Claudio Mutti entrevista a Gábor Vona, Presidente de Jobbik

CLAUDIO MUTTI GÁBOR VONA, JOBBIK

por Claudio Mutti – Gábor Vona, presidente de Jobbik (Jobbik Magyarországért Mozgalom, “Movimiento para una Hungría mejor) y candidato para ser Primer Ministro de Hungría en las elecciones del 2010, ha aceptado responder a algunas preguntas planteadas por el director de “Eurasia”.

C. Mutti –El sistema mediático occidental presenta normalmente a Jobbik como el partido de extrema derecha húngaro. Al mismo tiempo, Jobbik es asociado a Fidesz, a pesar de que Fidesz sea el partido de gobierno y Jobbik se encuentre en la oposición. ¿Cuáles son las características fundamentales de Jobbik y en qué cosas se diferencia de Fidesz?

G. Vona – Jobbik se confiesa partido nacional-radical. “Nacional” significa que nosotros queremos representar los intereses de los húngaros, de Hungría. Mientras que “radical” es un enfoque metodológico del mismo género. La situación es radicalmente negativa, por esa razón para quien quiere un cambio real, éste debe ser radical. Pero es importante subrayar que ni el compromiso nacional ni el radicalismo constituyen un sistema de valores. Si tuviésemos que definir el sistema de valores de Jobbik, podríamos decir que somos conservadores. Nosotros representamos y defendemos los valores humanos, tradicionales y universales, según nuestras posibilidades en este mundo moderno y decadente. Fidesz no es ni nacional, ni radical, ni tradicionalista. Fidesz es un partido oportunista y tecnocrático, que cambia el sistema de valores así como se cambia de ropa interior. Nuestro fundamento sobre la vertiente nacional ha arrastrado a Fidesz, pero esto no debe inducir a error alguno. Se trata, esencialmente, de un partido moderno y liberal, cuya perspectiva es mucho más cercana a aquella de los socialistas que a la nuestra.

C.Mutti – El mismo sistema mediático ha etiquetado normalmente a Jobbik con algunas definiciones (“populista”, “racista”, “antisemita” etc.) que en el lenguaje de la propaganda política es, a menudo, usado de manera inapropiada. ¿Cuál es, según usted, el fin por el cual tales términos vienen utilizándose en contra de Jobbik?

G. Vona – El sentido de esto es simple. Si la oligarquía política dominante no quiere, no es capaz de afrontar la discusión con un nuevo partido, porque teme ser derrotada, entonces es más fácil recurrir a la acusación de antisemitismo. Esta acusación constituye actualmente el estigma más infamante que cualquier otro: todos se mantienen lejos de quien es acusado, todos lo evitan. No deseo dar explicaciones porque no hay razón. Nosotros no tenemos ninguna propuesta de ley, ningún punto programático, que quiera discriminar entre un hombre y otros hombres. Nosotros decimos abiertamente la verdad en lo que respecta a Israel, y por esa razón afecta a los intereses de muchos individuos. El hecho de que el mundo está cambiando lo demuestra cada vez más que esta caza de brujas interesa siempre menos a la gente. La popularidad de Jobbik aumenta a pesar de todas las mentiras e insinuaciones contra nosotros.

C.Mutti – La acusación de “antisemitismo” es usada, comúnmente, por los defensores del “Estado de Israel” para demonizar a aquellos que impugnan su legitimidad, o también, simplemente, a quienes critican su comportamiento. ¿Cuál es la posición de Jobbik en lo que respecta a la existencia del Estado hebreo en Palestina?

G.Vona – Es justamente de esto de lo que he hablado. Aunque la creación del Estado de Israel ha sucedido de una forma un tanto anómala, que es causa de numerosos problemas, nosotros somos partidarios de la idea de dos Estados; se debe añadir, que reconocemos ya sea a los Judíos como a los Palestinos el derecho a un Estado independiente. Desde hace tiempo las potencias internacionales deberían haber impuesto su realización, si la mayor parte de ellas no estuviesen influenciadas por el lobby sionista.

C.Mutti – Si no me equivoco, a usted le gusta definirse como “EU-realista”. ¿Qué significa? ¿Querría explicar que se entiende cuando habla de “Europa de las Naciones” como alternativa a la Unión Europea?

G.Vona – No, no se equivoca, yo soy realmente “EUrealista”; considerando la situación actual, esto equivale a ser “euroescéptico”. Para esta Unión Europea yo no preveo un gran futuro. Lo que veo, antes que construir el propio futuro sobre el sistema de valores de la tradición europea, lo que ella busca es huir de los propios problemas arrojándose, en un abrazo mortal, a los Estados Unidos de América. Esta es una vía errada. Nosotros, Europeos, debemos adoptar un modelo social, económico y político que se adapte orgánicamente a nuestro desarrollo histórico. Esta no puede ser sino la Europa de las Naciones, o sea, una comunidad estatal de tipo federal; en contra de los Estados Unidos de Europa, una confederación igualitaria para la gestión de los asuntos comunes. No se necesita debilitar ulteriormente a los Estados nacionales, sino que es preciso reforzar a cada uno de ellos. La familia fuerte se sustenta sobre miembros fuertes, la nación fuerte sobre familias fuertes, la Europa fuerte sobre naciones fuertes.

C.Mutti – En un escrito mío del año pasado (¡Hacia oriente, húngaros!) he tenido la oportunidad de exponer a los lectores de “Eurasia” las posiciones contenidas en un artículo suyo titulado “!Euroasianismo, no euroatlantismo!” (“Barikád”, 7 de junio 201). ¿Quiere ilustrarnos usted mismo las ideas expresadas en aquel artículo?

G.Vona – La Unión actual representa una vía errada, liberal, que ha perdido los valores europeos para adoptar modelos americanos sobre el plano cultural, económico y político, antes que proceder en la justa dirección. En la gravísima situación actual, es Europa misma la que debe encontrar una vía de salida, como he dicho ya; pero también debo añadir que la vía de salida está en Oriente. Yo veo dos articulaciones euroasiáticas que no solo nosotros, los húngaros, sino todos los Europeos deberemos revalorizar. Una es Rusia, la otra Turquía. Ambas dos presentan problemas de difícil solución, porque para los Estados europeos la relación con Rusia resulta compleja a causa del pasado histórico, y del sistema capitalista de Estado, mientras que las relaciones con Turquía suponen la cuestión de la inmigración y la religión islámica. Pero estas, a mi parecer, son solo cuestiones, no impedimentos. Europa debe moverse en esta dirección. Es este nuestro interés, ya sea político, económico o cultural. Para nosotros el americanismo es como un virus mortal. Se introduce en nuestro organismo, paralizando su funcionamiento, destruye el sistema inmunitario y, finalmente, nos mata. Cuanto antes alejemos de nosotros este virus, más fácil será un nuevo comienzo. Un nuevo inicio será necesario.

(Traducido por Ángel Fernández para TdE)

Fuente: Tribuna de Europa

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