Entrevista con Alexander Dugin: Un largo camino

ALEXANDER DUGIN

por Guilherme Celestino – El público en general no la conoce, ¿podría usted hablar un poco acerca de su carrera intelectual en Rusia?

Alexander Dugin – Sinceramente, es un largo camino. En primer lugar, en mi juventud me sentí profundamente inspirado por el tradicionalismo de René Guénon y Julius Evola. Esa fue mi definitiva elección de bando, junto a la tradición sagrada contra el mundo moderno (y posmoderno). Esta elección y todas sus consecuencias todavía siguen aquí en el presente. Me posiciono firmemente por los valores espirituales y religiosos contra la cultura pervertida, materialista y decadente actual. El tradicionalismo fue y sigue siendo fundamental como enfoque filosófico de todos mis desarrollos posteriores.

Con el mismo espíritu descubrí un poco más tarde la tendencia ideológica de la Revolución Conservadora y su renacimiento en la Nueva Derecha francesa de Alain de Benoist, que se convirtió en mi amigo personal y me ha influido directamente. Al mismo tiempo me interesé por el campo de la geopolítica, el descubrimiento de las obras clásicas de Mackinder, Mahan, Spickman y Haushofer. Ideas muy similares he identificado en los textos de los eurasianistas rusos de las décadas de 1920 y 1930 que trataron de crear una ideología original combinando tradición, conservadurismo, conceptos eslavófilos con algunas nociones contemporáneas en el campo de la geopolítica (Savitsky), la lingüística estructural (Trubetskoy), el derecho (Alexeev), la ciencia histórica (Vernadsky), y de ahí en adelante. Por lo tanto, este fue el punto de partida del neo-eurasianismo, desarrollado por mí a mediados de la década de 1980, cuando las principales características de la nueva visión mundial se hicieron evidentes para mí.

Más tarde, al inicio de la década de los años 90 empecé a aplicar esto al análisis de los acontecimientos políticos contemporáneos en los ámbitos nacional e internacional, ampliando y detallando el esquema general del neo-eurasianismo. Así que fundé la escuela rusa de geopolítica, introduciendo los principales textos y autores, así como promoviendo conceptos nuevos y originales. Al mismo tiempo, lancé las bases para el pensamiento Tradicionalista tratando de aplicar las ideas de Guénon y Evola a la tradición cristiana ortodoxa rusa. También he explorado el campo de la Revolución Conservadora rusa a partir de los valores históricos rusos.

Después de haber sido anticomunista durante el período soviético, cambié de opinión en 1991, antes de la rebelión liberal que juzgué sería peor que el socialismo. El resultado de ese análisis fue el primer cambio serio en mi visión del mundo: rompí con el anticomunismo concentrándome en el antiliberalismo, el liberalismo visto como el principal enemigo y la encarnación final del espíritu de la modernidad que siempre ha sido considerado por mí como el mal absoluto (en el sentido de Guénon y Evola). La victoria del liberalismo sobre el comunismo era la prueba, a mis ojos, de su naturaleza escatológica. Así pasé del tradicionalismo derechista más clásico al tradicionalismo de izquierda, algo llamado nacional-bolchevismo. En realidad, no era realmente comunismo o bolchevismo. Fue y sigue siendo un rechazo total del liberalismo, identificado como la ideología que durante su lucha con los comunistas y fascistas, demostró ser más consistentemente moderna e idéntica a la propia naturaleza, a la propia esencia de la modernidad.

El resuelto giro histórico-político producido en 1991 lo concebí como una confirmación de que el fascismo y el comunismo eran menos modernos y poseían algunos rasgos anti-modernos.

Eso era casi obvio para el caso del fascismo, pero mucho menos obvio para el comunismo. Así que me propuse una lectura del marxismo y del socialismo a partir de la Derecha y una lectura del Tradicionalismo a partir de la Izquierda (Evola visto a la izquierda – tal era el nombre de mi conferencia en Roma en 1994 durante el congreso por el 20 aniversario de la muerte de Evola).

