“La historia oculta” entre Inglaterra y Argentina

MARCELO GULLO LA HISTORIA OCULTA

por Mario Casalla – Después que el pueblo en armas de Buenos Aires rechazara dos invasiones inglesas consecutivas (1806 y 1807), el entonces ministro de Guerra británico (Lord Castlereagh) demostró que no era un empecinado. Giró sobre sus talones y, sin titubear, reemplazó de inmediato la estrategia militar por otra de penetración económica y cultural, que su Graciosa Majestad ya conocía y practicaba muy bien. Aprendió aquello de que “los argentinos no son empanadas que se comen con sólo abrir la boca” (San Martín) y por eso –tres años después- el primer saludo externo que recibió la flamante Junta de Gobierno Patrio, fue inglés. Eran las once de la mañana del 25 de mayo de 1810 cuando Charles Montagu Fabian (jefe de la escuadra inglesa de estación en el puerto), se cruzó al Cabildo para “saludar a Sus Excelencias y cumplimentar al nuevo gobierno establecido”; además –oh casualidad!- fue una nave de esa misma escuadrilla inglesa (el “Misletoe”) quien había traído a Buenos Aires la noticia que precipitó los hechos revolucionarios: el rey Fernando VII estaba preso de los franceses y ya no gobernaba España.Los españoles se iban por la puerta y los ingleses entraban por la ventana.

El resorte oculto

Quizás sea justo reconocer a don Manuel de Sarratea como el primero en alertarnos sobre la injerencia económica inglesa, sobre nuestra soberanía política. Denunció ya en 1824 que el Banco de Buenos Aires (más conocido como Banco de Descuentos, fundado dos años antes) le estaba prestando dinero al general portugués Lecor para mantener el dominio sobre la Banda Oriental!. Aquella denuncia de Sarratea no cayó en vano: cuando en 1936 Raúl Scalabrini Ortiz publique su “Política británica en el Rio de la Plata” y vuelva allí a denunciar (ahora con muchos más números, documentos y fuentes) “el resorte oculto de nuestra historia” (la diplomacia británica), reiniciará así un debate que llega hasta nosotros: el de la realización pendiente de nuestra plena independencia política, por cierto dentro del actual marco regional e internacional. Los actores y algunas situaciones han cambiado pero el tema está allí, intacto. Inglaterra sigue ocupando nuestras islas Malvinas y varias cosas más (aunque menos visibles, como es su especialidad). Vale la pena recordarlo en los prolegómenos del año 2016, cuando la casita de Tucumán volverá a ser visitada para festejar el Bicentenario de nuestra Independencia (9 de julio de 1816). Recordemos que por entonces –a pedido del congresal Medrano- se modificó la fórmula de juramento y el Acta del Congreso de Tucumán (cuyo original se extravió!), para agregar expresamente la frase “…y de toda otra dominación extranjera”. Esto para dejar bien en claro que no deseábamos reemplazar una subordinación por otra (el original sólo decía: “Libres de los reyes de España y su metrópoli”). En esa misma línea de conciencia histórica liberadora, acaba de aparecer un libro de Marcelo Gullo (experto en relaciones internacionales, historiador, docente e investigador universitario) que vale la pena destacar: “La historia oculta” (Biblos, Buenos Aires, 2013, con prólogo de Pacho O’Donnell), cuyo subtítulo adelanta muy bien de qué se trata: “La lucha del pueblo argentino por su independencia del imperio inglés”.En la ya larga y profusa bibliografía sobre el tema de la injerencia británica en nuestro país, este libro aporta un punto de vista original: la consideración integral del caso argentino en el marco histórico del imperio inglés y de éste -a su vez- en el sistema las relaciones internacionales de los últimos siglos. O sea que es un libro de historia argentina, pero escrito por un analista del sistema mundial y eso se nota y el buen lector lo aprovechará sin dudas.

La insubordinación fundante

Hace  unos pocos años Marcelo Gullo ya nos había interesado con otro libro suyo: “La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones” (Biblos, 2008, con prólogo de Helio Jaguaribe). Allí aportaba y probaba en hechos ese concepto (el de “insubordinación fundante”), mostrándonos que toda nación grande había llegado en realidad a serlo, después de liberarse de la dependencia (económica, política, o cultural, según casos) de otro poder (o poderes) mayores. O sea que sin ese gesto de decisión fundadora (que no es una mera rebeldía ideológica o circunstancial) una nación no completará nunca su ciclo de plena soberanía política, identidad cultural y capacidad de desarrollo económico integral. En ese libro analizaba Gullo los casos europeos de la propia Gran Bretaña (pionera en la industrialización y proteccionismo de su mercado); de Alemania (insubordinándose a esa Inglaterra, desde el siglo XIX; creando su propia teoría del desarrollo económico, y pudiendo así culminar su demorada unidad nacional y desarrollo industrial sostenido). Girando su mirada al Oriente, señalará otros dos procesos exitosos de insubordinación fundante: Japón y China. El primero renaciendo varias veces de sus propias cenizas y el segundo construyendo –a partir de su liberación política a mediados del siglo XX- un sostenido proceso de modernización, industrialización y proyección al mundo, que lo llevó a la destacada posición actual (tan importante como enigmática!). Por cierto que todos ellos tienen problemas pendientes, pero de muy distinto orden al de aquellas otras naciones que todavía no tuvieron esa insubordinación fundante, que nadie hará por ellas. En síntesis, que es necesario aprenden de una buena vez que el poder real de las naciones no se compra, ni se alquila, ni se presta, sino que se construye a partir de un decidido y sostenido proyecto nacional, viable en cada momento. Y esto requiere por cierto la capacidad de salir de la receta ajena y empezar a escribir la propia (lo cual no se dará siguiendo leyes o modelos supuestamente universales, sino que requerirá elaborarla con la inteligencia y heterodoxia propia del caso). Para esto último, Gullo presentará a los Estados Unidos como otro ejemplo concreto de insubordinación fundante, ya dentro del propio continente americano. Fue también insubordinándose de la prescripción inglesa, como EEUU dejó de ser colonia y con el tiempo hasta sustituyó a la propia Gran Bretaña en el papel de un nuevo imperio con proyección mundial.

