6 de Diciembre de 2103: No a la Constitución española. Revolución Integral

FELIX RODRIGO MORA

por Félix Rodrigo Mora – Hace 35 años la alianza, no sólo táctica y ni siquiera estratégica sino de fines y propósitos, vale decir, total y permanente en lo determinante, entre la derecha y la izquierda elaboró, promulgó y popularizó la Constitución Española, forzando de muchos modos al pueblo/pueblos para que la votara afirmativamente en el llamado referéndum del 6 de diciembre de 1978, fecha que desde entonces es oficialmente “El Día de la Constitución”.

Con esa artera intervención política y jurídica el poder constituido, estatal y empresarial, frustró la maduración de una situación difícil para él en lo político, impidiendo que la crisis del régimen franquista, iniciado más de un decenio antes, desembocase en una etapa de inestabilidad y movilización popular que podría haber llegado a constituirse como situación revolucionaria.

La izquierda española, formada por el PSOE, el PCE (hoy IU), la extrema izquierda de la época, la mayoría de la izquierda nacionalista y el gueto anarco-socialdemócrata, dieron su apoyo a la Constitución y, con ello, a la gran operación anti-popular y anti-revolucionaria de la que aquélla fue parte.

Unos lo hicieron respaldándola activamente, otros negándose a denunciarla para centrarse en la demanda de reformas “concretas”, destinadas a vivir “mejor” bajo el sistema[1], y para arrodillarse ante las religiones políticas. En esa situación siguen, rechazando convertir cada 6 de diciembre en un día de denuncia revolucionaria de la Constitución, de la dictadura parlamentarista y partitocrática, y de encomio argumentado de la revolución.

Para el sistema de dominación estos 35 años ha sido un paraíso. El Estado se ha fortalecido, el capitalismo español se ha elevado a la categoría de capitalismo multinacional, el porcentaje de los beneficios empresariales en la Renta Nacional ha crecido notablemente a costa de las rentas salariales, el trabajo asalariado se ha hecho todavía más letal y destructivo de la persona, la inestabilidad política de los años finales del franquismo se ha convertido en su contrario, los movimientos populares casi han desaparecido, el individuo ha sido triturado y deshumanizado como nunca antes, la incultura, zafiedad, inmoralidad y embrutecimiento de las masas, manipuladas por la izquierda, se manifiesta por doquiera y toda la izquierda que suscribió, es más, hizo y elaboró la Constitución, se ha hecho parte del orden constituido, no sólo con su muy lucrativa presencia en las instituciones políticas sino como parte del capitalismo de Estado, a través de las Cajas de Ahorro, empresas “públicas” (estatales), régimen de subvenciones, ONGs, etc.

El anteproyecto de la Constitución lo elaboró en 1978 una comisión de 7 parlamentarios, de los cuales 3 eran de “centro” (derecha), uno nacionalista catalán, 1 de la derecha, de AP (hoy PP), 1 del PSOE y 1 del PCE (hoy IU). Ahí queda claro que la derecha y la izquierda en todo lo importante son lo mismo. Eso se volvió a repetir el 31-10-1978 cuando en las Cortes la izquierda y la derecha votaron juntas, unidas y fusionadas, a favor de la Constitución. Y se manifestó de nuevo cuando la derecha-izquierda exigió el sí para el referéndum constitucional del 6-12-1978. Además, el totalitario Preámbulo de la Constitución lo redactó el izquierdista Enrique Tierno Galván, de infausta memoria[2].

Por tanto, la creencia que la izquierda está contra la derecha es falsa y demagógica, pues en las cuestiones decisivas hace la política de la derecha, operando en íntima alianza con ella. Una y otra son instrumentos políticos del capital y el ente estatal, quienes les suministran los dineros.

En estos 35 años el gobierno de España ha estado en poder de la derecha 13,5 años y en el de la izquierda 21,5 años. Por tanto, la sociedad actual, en lo formal, está instituida y constituida sobre todo por la izquierda. El horror que vivimos es obra de la izquierda, que es quien sobre todo ha moldeado la sociedad aberrante que nos tritura, deshumaniza, explota y sobre-oprime.

Es más, todos los gobiernos de la derecha han realizado y realizan políticas de izquierda, desde subir los impuestos a incrementar la ampliación del poder del Estado a mantener idéntica línea feminicida. Si se analiza la trayectoria de la política española en estos 35 años se observa que la alternancia izquierda/derecha en el gobierno “de la nación” no ha tenido ninguna significación práctica. Ha habido una misma e idéntica política, en todos los aspectos, unas veces realizada por la izquierda y otra por la derecha.