Así que la década de los 90 estuvo bajo esa búsqueda de una síntesis antiliberal entre la derecha y la izquierda. En la política contemporánea eso significaba un rechazo total de la política de Boris Yeltsin y mi participación personal en varios grupos patrióticos de la oposición de derecha e izquierda.

Este período nacional-bolchevique duró desde 1991 hasta 1998. A partir de 1998, con algunos pasos del gobierno ruso a favor del patriotismo (la política Primakov), comencé a desarrollar una versión moderada de aquello y, esencialmente, la misma ideología política en el contexto del Centro Radical. La idea era que en el Occidente moderno, en el Centro absoluto está el liberalismo (derecha e izquierda al mismo tiempo – derecha en la economía, izquierda en el sentido cultural y social). Por lo tanto, para el Occidente la síntesis nacional-bolchevique de dos extremos antiliberales es significativa y correcta. Pero Rusia posee una estructura política particular en la que el liberalismo es algo formal y no esencial. Es por eso que debemos promover la idea de Centro Radical, que no es una creación artificial con algunas partes de derecha y algunas partes de izquierda, sino que se apoya en una ideología rusa original que no es en modo alguno liberal, no siendo comunista o nacionalista. El eurasianismo encaja excelentemente aquí, ya que no es de derecha o de izquierda.

Desde 1998 a 2004 fui el asesor oficial del Presidente del Parlamento ruso, Seleznev, y también el director del Centro de Conocimientos Geopolíticos de la Duma rusa.

En 2000 Putin llegó al poder. Esta fue la transición desde la imitación del liberalismo occidental hecha por Yeltsin a una política rusa más orgánica. Fue el momento para el Centro Radical y el eurasianismo. El Movimiento Euroasianista fue formalmente constituido como la red de aquellos que aceptaban la misma filosofía política. Luego vinieron las ramas externas del Movimiento Euroasianista y la estructura se convirtió en internacional. Con Putin, mi posición, que empezó a moverse hacia el centro Radical en 1998, llegó a ser bastante corriente. Y las ideas euroasianistas fueron parcialmente aceptadas por el gobierno ruso.

A partir de ese momento mi posición dentro del establishment político estaba garantizada como una forma extrema, pero aceptada, de actitud patriótica rusa.

Durante este período, el concepto de la Cuarta Teoría Política fue finalmente elaborado, continuando las ideas del Centro Radical y el eurasianismo. Este fue el segundo cambio importante en mi desarrollo ideológico: pasando de la aceptación del comunismo y del nacionalismo en sus aspectos antiliberales a una superación de cualquier tipo de modernidad política – incluyendo el fascismo y el comunismo.

Desde el año 2008, cuando los principios generales de la Cuarta Teoría Política ya estaban claramente formulados, renuncié a cualquier apelación a la segunda o tercera teorías políticas (comunismo y nacionalismo), y me concentré exclusivamente en la elaboración de una Cuarta Teoría Política totalmente independiente, rompiendo cualquier vínculo con la modernidad.

La Cuarta Teoría Política es vista más bien como la alianza entre la premodernidad (tradicionalismo premoderno) y la postmodernidad (el existencialismo de Heidegger y la centralidad del Dasein [“Ser-ahí” N.T] tomado como sujeto político).

Mientras tanto, Putin llegó al poder por tercera vez, y este fue el momento de su ruptura decisiva con el liberalismo. Putin aceptó la dirección del eurasianismo y del Centro Radical, acercándose cada vez más a la Cuarta Teoría Política. Así que esto es lo que está sucediendo hoy en día.

Simétricamente, mi posición en el establishment político también cambia – de los márgenes patrióticos de los seguidores de Putin al corazón de la hegemonía política. Así, en este momento exacto, el realismo político de Putin se está uniendo a mi Cuarta Teoría Política y a la versión actualizada del eurasianismo. Y aquí estamos.

G.C.¿Qué es el “eurasianismo”, que muchos dicen es la estrategia geopolítica detrás de la política exterior de Putin?

A.D. – El eurasianismo se basa en la visión multipolar y en el rechazo a la visión unipolar de continuación de la hegemonía estadounidense.