El caso argentino

Con este concepto de “insubordinación fundante”, Gullo revisa en este nuevo libro suyo (“La historia oculta”) el caso argentino. Mostrará como se trata de un caso todavía no exitoso de insubordinación fundante, aunque reiteradamente intentada y en pleno curso. Argentina si bien logra su independencia formal del imperio español (en 1816), no logra nunca del todo ese desarrollo económico integral que torne real (y socialmente palpable) lo que pretendía aquella Acta de Independencia firmada en la vieja casita de Tucumán. El obstáculo que obstinadamente se le interpuso –durante el siglo XIX y buena parte de XX- fue la estrategia económica británica en cuya trama se enredó con tanta o más fuerza que al yugo español. Y de manera más peligrosa aún, porque el nudo gordiano opera desde las sombras y bajo la apariencia de una nación soberana. Pero esta es sólo la mitad de la cuestión, la otra son las luchas del mismo pueblo argentino (e incluso vastos sectores de su clase dirigente) que empecinadamente siguen buscando completar ese proceso inconcluso de nacionalidad soberana, aún con diferentes estrategias y con distintos logros parciales. Acertar con una correcta insubordinación fundante y completar -a partir  de ella- esta Argentina todavía inconclusa, es el mensaje que trae Gullo en este último libro. Su Epílogo (“La profecía de Martín Fierro”) es una exhortación en esa misma dirección de grandeza que apuntaba Marechal en el final de su novela “Megafón” (por suerte reeditada): “El problema está en la localización exacta del falo, ya que (nadie lo duda) ese órgano fue hallado en su día con las demás piezas anatómicas del héroe escondido más tarde con fines traicioneros. Estaría oculto, según contradictorios investigadores, en el gorro frigio de la República marmórea que tirita o suda en la Pirámide; o en los duros juanetes del obelisco; o en el sótano del Ministerio de Hacienda y encadenado allá en razón de su peligrosidad revolucionaria; o en una caja fuerte del Banco de Boston y disfrazado según las estrategias del imperialismo; o en el reloj asmático de la Torre de los Ingleses; o astutamente olvidado en un friso de la catedral metropolitana”. Para seguir buscando, este libro de Gullo es una buena linterna, sobretodo porque tiene pilas nuevas y actualizadas, adecuadas a los nuevos terrenos (y actores) del siglo XXI. Eso sí, busque usted con receta propia amigo lector y recordando que -sin ánimo de “insubordinación fundante”- no habrá ninguna luz que nos convenga del todo.

One Comment to ““La historia oculta” entre Inglaterra y Argentina”

  1. Julio Carlos González, historiador argentino, nos cuenta quiénes son los próceres, los padres de la patria argentina, de cómo San Martín y compañía estaban en nómina de los británicos, y de cómo fue un almirante británico el que impuso el primer gobierno ‘independiente’. Y de cómo en ese gobierno había cuatro ingleses ministros. Y de cómo los próceres de la patria fusilaron a los cuarenta oficiales que años antos defendieron Buenos Aires del saqueo inglés. Y de cómo los patriotas argentinos vaciaron de oro el Banco Nacional y se lo regalaron a los británicos. Y de cómo en la actualidad, culebras como Soros se están haciendo no ya con fincas, sino casi con provincias enteras de la Patagonia. Doscientos años de independencia y cada día peor. Recuerda mucho el saqueo de la desamortización cometido en España a mano de anglófilos liberales como Mendizábal. Y es que el XIX fue una tragedia para todo el mundo hispano, el de ambos lados del Atlántico:

    Convendría que los argentinos empezaran a conocer su propia historia. ¿Fueron los gashegos los genocidas o fueron los argentinos? Que lo cuenten los mismos argentinos. Muy interesante el vídeo:

    “Tribu Global – La Campaña del Desierto Argentino: El exterminio de los indígenas”

    http://www.tribuglobal.com/index.php/historia/contemporanea/724-la-campana-del-desierto-argentino-el-exterminio-de-los-indigenas.html

    No, no han sido los ‘gashegos’. Ni son, porque esto es muy reciente:

    http://www.avizora.com/atajo/informes/argentina_textos/textos_02/0118_genocidio_pilaga_gobierno_de_peron.htm

    Aquí les cuentan también quién era Bolívar:

    http://www.latribunadelahistoria.es/?com=MuestraClip&Clip=36

    Pedro Fernndez Barbadillo – El desprecio de Marx por Bolívar

    http://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-fernandez-barbadillo/el-desprecio-de-marx-por-bolivar-67677/

    Los Rockefeller y los Kirchner:

    http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/461782-argentina-cataluna-y-gibraltar-vasco.html

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