país se adoptaron inmediatamente… La UN surgió gracias a una serie de iniciativas estrechamente coordinadas por el Banco Mundial, hoy en día más conocido como “Banco del Conocimiento”, el cual se embarcó en una misión para erradicar la pobreza a través de diversos proyectos de “reforma educativa” centrados en el mercado, muy similares a los que se están dando en los EEUU”.

El papel del Banco Mundial, junto con el de algunas de las más prestigiosas universidades y principales empresas del mundo occidental, en cuanto al establecimiento y administración de la Universidad de Nazarbayev, es un indicador evidente de la enorme influencia que estas instituciones tienen en Kazajstán. Más aún, su repercusión en el futuro del país no augura nada bueno. La consecuencia lógica de que toda una generación de kazajos reciba una educación “occidentalizada” en la Universidad de Nazarbayev es que habrá una nueva generación de líderes cuyos vínculos académicos y profesionales estarán enraizados en las instituciones occidentales. Esto no casa muy bien con la idea de Kazajstán como socio de confianza para la UEA y la Ruta de la Seda china.

¿Cómo Responderá Occidente?

Sin duda, Washington y sus aliados europeos ven el establecimiento de la UEA como un acontecimiento preocupante. Por tanto, la región y el mundo entero deben prepararse para algún tipo de contramedida en prevención de esta creciente independencia. En particular, los Estados Unidos, probablemente emplearán todas las armas de “poder blando” a su disposición para descarrilar o, al menos, obstaculizar la UE y el proyecto eurasiático en general.

Una posible consecuencia sería la desestabilización del territorio occidental chino de Xinjiang. Predominantemente poblada por el pueblo uigur (musulmanes pertenecientes al grupo étnico túrquico), la región ha sufrido manifestaciones de violencia de forma intermitente desde hace décadas y el terrorismo se ha convertido en la principal fuerza desestabilizadora de los últimos años. En concreto, la organización conocida como Movimiento Islámico de Turquestán del Este (MITE) ha sido responsable de decenas de actos violentos en las últimas dos décadas. De cualquier forma, el terrorismo no es más que una parte de las tentativas más ambiciosas de los EEUU de arrebatar Sinkiang a los chinos o, al menos, hacerla demasiado voluble y peligrosa como para que se desarrolle económicamente tal y como pretende Pekín.

Sinkiang juega un papel fundamental en los planes de desarrollo de Pekín. Con su capital regional de Urumchi, representa un puente terrestre capital en el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Al conectar China con su vecino Kazajstán y, en última instancia, con Turquía, la región adquiere gran importancia tanto como plataforma de tránsito como punto de partida para las exportaciones de China hacia Occidente. Además, la capital de Sinkiang
Urumchi, es el candidato más probable para el término del oleoducto chino Altai, del que se ha hablado anteriormente. Como centro industrial geográficamente cercano a todos los socios y vecinos de China al Oeste, Urumchi se erige en eje de los cálculos estratégicos de China.

La evidente importancia de Sinkiang en los planes a largo plazo de China confiere un significado especial a la presencia de EEUU en la región. Concretamente, EEUU presenta una formidable estrategia de “poder blando” en la región mediante su apoyo financiero incondicional a una gran número de ONGs anti-chinas y otras organizaciones de la misma ralea. EEUU ha gastado millones de dólares en Sinkiang a través de su Fundación Nacional para la
Democracia (FND), apoyando en apariencia a las organizaciones por los “derechos humanos” y a organismos de control tales como la Fundación Internacional por los Derechos Humanos y la Democracia Uigur, el Club PEN Internacional Uigur, la Asociación Americana Uigur y el Congreso Mundial Uigur. Cada una de estas organizaciones, cuya existencia depende de fondos estadounidenses, presenta rasgos fanáticos anti-China y lucha por la secesión y “auto-determinación”. Así, se han situado en el epicentro de la agitación social de la región. Un
representante del Congreso Mundial Uigur ha llegado a justificar el reciente ataque terrorista que acabó con la vida de 33 personas, alegando que “las políticas [chinas] han producido respuestas extremas”.

Kazajstán y China han estrechado su relación mediante la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y Kazajstán forma ahora parte de la UE, por lo que parece probable que se produzca un nuevo estallido de violencia en Sinkiang, tal y como ha orquestado el doctor imperial. Así, uno podría con facilidad imaginar una rápida proliferación de amenazas por parte del MITE en la región, ya que recibe apoyo directo de las organizaciones uigures
financiadas por los EEUU. Tal jugada bloquearía efectivamente cualquier intento de construir oleoductos, vías de ferrocarril u otras infrastructuras fundamentales para la Nueva Ruta de la Seda y los gasoductos entre Rusia y China.

Al otro lado de la frontera de Sinkiang se encuentra Kazajstán, quien, igual que su vecino, está profundamente infiltrado de órganos de poder blando de EEUU. La FND financia a un amplio abanico de ONGs en todo el país, incluyendo al infame Instituto Nacional Republicano y el Instituto Nacional Democrático, junto con otras organizaciones con nombres de resonancias inocuas, como la Agencia Internacional de Kazajstán de Derechos Humanos e Imperio de la Ley. Puesto que estas organizaciones están hondamente arraigadas en el país, EEUU dispone de la capacidad de ejercer una enorme influencia en el seno de la sociedad civil kazaka, conviertiéndola así en un arma de facto contra el gobierno en caso de necesidad. Esta es, claro está, parte de la estrategia de “poder blando” a largo plazo que EEUU ha empleado con destreza en todo el planeta, desde América Latina hasta Europa del Este.

El renombrado autor y columnista Pepe Escobar ha publicado recientemente un ensayo de referencia titulado “¿El nacimiento del Siglo Eurasiático?” en el que examina el punto de inflexión histórico y universal que es la asociación sino-rusa y que se extiende mucho más allá de oleoductos y gasoductos. Escobar escribe en su ensayo: “La conocida alianza estratégica de simbiosis entre China y Rusia –con posibilidad de ampliarse en dirección hacia Irán– es el

hecho fundamental de los cimientos del balbuciente siglo XXI. Sin duda se extrapolará al BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghai, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y el Movimiento de los No-Alineados”. Esta transformación, que hace tiempo se veía como una tendencia del futuro, ya se ha convertido en una realidad geopolítica inescapable. El establecimiento de la Unión Eurasiática no es más que otra manifestación del nuevo orden mundial. De cualquier forma, Rusia y China, junto con sus aliados y socios, harían bien en darse cuenta de que Occidente no va a ceder su posición económica privilegiada sin luchar. Está por ver qué forma adoptará esa lucha.

*Eric Draitser es fundador de StopImperialism.com. Es un analista independiente afincado en la ciudad de Nueva
York. Se puede contactar con él en ericdraitser@gmail.com.

http://www.counterpunch.org/2014/06/03/the-geopolitics-of-the-eurasian-economic-union/

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Vicente Abella Aranda

Fuente: Sin Permiso

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