El polo de esa multipolaridad no es el Estado nacional o el bloque ideológico, sino el gran espacio (Grossraum) estratégicamente unido en las fronteras de civilización común. El gran espacio típico es Europa, la unificación de EE.UU., Canadá y México, o América Latina Unida, la Gran China, la Gran India y en nuestro caso Eurasia.

Eurasia es el territorio del antiguo Imperio Ruso o de la Unión Soviética. Lo llamamos en otros términos la Gran Rusia (Rossia Bolshaya) o Rusia como Eurasia. Para hacer firme un polo independiente tenemos que unir diferentes países en una entidad geopolítica, económica y social centralizada.

La visión multipolar reconoce la integración sobre la base de la civilización común. Así, hablamos de una civilización común euroasiática no sólo los rusos y eslavos y los pueblos ortodoxos, sino también los pueblos turcos y los aborígenes del Asia Central, Siberia y el Cáucaso. La política exterior de Putin se centra alrededor de la multipolaridad y la integración euroasiática que es necesaria para crear un polo totalmente firme.

G.C. – ¿Qué le llevó a apoyar a Putin?

A.D. – Se lo expliqué en mi primera respuesta. El realismo político y el patriotismo emocional de Putin lo hicieron aproximarse cada vez más a mi propia posición geopolítica e ideológica. Apoyo a Putin ahora porque declara y lleva a cabo objetivos e ideas que son esencialmente mías.

G.C. – Putin dijo una vez que el fin de la Unión Soviética fue la mayor tragedia geopolítica del siglo XX. ¿Qué piensas de esta afirmación?

A.D. – Aquí el énfasis debe ser puesto en la palabra “geopolítica”. Pone de relieve que Putin lamenta no tanto el contenido ideológico de la ideología soviética, sino el colapso del espacio político unido ya desde mucho antes del bolchevismo, representando la Gran Rusia como entidad política basada en la similitud civilizatoria entre la historia y las culturas de los distintos grupos étnicos y pueblos. Occidente sabe poco o nada sobre la verdadera historia de Rusia. A veces se piensa que la Unión Soviética fue una creación puramente comunista y que estados como Ucrania, Kazajstán y Azerbaiyán eran independientes antes de la URSS, y fueron conquistados por los bolcheviques o entraron por la fuerza en el Estado soviético.

El hecho es que nunca existieron como tales y representaban solamente distritos administrativos sin ningún significado político o histórico dentro del Imperio Ruso, así como dentro de la URSS. Estos países fueron creados en sus fronteras actuales artificialmente sólo después del colapso de la URSS y como resultado de este colapso.

Por ello Putin quiere hacer hincapié en el carácter artificial, casual y sin fundamento de tales procesos y sugiere que estos países creados artificialmente no son nada más que estados fallidos. Para evitar este error deben ser integrados en un nuevo esquema geopolítico, que es la Unión Euroasiática.

La idea de la Unión Euroasiática no es conquistar o forzar a la esfera rusa de influencia a países totalmente independientes y exitosos, sino evitar su colapso inevitable anunciado en sucesos como la crisis georgiana de 2008 o la ucraniana de 2014.

G.C.¿Qué piensa usted de la anexión de Crimea y las protestas organizadas por grupos pro-rusos en el este de Ucrania?

A.D. – Durante las últimas semanas, Crimea se convirtió en parte integral de la Federación de Rusia y algunas nuevas repúblicas (Donetsk y Lugansk) aparecieron en el mapa político de la ex-Ucrania. Este es el resultado lógico de los esfuerzos de las fuerzas ultranacionalistas que llevaron a cabo un golpe de Estado en Kiev en marzo de 2014 para imponer la identidad ucranio-occidental sobre toda la población ucraniana. Pero el hecho es que el este y el sur de Ucrania tienen una población con una identidad cultural e histórica completamente diferente.