Por tanto, la alternativa al actual gobierno de la derecha no son las políticas de la izquierda, equivalentes en todo a aquéllas y sólo diferentes en la demagogia populista, sino el esfuerzo por la revolución integral, que ahora está en la fase de formular y elaborar su proyecto, programa y significación histórica[3].

Nuestra sociedad, ahora en desintegración, al ser aberrante, hiper-tiránica y disfuncional, y el individuo, una parodia de ser humano, necesitan de una gran revolución transformadora y fundante. Con ésta, con la revolución integral, vamos a constituir un orden social libre, autogobernado en asambleas, autogestionado, ético y re-humanizado, con libertad de conciencia y libertad de expresión, con trabajo no-asalariado libre y autoorganizado, sin clase empresarial ni ente estatal, en el que haya pueblo y sólo pueblo, sin dominadores ni explotadores.

La izquierda, toda ella, no vale, porque es idéntica a la derecha. La solución es la revolución, como grandioso cambio total, como inmensa transformación integral.

La izquierda, más que la derecha, nos ha destruido como sociedad y como seres humanos en estos 35 años, y lo ha hecho para servir de la mejor manera al capital y al artefacto estatal, que son quienes la financian. Por eso ahora es el momento de adherirse al proyecto y programa de revolución integral. Por lo demás, después del colosal servicio realizado por la izquierda, que se dice “anticapitalista”, al capitalismo en los últimos 40 años está en fase de descomposición.

Esos años han puesto en claro muchas cosas. Una es que el régimen parlamentarista y partitocrático no es una democracia sino una dictadura de los poderes fácticos y los partidos políticos. Otra es que la izquierda es un instrumentos del capitalismo al mismo tiempo que ella misma es capitalismo de Estado, que vive de la explotación del trabajo asalariado. La tercera es que necesitamos una revolución, que ha de ser total, holística, completa, esto es, integral.

Tiermes, en la Celtiberia, 1-12-2013

[1] Sacar a pasear banderas republicanas cada 6 de diciembre es otro modo de respaldar el vigente orden constituido y hacer política anti-revolucionaria. En ése hay muchísimo más de negativo que la institución monárquica, pues todo él es tiránico y debe ser derrocado. Al respecto, recomiendo la lectura, en este blog, de “14 de abril. La república del Máuser”. No menos descaminado es demandar el inicio de un “Proceso constituyente”, que llevaría a la elaboración y promulgación de una nueva Constitución, necesariamente tan nefasta, por despótica y pro-capitalista, como la actual. Ésta es heredera de la Constitución de 1812, cuyo 200 aniversario fue el año pasado, y cuya denuncia, que yo sí hice, se negó a realizar la izquierda, del PSOE a IU pasando por la izquierda nacionalista y sin olvidar a una buena parte del anarquismo: en eso se puso de manifiesto su naturaleza institucional y reaccionaria, estatal y empresarial, su carácter de bloque y frente unido de la caverna española. Para una más completa comprensión de esta cuestión está mi libro “La democracia y el triunfo del Estado”.

[2] En el libro “Borracheras No” denuncio la vil labor realizada por este sujeto a favor de la alcoholización y drogadicción de masas. Si alguien impuso, apoyado por toda la izquierda y por todos los poderes mediáticos, que el alcoholismo es bueno y que las drogas son buenas, fue él. Los cientos de miles de muertos originados por el uno y las otras son, en primer lugar, responsabilidad de Tierno Galván y sus colegas, esto es, de la izquierda en su totalidad, desde el PSOE al anarquismo de Estado pasando por el PCE-IU.

[3] Quien entienda de una manera meramente politicista, o peor aún politiquera, la noción de revolución integral se equivoca. Es una respuesta total que incluye la recuperación del sujeto a través de su reconstrucción espiritual, con ética y valores, con convivencialidad y erotismo, con trabajo libre y responsabilidad individual, con ascética y estética. Al respecto, puede consultarse en este blog, “Autoconstrucción del sujeto y revolución integral”. La política es parte y sólo parte. Lo mismo la economía. El sujeto, la persona real-concreta, es la base, el centro y el todo en la noción de revolución integral.

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