Marion Le Pen: Abogo por el tradicionalismo inteligente en contra de las élites hostiles y la globalización

MARION LE PEN

por Tatiana Popova – Entrevista a Marion Le Pen, diputada del Frente Nacional que con sus 22 años es la más joven en la historia del Parlamento, que nos deja entrever un poco más las ideas y planteamientos de una de las futuras protagonistas de la política francesa. 

Tatiana PopovaMiss Le Pen, es la diputada más joven del Parlamento francés. También ha demostrado una fuerte reticencia al llamado matrimonio “para todos”. ¿Puede explicar a nuestros lectores los detalles de su posición, y cómo explica la reacción exagerada del gobierno francés?

Marion Le Pen – De hecho, esta lucha está cerca de mi corazón y estoy de acuerdo con la juventud de Francia, quien se levantó en estos meses recientes para defender el marco inigualable de nuestros valores y el respeto a las leyes naturales.

Estamos ante la omnipotencia de un “nano-lobby” que por sí solo, con sus pocos cientos de miembros, fue capaz de destruir la institución del matrimonio para consagrar el deseo egoísta e individual por encima de cualquier
otra consideración, como el bienestar del niño adoptado, yendo contra la opinión de muchos psiquiatras franceses reconocidos.

Quisiera exponer también las numerosos violaciones hechas por la izquierda libertaria a nuestras libertades individuales; el gobierno socialista ha subestimado el número de manifestantes, y hemos presenciado provocaciones, uso excesivo de la violencia policial y el encarcelamiento por delitos de opinión … La democracia francesa está muriendo ante nuestros ojos por la voluntad de una élite ideológica que está obligando a los franceses a abandonar todo apego a la familia, a la nación, para imponer la utopía global. Afortunadamente, ¡la fortaleza de los últimos meses ha demostrado que la conciencia francesa no ha muerto!

TP – La ciencia y la agenda transhumana siguen desafiando y rechazando toda ética; usted ha oído hablar de los bebés de Google, comprados en Internet, diseñados en Estados Unidos, y cuyas deslocalizadas “madres” se encuentran en algún lugar de la India, donde los productos humanos pueden ser comprados y entregados. ¿Cree usted que una conciencia cristiana y humanista pudiera todavía intervenir en estas circunstancias?

MLP – La realidad es que hoy estamos en la cúspide del nihilismo moderno en el que el hombre es en última instancia una mercancía más. En este reino del libre comercio, el concepto de “progreso” se inspira en el desarrollo social de los avances técnicos. El extraño razonamiento por analogía nos lleva a considerar que las sociedades humanas, al igual que los avances tecnológicos, sólo pueden evolucionar hacia un mayor progreso social y, por tanto, cada vez mejor. El verdadero peligro de esta ley radica en los excesos que conducen a la llegada de la tecnología de reproducción asistida para parejas de lesbianas y de la sustitución de los hombres en nombre de la “igualdad”. El cuerpo humano y la personalidad se convierten así en un producto de consumo en el nombre del progreso y la igualdad. Las verdaderas feministas deben rebelarse contra tal desprecio de la mujer.

TP – Para nuestros lectores, ¿nos puede dar una idea de su experiencia intelectual e incluso de la de su familia (su relación con su abuelo, por ejemplo)? ¿Cuál es su modelo del pasado, si es que existe? ¿Su gran figura histórica?

MLP – Vengo de una famosa familia política francesa cuya figura histórica, Jean-Marie Le Pen, durante muchos años, ha desatado pasiones por defender él solo la situación nacional, y ha sido despreciado y rechazado por nuestras élites en nombre de la lucha contra el “odio nacionalista” y el “extremismo”.

Mi vida personal me ha enseñado la adversidad y es por eso, hoy en día, que la arena política no me asusta. Crecí en el amor de mi país y asumo todos los errores y logros. Napoleón dijo que de Juana de Arco a Robespierre, ¡elegía a todos! No estoy abogando por un conservadurismo engreído sino por un tradicionalismo inteligente como una nación que olvida su pasado también olvida de sus errores y se puede renovar. Mi nación tiene más de 1000 años y sería bueno comenzar por no reducir su historia a la revolución de 1789. Hay muchas figuras históricas que venero, y Juana de Arco es sin duda uno de mis favoritas: pensemos en esta guerra llevada por una pastora habitada por la Providencia para salvar al país de los ocupantes anglosajones…

TP – Es acostumbrado quejarse de la generación joven durante al menos cincuenta o sesenta años. ¿Cómo ve su generación – ahora que el Frente Nacional tiene un 26% de apoyo en Francia? ¿La juventud común es inculta, alienada por la tecnología, por los smartphones y está mentalmente secuestrada por los medios de comunicación? ¿O es lo bastante rebelde y lista para apoyar su movimiento y llevarlo al poder en Francia?

MLP – Los hechos son pertinaces. A pesar de la propaganda ideológica operada a través de los medios de comunicación y la educación nacional desde hace años, los jóvenes de Francia todavía están llenos de recursos.

Hoy en día la juventud es la lamentable víctima de las revoluciones morales y de la contracultura de 1968 que les ha hecho mucho daño. La realidad nos atrapa todos los días: el desempleo masivo, la inseguridad generalizada, la inmigración masiva. Pagamos por los errores de nuestros mayores y la crisis económica nos ha llevado a enfocarnos en las últimas defensas naturales que quedan, que son la familia y la comunidad nacional. El movimiento “Familia para todos”, que reunió a millones de personas durante varios meses, se caracterizó por contar con protagonistas jóvenes. Vimos salir, extremadamente determinados con una conciencia política real, a la juventud sin temor al juicio moral de nuestras élites ni a su represión irracional. Todo esto es muy alentador para el futuro y me da una gran esperanza, porque con ellos, vi que seremos capaces de construir la Francia de mañana.

TP – ¿Cuáles son los factores que pueden empujar a su partido al poder en los próximos años – probablemente decisivos? ¿Está listo entonces, incluso sin tener los medios de un gran partido?

MLP – Una de las razones de nuestro éxito electoral es que actualmente los franceses reconocen que lo que hemos venido diciendo desde hace años es cierto. A menudo digo que tuvimos razón demasiado pronto. ¡Los franceses se han dado cuenta de que el Frente Nacional es el único movimiento que puede traer los voluntarios y las soluciones que la situación requiere! Creo que es la caída de la élite fascinada por el poder y el dinero, lo que siempre motiva a más franceses a votar por nosotros.

Nuestros rivales han fracasado en todas partes, en todo, ¡y todo el tiempo con una constancia real y brillante! Mis compatriotas están cansados ​​de esto. Tenemos menos recursos económicos que otros, pero hacemos política de forma diferente y hemos mantenido la cultura militante, por lo que ahora somos mucho más eficientes que nuestros oponentes del Partido Socialista y la Unión por un Movimiento Popular.

TP – Hoy en día nos enfrentamos a un problema sorprendente en Francia, Europa occidental, en Occidente en su conjunto: las élites hostiles. A Los diputados no les gusta la gente a la que representan, los burócratas no les sirven más, los periodistas y los medios de comunicación tradicionales los desprecian. ¿Cómo analiza el problema de las élites hostiles?

MLP – ¡Me encanta su concepto de “élite hostil”! Eso resume muy bien lo que estamos viviendo hoy en día. La población se ha convertido, de hecho, en la variable ajustable de la guerra política por más poder. El lema de los políticos europeos de hoy en día es “no servir al pueblo, sino a servirnos a nosotros mismos”. Estas élites luchan y se admiran entre sí al mismo tiempo, cada uno deseando lo que el otro tiene. Estamos en una satisfacción inmediata y un frenético deseo sin freno. Las personas se involucran en cuestiones de negocios y no a toda ideología. Trotskistas y maoístas de los años 70 se han convertido en  gurús de los medios de comunicación de la globalización, los grandes sacerdotes de la economía financiera. La hostilidad de la élite viene del hecho de que ya no persiguen los mismos objetivos y las mismas esperanzas de sus pueblos. Lo que es peor, porque estos últimos se aferran a sus estilos de vida, nuestras raíces nacionales se convierten en un obstáculo a la voluntad de poder de la globalización maníaca.

TP – En uno de sus últimos discursos, evocó el hecho de que el partido comunista quiso una vez defender a la clase obrera francesa frente la inmigración. ¿Por qué este partido renunció a su misión y cómo el Frente Nacional se convirtió en el primer partido obrero en Francia?

Recuerde 1979. El caso de la ”Bulldozer Vitry” fue el canto del cisne del comunismo en Francia. El Partido Comunista Francés, que hasta ahora había denunciado la inmigración masiva como el “ejército de reserva del capital” ha cedido a la tentación del poder con la llegada de François Mitterrand en 1981. Actualmente el PCF es marginado progresivamente para ser el portavoz de “las luchas”, es decir, todas las luchas de las minorías, indocumentadas, minorías sin papel. Las personas han dado la espalda al PCF, pero en lugar hacer autocrítica, el “partido” decidió defender todo lo que no es el pueblo.

El Frente Nacional de verdad defiende a los que son más vulnerables porque son los más expuestos a la inseguridad, al desmantelamiento y a la locura de la globalización. Esta es, en mi opinión, la razón de nuestro éxito con las masas, ¡ahora que el partido comunista ha renunciado a la hoz y el martillo!

TP – En un principio Europa fue un proyecto atractivo, pero luego se convirtió en aterrador – cuando usted era una niña- y, finalmente, se volvió amargo y ridículo. ¿Se puede liberar a Francia de la trampa Europea? ¿Y en qué condiciones, para así evitar otra crisis doméstica?

MLP – La idea inicial era asegurar la paz y que las naciones europeas compartieran sus recursos y conocimientos. La Unión Europea y su Comisión no tienen nada que ver con la idea fundacional. Estamos avanzando hacia una estructura federal cuando la del general de Gaulle era confederal. Algunos dicen que se trata de la misma cosa. Pero no, ¡no tiene nada que ver! La confederación es una unión de países independientes, mientras que el proyecto de la Comisión actual es transferir en la mayor medida posible las habilidades, el entendimiento y la soberanía a un grupo sin legitimidad popular.

TP – En la misma línea, ¿cómo controlar la inmigración que se ha convertido ya no en un problema francés (que el Sr. Le Pen señaló en los años 70), sino mundial? ¿Cuáles son sus propuestas para conciliar la libertad de circulación y la preservación de las naciones?

MLP – Por encima de todo, tenemos que salir de inmediato de la zona Schengen. Tenemos que detener la bomba de vacío que promueve la inmigración mundial, reservar nuestro modelo social a nuestros ciudadanos. Tenemos que dejar de hacer ciudadanos franceses sin ninguna condición, la ley del suelo crea situaciones insostenibles de inmigración, sobre todo en nuestros departamentos en el extranjero y territorios. Hay que endurecer las condiciones para la concesión y revocación de la nacionalidad francesa. El extranjero que llega a Francia debe solventar sus propias necesidades debido a que Francia con su enorme deuda ya no tiene los medios para cuidar, alimentar, y dar vivienda, a menudo a expensas de sus nacionales… Y por supuesto, para esto, es necesario hacer cumplir la ley dando a la policía los medios para llevar a cabo su misión.

TP – En la lucha contra la globalización y la corrección política, Vladimir Putin es a menudo blanco de agresivos grupos de comunicación occidentales. ¿Usted sueña como su abuelo y el general de Gaulle con la Europa boreal del Atlántico hasta los Urales y más allá?

MLP – Está claro que tenemos mucho en común y mucho que compartir con Rusia. Lo que es cierto es que tenemos los medios y recursos para ofrecer una alternativa a la globalización. Nuestras metas contrastan con la historia diplomática de Inglaterra y Alemania. Inglaterra empuja hacia el “espacio abierto”, como dijo Churchill, y Alemania aún está apegada a la idea de Mittel-Europa. Ambos puntos de vista son absolutamente contrarios a los intereses de Francia. Otros piensan que podríamos ser relegados a lo que ven como la segunda división de Europa y llaman con desdén el Club Méditerranée (Francia, Italia, España, Grecia …).

La vieja Europa es muy complicada en realidad, pero estoy convencida de que Francia y Rusia tienen un interés común que alcanzar, ya que ambos respetan la tradición de los grandes armonías y la no injerencia.

TP – ¿Cuál es su posición sobre el conflicto sirio y la llamada primavera árabe?

MLP – Estamos en la estela de la Unión Europea, que a su vez recibe órdenes de Washington. Dejamos a un lado nuestra propia visión geoestratégica. El resultado es el aumento de los movimientos islamistas radicales. Libia y Siria son la prueba de la diferencia evidente entre la emoción y la razón. Ni Gadafi ni Assad son grandes demócratas y yo no los defiendo, pero hay que hacer la prospectiva. ¿Qué nos dicen los hechos? Los conflictos de Libia y Siria han demostrado que el estallido de un Estado fuerte crea condiciones para un sinfín de enfrentamientos étnicos y religiosos y con el telón de fondo del alzamiento de los grupos yihadistas. Mientras tanto, los países de la Unión Europea siguen presionando para una explosión en el Magreb y el Mashreq. Esta es, en mi opinión, una culpable ceguera ideológica. Creo, sinceramente, que a partir de un error de observación, ahora estamos en lo absurdo.

TP – Usted es muy joven y todavía única en su parlamento. En el sombrío contexto francés, ¿se quedará en la política por mucho tiempo y en qué condiciones?

MLP – No se elige hacer política, ¡son los votantes quienes eligen! Sin embargo, yo no soy de los que se contentan con ser espectadores de su tiempo, por lo que siempre pienso trabajar de una manera u otra por mi país. Hay muchas formas de hacer política, y yo no podría decirle lo que posiblemente haría después de mi mandato como miembro. No tengo un plan de carrera, así que voy donde mi contribución pueda ser más útil.

(Traducido del inglés por Manuel Ortiz y Página Transversal)

Fuente: Disidencia

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