Ucrania es un típico estado fallido postsoviético extremadamente artificial que nunca existió en la historia antes de 1991. El oeste de Ucrania tiene una identidad, y el sur y el este tienen otra identidad, a veces incluso diametralmente opuesta. La primera es pro-Hitler, banderista [por Stepán Bandera, líder nacionalista ucraniano aliado de la Alemania nazi. N.T] y fuertemente antirrussa. La segunda es pro-rusa, antifascista y ligeramente pro-soviética (pro-Stalin). La población del sudeste pertenece al mundo ruso (Russky Mir) y a la civilización eurasiática. De ahí la actual guerra civil y el retorno lógico de las partes separadas a la zona geopolítica rusa.

Esto es sólo el principio del proceso: en este exacto momento sólo 8 millones con una identidad euroasiática pro-rusa han anunciado su independencia o su ingreso en Rusia. Pero todavía hay por lo menos 12 millones con la misma identidad pro-rusa aún bajo el control de Kiev. La lucha continúa.

G.C.¿Podría la situación actual en Ucrania ser un reto para el renacimiento de Rusia como una superpotencia mundial?

A.D. – Sí, lo es. Si Rusia es capaz de tratar con ella, estaremos viviendo en un mundo multipolar. Si Rusia fracasa la unipolaridad continuará por un tiempo más. Pero dudo que la hegemonía estadounidense pueda resistir mucho más. Por lo tanto, eventualmente Rusia vencerá.

G.C.¿Cómo evalúa el papel de la diplomacia rusa en la guerra civil en Siria?

A.D. – Fue realmente excelente. Putin ha demostrado al mundo y a la región que ya no hay más un lugar único donde se toman las decisiones estratégicas sobre quién es el malo y quién es el bueno. Los EEUU y sus proxies sub-imperialistas en Oriente Medio (Arabia Saudita, Turquía y así sucesivamente) apoyan a los rebeldes. Moscú y China apoyan a Assad. Por lo tanto, hay una posición firme y un ejemplo a seguir sobre cómo debe ser el mundo multipolar. Hay más de una opción en esta situación crítica. Y más de un punto de toma de decisiones estratégicas centrales relativas a cuestiones problemáticas.

G.C.¿Qué piensa usted de las leyes anti-gays rusas?

A.D. – Son bastante correctas. El liberalismo insiste en la libertad y la liberación de toda forma de identidad colectiva. Esta es la propia esencia del liberalismo. Los liberales liberan al ser humano de la identidad nacional, de la identidad religiosa, y así sucesivamente. El último tipo de identidad colectiva es el género. Así que este sería el momento de abolirlo, haciendo de él algo arbitrario y opcional.

La mayoría absoluta del pueblo ruso se posiciona en contra de esto y tiene una actitud conservadora en relación a la identidad colectiva en general y a la identidad de género en particular.

Putin lucha con esas leyes no contra las relaciones homosexuales, sino contra la aplicación de la ideología liberal en forma de ley obligatoria, contra la normativización y la legitimación jurídica de lo que es considerado una perversión moral y psicológica.

G.C.¿Qué piensa usted de la reacción occidental a las leyes anti-gays rusas? ¿Cree que podría dañar la imagen de Rusia?

A.D. – Rusia no es un país liberal, ni finge serlo. Así, los liberales son libres de criticarla.

Pero en el mundo hay muchas sociedades no liberales y conservadores que, al contrario, aplauden la posición rusa en este campo. Las élites políticas de Occidente están reaccionando en contra de la elección rusa de reglas rectas en el ámbito del género. Pero las grandes masas de los países occidentales apoyan a Putin y a Rusia precisamente por la misma razón.

G.C.Usted dijo una vez en un artículo para el Financial Times que el mundo tiene que entender a Putin. ¿Cómo puede el mundo hacer esto?

A.D. – Comprender a Putin es lo mismo que comprender al otro. Rusia es el otro. Tenemos otros valores, otra historia, otras ideas, otra moral, otra antropología, otra gnoseología en relación al Occidente liberal moderno.

Si Occidente identifica sus propios valores con los universales es imposible entender a Putin.

Usted puede criticarlo y culparlo por todo lo que está haciendo. Porque él es otro (en relación al Occidente moderno), él piensa de otra forma y actúa de otra forma. O usted acepta el derecho de ser otro – en cuyo caso usted hace su pregunta seriamente y la respuesta demanda un conocimiento profundo de la historia rusa y de la cultura rusa – o es sólo una pregunta simbólica que demuestra la falta de voluntad de dar al otro la oportunidad de afirmar positivamente su alteridad.

En este último caso, usted es obligado a odiar al otro. Nosotros estamos preparados para dialogar sobre la base de la comprensión mutua del otro. Pero también estamos preparados para el odio que viene de Occidente.

Nosotros conocemos bien las maneras eurocéntricas, culturalmente racistas, universalistas e imperialistas de Occidente a la hora de lidiar con el otro.

Así que es mejor tratar de entendernos. Probar a leer nuestros clásicos con atención. Tratando de abarcar el sentido de nuestra filosofía cristiana ortodoxa, nuestra teología, nuestros autores místicos, nuestras estrellas y nuestros santos, nuestros poetas y nuestros escritores (Dostoévski, Pushkin, Gogol). Y ahí usted ciertamente considerará fácil comprender a Putin, comprender a Rusia, comprendernos a todos nosotros.

(Traducción de Página Transversal)

Fuente: Legio Victrix

3 Responses to “Entrevista con Alexander Dugin: Un largo camino”

  1. Reblogueó esto en ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA D. Phily comentado:
    ANÁLISIS POLÍTICO Y GEOESTRATÉGICO DE LOS NUEVOS TERRITORIOS DEL ESTE EUROPEO.

    Resumen:
    La desintegración de la Unión Soviética en 1991, no solo llevó a la independencia de los cinco “istanes”, o nuevos países soberanos del Asia Central, con todo lo que ello significó. Además, junto con el cambio de régimen en Rusia y el final de la Guerra Fría, posibilitó una relación fluida, a todos los niveles, entre Extremo Oriente y Europa, haciendo realidad la reconfiguración de Asia y Europa en un nuevo macrocontinente. Esa situación implicó la progresiva recuperación del término “Eurasia”, desempolvándolo de las estanterías y cajones donde se guardaba como un viejo trasto que apenas traía a la memoria la teoría de Mackinder y Spykman, las aspiraciones de cierto ultranacionalismo ruso o el relato de la novela 1984, firmada por George Orwell. El retorno de Eurasia como concepto ha sido gradual, comenzado quizá por una renovada utilización del término en Turquía —país eminentemente eurasiático— y Asia central, para llegar finalmente a Europa y América.1
    Con la llegada de Putin al poder (2000) se produce la transición desde la imitación del liberalismo occidental hecha por Yeltsin a una política rusa más orgánica. Fue el momento para el Centro Radical y el eurasianismo. El Movimiento Euroasianista fue formalmente constituido como la red de aquellos que aceptaban la misma filosofía política. Luego vinieron las ramas externas del Movimiento Euroasianista y la estructura se convirtió en internacional.

    Putin se acerca cada vez más a la Cuarta Teoría Política:
    La Cuarta Teoría Política puede ser vista como la alianza entre la premodernidad (tradicionalismo premoderno) y la postmodernidad (el existencialismo de Heidegger y la centralidad del Dasein [“Ser-ahí” N.T] tomado como sujeto político).

    CELESTINO, Guilherme, “Entrevista con Alexander Dugin: Un largo camino”, En Página Transversal,
    Entrevista con Alexander Dugin: “Putin se acerca cada vez más a la Cuarta Teoría Política”, En Tribulaciones Metapolíticas
    https://adversariometapolitico.wordpress.com/page/5/

    La invasión soviética de Afganistán y sus consecuencias
    El espacio ex soviético del Asia Central: estados, clanes, linajes
    11S y consecuencias: Afganistán y AfPak
    La incógnita china y el El bunker iraní
    El Cáucaso: de la herida chechena a la Guerra de Georgia y el Califato
    La cuestión kurda y el El protagonismo israelí
    Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Trackbacks

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: