El Corinnato o el fin del Régimen: Corinna negoció con el Gobierno de Arabia Saudí la venta de 200 carros Leopard fabricados en España

EL CORINNATO

por José Díaz Herrera – Antes de que la asesinaran una fría mañana del 12 de octubre de 1964[1], Mary Pinchot Meyer, pintora y antigua esposa del oficial de la Agencia Central de Inteligencia, Cord Meye, al que le faltaba un ojo que perdió en su etapa de Marine, le dijo a una antigua amiga[2] que si algún día le ocurría algo acudiera a su casa de Georgetown, cogiera un su diario personal que tenía escondido detrás un cuadro y lo quemara.

Hermana de Antoinette (Toni), la segunda mujer de Benjamin C. Bradlee, director ejecutivo del influyente rotativo The Washington Post, Mary Pichot había tenido meses antes una tórrida relación sexual con el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy y no quería que su vida privada llegara a conocimiento público. Ni que fuera conocido por su “amiga” Jackie “por el daño que le pudiera ocasionar ciertos párrafos”.

Tampoco pretendía dañar la carrera de su cuñado, Ben Bradley, amigo personal de los Kennedy (tanto de Jack como de Jackie), ya que ambos eran originarios de Boston (Massachusetts), habían asistido a los mismos colegios, habían superado enfermedades casi incurables en la adolescencia[3] y se habían reencontrado años más tarde cuando todavía Kennedy no era presidente en el barrio residencial de Georgetown, en las afueras de Washington. E incluso los dos tenían bebés de la misma edad que paseaban juntos por lo que habían reanudado la amistad de la infancia, amistad que se mantiene cuando el mayor de los Kennedy llega a la Casa Blanca.

Además, tras el asesinato de Kennedy en Dallas Mary pensó y así se lo comunicó a sus amigos que su vida corría también peligro por las confidencias que habían compartido sobre muchos asuntos. E incluso por su afición a las drogas, que consumían con un círculo cerrado de amigos. “No han podido con él y lo han asesinado. Intentaron pararlo pero como él corría más que ellos lo han matado. Ahora irán a por mi ya que saben incluso que Jack estaba dispuesto a divorciarse de Jacqueline y a casarse conmigo”.

Muy bien relacionada con la alta sociedad de la capital administrativa de los Estados Unidos (Katherine Graham, Joseph Alsop, Phill Graham, Clark Clifford, el reportero de The Washington Post James Truitt y su mujer la notable artista Anne Truitt, Jaqueline Kennedy, y varios de los jefes de la CIA, entre ellos Richard M. Bissell, James Jesus Angleton, jefe del servicio de contrainteligencia y segundo de la agencia, Mary y Frank Wisner y otros), el día de su sepelio el jefe de la sección de contrainteligencia y número dos de la CIA, Angelton, había cogido del brazo a Ben Bradley y a su mujer Toni y les había dicho.

– Sabemos que Mary llevaba un diario de sus relaciones íntimas con el presidente. Ahora que han muerto los dos debe ser destruido.

El director del diario The Washington Post, había tenido que viajar meses antes casi de incógnito a Roma para trasladar en secreto a Estados Unidos el cadáver de Philip L. Graham, el marido de Catherine[4], que se había pegado un tiro con un revolver del 38, cuando le abandonó su amante, un funcionario de la embajada norteamericana en la capital de Rómulo y Remo[5], y simular que había muerto en su rancho de Estados Unidos. Sabía lo duro que eran esos trances y lo difícil que iba a resultarle a Toni conocer las intimidades de su hermana con Kennedy. Así que le dio su palabra a Angleton de que al día siguiente se reunirían su mujer Antoinette y él mismo con el espía para destruir todas las pruebas que pudieran hallarse y mantener intacto el recuerdo de John F. Kennedy y su cuñada en la sociedad americana[6].

Esa tarde, sin embargo, decidió acudir con su mujer al estudio de su pariente fallecida para retirar otros objetos personales. Y cual no sería su sorpresa cuando al entrar en el piso se encontró a James Jesus Angleton que salía del edificio con el diario de Mary Pinchot en las manos.

-Pensé que alguien podía robarlo y decidí adelantarme. le dijo[7].

Desde entonces que se sepa, una de las principales misiones de los servicios secretos del mundo, tanto occidentales como orientales, ha sido preservar la bragueta y los secretos de alcoba de los presidentes de todos los países.

Y hacerlo pisoteando y saltando por encima de los derechos y de la intimidad de los amantes de los presidentes y sus familiares, recurriendo al asesinato cuando era preciso (las dudosas muertes de Mary Pinchot y de Marilyn Monroe son un ejemplo). Para muchos de ellos no existían barreras éticas.

Así ha ocurrido en el Reino Unido donde la inteligencia británica protegió durante años los encuentros entre el ministro de la Guerra John Profumo con la showgirl Christine Keller hasta que se supo que ésta era amante a su vez del conocido espía soviético, de nombre Yevgeny Ivanov al que podía estar pasando secretos militares que recogía en la alcoba de Profumo.

El caso conocido como el “escándalo Profumo”, destapado por los mismos espías que lo ocultaron durante años supuso la caída del gobierno de Harold Macmillan en 1963, pero siguió siendo el pan nuestro de cada día en el resto de los países occidentales. En Francia, por ejemplo, el servicio secreto presidencial preservó con saña la intimidad de François Mitterrand, casado oficialmente con Danielle Gouze y amante al mismo tiempo de Anne Pingeot. Lo más curioso de este affaire es que su mujer oficial y su amante, con la que tuvo una hija Nazarine, vivieron durante 14 años en El Eliseo, entrando y saliendo la amante por una puerta oculta[8].

MITTERRAND, TRES AMANTES POR DÍA

Mitterrand era un amante insaciable, un Pigmalión apasionado, un Don Juan enloquecido como ha revelado su chofer de toda la vida Pierre Tourlier. “Tenía relaciones sexuales con tres mujeres diferentes en un día”. Otras muchas de las amantes del secretario general de los socialistas franceses serían, según Le Figaró, Sengolene Royal, Yvette Roudy, Édith Cresson, Élisabeth Guigou, Martine Aubry, Dalida y otras.[9]

Y no digamos nada de Italia donde las correrías sexuales de Silvio Berlusconi fueron tapadas durante años por los servicios de inteligencia y sus guardaespaldas, hasta que empezaron las denuncias de menores en los juzgados. O del pasado candidato socialista a la presidente de la república gala, Dominique Straus-Khan, y el continuo acoso sexual a todo tipo de mujeres, al margen de su color, raza o religión, por medio mundo, lo que arruinó su carrera política y le está causando numerosas comparecencias en los juzgados de Francia y Nueva York.

En España, tras la caída del Telón de Acero en 1989, y la muerte del Conducator Nicolae Ceausescu, el jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales, Alberto Perote tuvo que viajar a Bucarest (Rumania) a negociar la compra de varios vídeos en los que se veía a un político homosexual de Madrid manteniendo relaciones íntimas en un hotel con tres maricones a la vez en una orgía sin precedentes. El asunto hubiera pasado desapercibido a la opinión pública de no ser porque, en medio de la confusión, un periodista árabe Ahmad Rafaad, se infiltró en una fiesta erótica, con muchas agentes operativas femeninas del Cesid y de los servicios rumanos todas ellas en paños menores. Las fotografías del despelote entre espías españoles y rumanos para sellar la venta de los vídeos y las fotografías aparecieron publicadas en la revista Tiempo, para la que trabajaba Ahmad, lo que le costó el cargo a Perote.

Las correrías de los españoles, unas veces tras los pantalones y otros tras las faldas vienen de lejos y afectan siempre a una misma institución: la Corinna o la Corona que para el caso viene a ser lo mismo.

ISABEL II, FUROR UTERINO

Aunque de sus antecesores pueden escribirse también novelas erótico-picarescas, los primeros hechos relevantes de los que hay abundante constancia escrita se refieren a la reina Isabel II, la primera aristócrata ninfómana española de la que se tiene conocimiento en la España del siglo XIX. La literatura al respecto es amplia y variada pero he preferido echar mano a la documentación enviada a Washington por el ministro plenipotenciario (entonces no había embajador) Washington Irving y no precisamente al libro Las Aventuras Españolas de Washington Irving[10] en España sino a los papeles no publicados que permanecen intactos en los archivos del Departamento de Estado y a los que Colin Powell me dio acceso.

Según Irving, Isabel II tuvo no menos de un centenar de amantes, “que los engullía entre sus piernas como si fueran churros”, la mayor parte de ellos, primeros ministros y generales de sus innumerables gobiernos. A medida que se iban haciendo viejos se dedicó a pasarse por el arco del triunfo numerosos oficiales y hasta a suboficiales y a algún mozo de cuadra fornido. Se llega a decir incluso que tras la sublevación del Cuartel de San Gil en Madrid en junio de 1866, la Reina mandó llamar al general Juan Prim, que había ordenado el fusilamiento de todos los sargentos y de los que llegó a ajusticiar a unos 66. Le ordenó: “Para ya general, que me va a dejar sin carne fresca, y que va a ser de mi y de mi Corte si deja al Reino sin pililas”.

Casada a la fuerza con su primo Francisco de Asís Borbón, un declarado mariquita al que la misma Isabel II llamaba La Paquita y del que corrían numerosos chascarrillos por Madrid[11], la Reina tuvo nada menos que 11 hijos, cada uno de ellos de un padre diferente, tal era su furor uterino y lo poco que le duraban sus amantes[12].

Los casos de Alfonso XII y Alfonso XIII son, en gran parte similares. Casado dos veces, la primera con su prima María de las Mercedes de Orleans, muerta prematuramente, y en segundas nupcias con María Cristina de Habsburgo-Lorena (1879-1885), el supuesto amor del Rey por su primera mujer, al parecer, es completamente falso[13]. Se sabe que antes de regresar de Francia se trajo consigo a su amante, Elena Sanz y Martínez de Arrizala, una cantante de ópera protegida por su madre Isabel II, que se convierte en su favorita desde mucho antes de su primera boda.

TESTOSTERONA REAL

Masón, como su hijo y su biznieto por la academia militar de Sandhurst (Reino Unido) sus verdaderas “tenidas” se celebraban en muchos de los burdeles de Madrid, que frecuentaba en solitario o acompañado de su amigo inseparable el Duque de Sexto, y donde cogió una tuberculosis de la que muere sin dejar descendencia.

De su hijo Alfonso XIII, del que solo se sabe que nació del vientre de María Cristina de Habsburgo-Lorena, las “escenas de cama” son igualmente innumerables y sus amantes oficiales se cuentan por docenas, aunque la más conocida sea otra corista, Carmen Ruiz Moragas, con la que tuvo un hijo no reconocido nunca. O con la soprano Genoveva Vix, entre otras muchas amantes.

Siguiendo con la tradición de Genoveva Vix, algunos miembros de la guardia de palacio de la época han dejado escrito que el Rey mandó a construir un pasadizo entre el Teatro Real y el Palacio de Oriente para que por las noches les llevaran a sus habitaciones privadas a las principales cantantes de ópera o de zarzuela. Y en Neguri se cuenta todavía como los empresarios metalúrgicos, a los que Alfonso XIII engrandeció concediéndole títulos nobiliarios, adquirieron varios “picaderos” en la calle Carlos III de Madrid, enfrente del palacio Real[14], y le acompañaban en sus correrías nocturnas hasta el punto de que la mujer del segundo marqués de Arriluce de Ybarra, asesinado en 1936, tuvo que vender algunas propiedades para pagar los gastos de una diadema de brillantes que el marqués había comprado para regalársela a la favorita del Rey en 1930, un año antes de irse al exilio.

Los españoles que pensaban que con la restauración monárquica, el 22 de noviembre de 1975, se iban a acabar las correrías y las juergas nocturnas de los Borbones, se llevaron un enorme desengaño. El Rey Juan Carlos no sólo salió a su tatarabuela sino que le ha superado con creces en todos los campos eróticos.

EL PICADERO DE LAS MATAS

Los primeros encuentros sexuales de los que se tiene constancia son de 1956. El Príncipe heredero tiene 18 años y se encuentra entonces ingresado en la Academia General de Zaragoza. Ese mismo año comete homicidio[15] en circunstancias no aclaradas[16] en la persona de su hermano Alfonso, cuatro años menor que él, en Estoril (Portugal) durante la Semana Santa, sin que se sepan las causas ya que no hubo investigación alguna sobre la muerte[17] aparece liado con una supuesta condesa italiana, Olghina de Robilant, con la que supuestamente tuvo uno de los tres hijos no reconocidos, hecho que ella niega. También tuvo romances, al parecer, con María Gabriela de Saboya, hija del Rey Humberto de Saboya, y con otras muchas damas de la nobleza internacional.

Pero lo suyo eran las coristas. El 14 de mayo de 1962 se casa con Sofía de Borbón y Grecia. Aunque la joven reina lleva realeza en la sangre al ser hija y hermana de Rey y en su árbol genealógico hay dos emperadores alemanes, ocho reyes de Dinamarca, cinco reyes de Suecia, siete zares de Rusia, un rey y una reina de Noruega, una reina de Inglaterra y cinco reyes de Grecia, una cosa es la institución de la monarquía y otro los desmesurados apetitos sexuales de su esposo.

El comandante de la Guardia Civil ya fallecido, Juan Luis Yravedra, recordaba como en la etapa en que fue Jefe de Seguridad de la Casa Real tuvo que correr detrás de él más de una vez ya que se le iban las piernas detrás de Rafaela Carra, Nadiuska, Carmen Diez de Rivera, Sandra Mozarowsky, Paloma San Basilio, Carina, la actriz Mari Paz Pondal y otras tantas que no habría Premios Goya en la historia de España para consolarlas a todas. Otros comandantes y tenientes coroneles de Marina pertenecientes al regimiento de la Guardia Real[18] llegaron incluso a pedir la baja y a alistarse en el TEAR de la Armada, donde tenían que hacer bastante menos ejercicio físico que persiguiendo al Monarca camino de sus encuentros sexuales, gran parte de ellas al picadero que entonces tenía en Las Matas. Más de una docena de agentes de aquella época han quedado malheridos por accidentes de tráfico y teniendo que pedir la baja de la Guardia Real.

LOS PISOS DE COLON Y LA CALLE SEXTANTE

De ahí que en 1981, tras el golpe de Estado del 23-F, para evitar que alguno de estos casos saliera a la luz, el CESID alquila media docena de pisos en uno de los edificios aledaños a la Plaza de Colón, en el número 16 de la calle Marqués de la Ensenada. Los inmuebles se utilizan en principio para celebrar encuentros secretos con algunos generales golpistas y convencerles de que depusieran su actitud. Pero, pasado el tiempo, dos de los pisos los adquiere en propiedad Sabino Fernández Campo, donde vive hasta su muerte, y el resto se utilizan como picadero real al contar con ascensores distintos y con la protección estática de los policías adscritos a la Audiencia Nacional y al Tribunal Supremo.

Pero como el lugar es demasiado céntrico, el CESID recomienda que los picaderos se desmonten y se busque una zona más discreta. El lugar,  según le contó el coronel Alberto Perote a El Mundo por medio de Mario Conde, fue un piso en la calle Sextante de Madrid, situada en el barrio de Aravaca, cerca de la casa del ex magistrado del Tribunal Supremo y del Constitucional Ramón Rodríguez Arribas y de la escritora María José Rubio, casada por entonces con Ignacio López-Quesada, cuyo tío Juan Abelló[19] es igualmente íntimo amigo del Monarca[20].

Nada más publicarse la noticia del piso de la calle Sextante, equipado con cámaras de televisión y sistemas de grabación ocultos para poder celebrar en el mismo entrevistas secretas con personalidades extranjeras, el Gobierno manda a desmantelar las instalaciones de manera que no quede rastro de lo que allí se cocinaba.

Así y todo el Rey no gana para disgustos. Conocidos su amores con Marta Gaya, una decoradora mallorquina amiga de Marieta Salas, ex esposa del príncipe Zourab Tchokotua (un presunto delincuente al que el Monarca esconde en La Zarzuela durante un tiempo hasta que se aclara una presunta estafa inmobiliaria), la Casa Real tiene que enfrentarse con el periodista Julián Lago, director por entonces de Tribuna, que ha mandado a una reportera a seguir las andanzas eróticas del Monarca durante tres meses a Palma de Mallorca[21].

EL CASO BÁRBARA REY

Poco después es otra de sus amantes, Bárbara Rey, la que se entrevista con Manuel Prado y Colón de Carvajal y con Mario Conde, entre otros, y amenaza con hacer públicas unas grabaciones de “escenas de cama” realizadas por ella misma y su hermano en su casa de Boadilla del Monte. Con Aznar en el Gobierno haciendo de mamporrero real, el CESID tiene que montar dos operaciones clandestinas para que los vídeos no aparecieran en la televisión italiana, que estaba dispuesto a adquirirlos. O en algunos otros países, como el Reino Unido, donde las escenas del corazón causan furor.

La primera de las operaciones, realizada con apoyo de la nobleza, consistió en invitar a la vedette a cenar a un restaurante de lujo de Madrid, echarle un somnífero en la bebida, para que los “cerrajeros” del servicio secreto entraran en su chalet adosado y le requisaran todas las grabaciones.

Como este operativo no sólo no dio el resultado apetecido sino que, por el contrario, le destrozaron la casa sin encontrar nada, encabronada aún más la actriz, ex esposa de Ángel Cristo, redobló sus amenazas a La Zarzuela. Y el asunto se zanjó de la manera más rocambolesca posible.
Un día la vedette protagonista, entre otros filmes, de Virilidad a la española y Zorrita Martínez salió gritando a la terraza de su casa, con una caja fuerte en las manos y asegurando que un agente del Cesid le acababa de poner una bomba dentro de la misma. Para evitar que explotara y matara al vecindario la arrojó a la piscina comunal.

Poco después aclararía los hechos ante la Guardia Civil. Esa mañana se había presentado en su casa un señor que decía venir de La Moncloa para solucionarse sus problemas económicos a cambio de que no chantajeara más al Rey con hacer públicos los vídeos en los que se le oía decir “a qué esto no te lo hace la reina”[22].

El precio del silencio era de unos 300 millones de pesetas, a los que el intermediario accedió entregándole en el acto unos sesenta. El resto se los iría dando en pagos fraccionados en los próximos tres años. Pero para tener la certeza de que el material no iba a utilizarse jamás contra el Rey el individuo que traía con él una caja fuerte con dos llaves le propuso que se depositaran en ésta todas las cintas de audio y vídeo, se cerrara ésta, y cada una de las partes se quedara con una de las llaves. Era la única forma de que no hubiera desconfianzas ni recelos mutuos.

Así se hizo. Pero cuando su intermediario que en realidad era un agente del CESID se fue de la casa Bárbara Rey se acercó a la caja fuerte y oyó en su interior un potente tic-tac, es decir, el ruido habitual de una bomba de relojería. Cuando tres días después de la denuncia sacaron la caja fuerte de la piscina se comprobó que en su interior no había ningún artefacto explosivo. Lo que sí hallaron fueron los restos de un líquido corrosivo que había inutilizado el material depositado en su interior.

UN PICADERO EN CASA

Los incidentes con Bárbara Rey y con el picadero de la calle Sextante obligaron al Cesid (llamado ya Centro Nacional de Inteligencia) a inventar nuevos sistemas para que el Monarca pudiera descargar sus excesos de “líquido sinovial” sin correr ningún riesgo. Y la verdad es que no tuvieron que devanarse mucho los sesos para encontrar la solución.

Porque la alternativa la había ofrecido François Mitterrand, quien estuvo 14 años viviendo en El Eliseo con su amante y su mujer, bajo la protección del servicio de inteligencia del presidente de la República, sin que nadie le echara en cara en vida su doble vida ni sus dotes amatorias.

Y fue así como se habilitó un palacete en medio del monte de El Prado como reserva de caza de la familia Real por partida doble, habilitando dos accesos al recinto. Uno para las visitantes femeninas, desde la carretera de El Pardo, tras pasar varios cuarteles, entre ellos el de la Guardia Real, el de Transmisiones y el centro de mando de la antigua División Acorazada, con sede en El Goloso. Y otro desde el Palacio de La Zarzuela, situado a un tiro de piedra.

De esta manera, la “pilila” real, cada vez más pachucha y menos provista de testosterona, podía considerarse a salvo de miradas indiscretas, fotografías, vídeos y cualquier tipo de amenaza propia de chantajistas. Lo único extraño que pasó entonces fue que a la Reina Sofía le entró unos deseos irrefrenables de viajar fuera de España y que las peticiones al antiguo ministerio del Aire para que tuvieran “su avión listo” se multiplicaron exponencialmente. Especialmente cuando se daban órdenes de que la casita del monte de El Pardo estuviera lista pare recibir huéspedes.

Y todo hubiera ocurrido a pedir de boca de no ser que una tal Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una falsa princesa alemana separada, fabricada con mantequilla holandesa y silicona, se hubiera atravesado en su camino. Y que ambos fueran cazados in fraganti en la República de Botswana matando el tiempo mientras esperaban que se hiciera de día para matar elefantes. Con tan mala fortuna que el rey Juan Carlos “al ir a saltar de la cama” (no se sabe si de la suya o de la de su acompañante) se rompió una cadera no se sabe por cuantos sitios, que ya lleva media docena de operaciones.

APARECE CORINNA

Nos encontramos en el 11 de abril de 2012. A partir de entonces, las noticias sobre las presuntas relaciones de la pareja asaltan a todos los medios de comunicación mundial. Lo que no se sabe por entonces es que la tal Corinna llevaba varios años viniendo a España. Y que lo hace en un jet particular que toma tierra en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz, una antigua base militar norteamericana convertida hoy día en un aeropuerto civil-militar.

Pero su avión no aparca como los del resto de los civiles, en la zona reservada para los vuelos comerciales. Lo hace en la zona dispuesta para uso militar debido a órdenes superiores”. El jefe de la base militar lo sabe y los propios pilotos del jet llevan su teléfono grabado en sus móviles por si algún día se presenta algún inconveniente.

Cada vez que viene a España, a pie de pista se encuentra siempre un coche blindado del Parque Movil Ministerial, dispuesto para trasladarla hasta la residencia-picadero del monte de El Pardo. La Guardia Civil, la Policía Nacional se encargan de su seguridad personal acompañándola en sus desplazamientos. Y agentes del CNI, de las áreas de contrainteligencia y encargados de evitar el espionaje industrial le dan cobertura en sus entrevistas con personalidades extranjeras.

Todo ello, obviamente, se debe como decía el periódico El Mundo en la edición del 10 de marzo de 2013 a que Corinna zu Sayn-Wittgenstein utilizaba España como plataforma para hacer negocios particulares como presunta compra de una parte de Repsol, la segunda petrolera española después de la italiana Endesa, por la multinacional rusa Lukoil, por medio de su empresa británica Apollonia Asociates. La princesa de porcelana o, mejor dicho, de Porcelanosa, según el periódico de Ramírez, actuó con el apoyo del Rey y le representó en otras ocasiones lo cual, de ser cierto, deja en mal lugar a la Monarquía y plantea serios interrogantes sobre el papel que jugó la Corona en el caso Urdangarín y su hija Cristina[23], en el que también intervino como “ayudante”.

Lo que resulta extraño es la presencia de agentes del CNI en una transacción económica en la que, supuestamente, los rusos pretendían gastarse 9.000 millones de euros para adquirir el 29,9 por ciento de Repsol, en manos de Sacyr, y otro 9,9 por ciento adicional en poder de la Caixa.

Tampoco el verdadero papel de la ex esposa del aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, con tratamiento de Su Alteza Serenísima, del que está divorciada desde 2005 ha sido intervenir en el contrato del AVE Riad-La Meca, que la persona que cobró por ese contrato del Saudi Arabian General Investment Authority, el fondo soberano de Arabia Saudí fue Zanganeh, la tercera mujer de Adnan Khashoggi.

Porque, en contra de lo que dice un refrán español (donde tengas la olla no metas la… (pues eso), otro inglés “where you have the pot, don’t put your cock” y otro francés “il ne faut pas mélanger les affaires et les affaires de cœur”, a la amante alemana le agradaba unir el placer, el dinero y los negocios.

TANQUES PARA DISPARAR EN CIUDADES

Su verdadero objetivo mientras ha residido en España ha sido intermediar en la venta de 240 carros de combate Leopard, fabricados por la empresa Santa Bárbara Sistemas/General Electric bajo licencia de las multinacionales alemanas Krauss Maffei Wegmann y Rheinmetall en sus factorías de Asturias y Sevilla.

La venta de este carro de combate, adaptado para intervenir en ciudades y no en campo abierto, ha sido una de las obsesiones del gobierno de la familia Saud, los dueños de Arabia Saudí, con el fin de poder repeler una insurrección popular similar a la de la plaza de Tahir en Egipto, donde en dos ocasiones han muerto decenas de personas y centenares han resultado heridas.

Según contaba hace unos meses el semanario Der Spiegel, hasta julio de 2012 el Consejo Federal de Seguridad de Alemania, máximo órgano de decisión del gobierno alemán en materia de exportaciones de armamento, no dio la autorización para la venta de este tanque al país del Golfo. Y siempre que se construyera bajo licencia en un tercer país.

Aunque las autoridades germanas han manifestado que el motivo del rechazo hasta ese momento se debía a un pacto para no vender armas ofensivas a ningún país enemigo de Israel las razones son otras. El tanque el litigio es el Leopard en su versión más moderna, la 2ª7+, básicamente, una modernización de la 2A6 con un paquete para combatir en ambientes urbanos e incluye como armamento adicional un lanzagranadas MG40, una ametralladora de calibre 7,62 y la sustitución del cañón principal por un Rheinmetall L55 en vez del L44 original.

De hecho y por temor a que el carro sea utilizado para sofocar cualquier revuelta interna y no para la defensa del país, el 22 de febrero pasado tres ONG´, Amnistía Internacional, Intermon Oxfam y Greenpeace, enviaron una carta al Gobierno que fue depositada en el Congreso de los Diputados advirtiendo de este riesgo. Lo cual no obsta para que tanto el Rey como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el ministro de Defensa, Pedro Morenés y Corinna zu Sayn-Wittgenstein sigan presionando al gobierno saudí, especialmente al ministro de Defensa de Arabia Saudí, príncipe Salman bin Abdelaziz, para que este contrato de 3.000 millones de Euros se firme cuanto antes y Santa Bárbara Sistemas pueda retirar parte del ERE que acaba de presentar.

TRATO DE JEFE DE ESTADO

Lo que explica que el avión particular de la falsa princesa se aparque en la zona militar de Torrejón de Ardoz, guardado por soldados del Ejército del Aire (trato que solo se dispensa a jefes de Estado extranjeros) y que los agentes del CNI expertos en espionaje industrial acompañen a Corinna en sus desplazamientos a Asturias, Sevilla y La Coruña (también se está negociando un contrato de buques de guerra para Bahrein como representante de Navantia, una empresa de la Sepi) para que a ningún espía moro, de los que acompañan a Salman bin Abdelaziz les de por grabar vídeos o hacer fotos de las fábricas militares, consideradas en algunas de sus naves, secreto de Estado, especialmente todo lo relacionado con Indra, que también participaría en el proyecto.

Todo lo cual aclara muchas cosas pero deja algunas en el aire. ¿Deben los servicios secretos del mundo, cuya misión consiste en obtener datos para proteger a los estados para los que trabajan de sus enemigos exteriores y detectar a tiempo los riesgos y las amenazas de una guerra; deben, digo, rebajarse a hacer de mamporreros y dedicarse a velar por la intimidad de reyes, reyezuelos, príncipes, jefes de estado, presidentes del gobierno y demás ralea?

Aunque desde la CIA, al MI-5, al Servicio Federal de Inteligencia o Servicio Federal de Información (BND), al Mossad, a la Direction Surveillance du Territoire (DST) el servicio secreto del interior francés o al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) dediquen gran parte de su tiempo y dinero a preocuparse porque nadie vea a su líder con los calzones bajados, lo cierto es que ese no es papel de los servicios de inteligencia de los países democráticos, salvo excepciones como el caso Profumo o el Caso Guillaume, el capitán de la Republica Democrática Alemana Günter Guillaume que se infiltró en la Cancillería Federal Alemana llegando a ser uno de los jefes del canciller Willy Brandt, y pasando puntualmente a Moscú los planes de la OTAN, lo que le costó el cargo al líder socialdemócrata lo mismo que al gobierno de primer ministro Harold Macmillan en el Reino Unido quien dimitió por problemas de salud meses después de que John Profumo compartiera amante con un espía de la KGB.

Todo lo demás es un problema de doble moral, de puritanismo anacrónico y estúpido porque, en la era de Internet, todas las cosas se acaban sabiendo. El entorno de la Reina de España, Sofía de Grecia, que hace 30 años impedía que se sentara en su mesa en una cena de estado Cecilia Matos, la barragana de Carlos Andrés Pérez o Blanca Ibáñez, la consentida de Jaime Lusinchi, para que no deterioraran la imagen de la Corona, han metido que soportar a partir de 2005 fecha de su divorcio la presencia de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la presunta amante postrera (y tal vez la última) del Rey comiendo a un tiro de piedra de La Zarzuela mientras las “dos mujeres” de Carlos Andrés Pérez se disputaban su cadáver en Miami para darle sepultura tras tratar de esquilmarle el último bolívar que pudiera guardar en sus bolsillos. O Hilary Clinton ha tenido que comerse con patatas el caso “Mónica Lewinsky”, aquella chica que tuvo una “relación inapropiada” con el presidente de Estados Unidos Bill Clinton, y seguir al lado de su marido para ser algo en política.

De donde se deduce que junto a la corrupción política e institucional, hay otras formas de prostitución institucional. Tratar de ocultarlo gastándose millones de Euros, construir casas de citas para reyes o jefes de Estado e interponiendo agentes de todas las clases entre los dirigentes y los ciudadanos para jugar el papel de celestinas que no les corresponde es casi tan imposible como tratar de tapar el sol el 24 de junio, en pleno solsticio de verano.

NOTAS

[1] John Fitzgerald Kennedy, (Jack Kennedy) fue asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, es decir, apenas unos meses antes.
[2] La también pintora Anne Truitt, quien no pudo retirar el manuscrito al hallarse en Tokyo.
[3] Ben Bradley superó una poliomielitis sin secuelas y Jack Kennedy sobrevivió a dos leucemias.
[4] Catherine Graham era hija del tercer presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Eugene Mayer. Así que su nombre de soltera fue Kathie Meyer.
[5] Phill Graham se suicida el 3 de agosto de 1963.
[6] El asunto aparece publicado por primera vez en The National Enquirer en mayo de 1976, es decir 12 años después del asesinato de Mary y 13 del de John F. Kennedy. La fuente de información fue el periodista y amigo de la mujer James Truitt.
[7] Determinadas versiones, incluidas las declaraciones privadas de su ex marido, atribuyen la muerte a la CIA. Más detalles en Nina Burleigh, A Very Private Woman: The Life and Unsolved Murder of Presidential Mistress Mary Meyer, New York: Bantam Books, 1998. Al parecer, John F. Kennedy y Mary Meyer eran grandes consumidores de LSD que les facilitaba Timothy Leary, un antiguo profesor de psicología de la Universidad de Harvard. Más datos en la autobiografía de Leary, Flashbacks, Tarcher, 1983. La CIA estaba en contra de que se divulgara que el presidente y gran parte de los altos cargos de su administración eran adictos al LSD.
[8] La existencia de una hija fuera del matrimonio la revela Paris-Match el 10 de noviembre de 1994. Hasta entonces Nazerine vivió 14 años en El Eliseo entrando y saliendo por una puerta trasera teniendo que ocultar a todo el mundo que era la hija del jefe del Estado aunque le acompañaba en sus viajes.
[9] http://madame.lefigaro.fr/societe/femmes-de-mitterrand-100511-150490?
[10] Las Aventuras Españolas De Washington Irving. Libro escrito por el que fuera embajador en la II República Charles Bowers. Editorial Zig – Zag. Santiago de Chile 1946. Reimpreso en español por mí amigo Pepe Nieto en Nueva York en los años setenta.
[11] Gran problema es en la Corte/ averiguar si el Consorte/cuando acude al escusado/ mea de pie o mea sentad.
[12] Luis, Fernando, María Cristina, Francisco de Asís y Francisco Leopoldo que nacen o fallecen a los pocos días; Mariah de la Concepción que muere a los dos años; María del Pilar que muere prematuramente; María Isabel, María de la Paz, María Eulalia y Alfonso XII. El padre de este último era, al parecer, Enrique Puig Molto, uno de los últimos en beneficiarse de la promiscuidad de la Reina. [Fontana, Josep (2007). La época del liberalismo. Barcelona: Crítica/Marcial Pons. pp. 297. «El 28 de noviembre de 1857, nació Alfonso XII, fruto más que probable de la relación de Isabel con su joven amante, el oficial de ingenieros valenciano Enrique Puig Molto: el sexto de los doce hijos de la reina y el único de los varones que sobrevivió. Para que el rey consorte Francisco de Asís aceptase presentar al recién nacido a la corte, sobre una bandeja de oro, hubo que recurrir a que sor Patrocinio, que lo dominaba por completo, le convenciera»]
[13] Dónde vas Alfonso XII/dónde vas triste de ti/voy en busca de Mercedes/ que ayer tarde no la vi [Canción popular, tras su muerte, que hace referencia al supuesto dolor del Rey]
[14] Una de las casas la heredó de sus cuñados José María Areilza quien la tuvo alquilada durante muchos años a la embajada americana.
[15] Homicidio, para el que no lo sepa, es matar a otra persona. Hay homicidios legales, los que comete el Estado con los reos condenados a muerte y otros accidentales, realizados por imprudencia temeraria u otra circunstancia. Cuando se da la muerte de propia mano a otra persona con algunas circunstancias agravantes ya no hablamos de homicidio sino de asesinato.
[16] El hermano mayor de don Juan de Borbón, conde de Barcelona y tío de Juan Carlos, Jaime de Borbón, solicitaría meses después una investigación judicial del suceso. Pero Antonio de Oliveira Salazar y Francisco Franco se encargaron de echar tierra sobre un asunto que le pudo haber costado la corona. Preston, Paul (2004). The Tribulations of a Young Soldier, 1955-1960» (en inglés). Juan Carlos: A People’s King. Londres: Harper Collins. I
[17] No se trata de un asunto baladí. Por parecidos motivos, por matar en un duelo a su primo Enrique de Borbón y Dos Sicilias, el duque de Montpensier, Antonio María de Orleans, cuñado de Isabel II, tuvo que renunciar a los derechos dinásticos tras un consejo de Guerra celebrado el 12 de marzo de 1870. Una máxima monárquica dice que “quien derrama conscientemente sangre real no puede ser Rey”
[18] Se trata de un regimiento mixto integrado por personal de los tres ejércitos que tiene sus acuartelamientos en El Prado.
[19] Intimo amigo de Alberto Cortina, a cuya casa acudía a las tantas de la madrugada cuando este se separa de Marta Chavarri a beberse su champagne y a secarse en sus toallas, cuando la pasión entre la pareja aún no se había enfriado del todo.
[20] El anuncio de la boda entre el Príncipe y Leticia se hace una tarde estando el rey de montería en una de las fincas de Juan Abelló. “El Rey estaba echando la siesta cuando recibe la llamada de La Zarzuela, baja corriendo en calzoncillos y sin zapatillas y pide que enciendan una televisión en el canal de Tele Madrid para escuchar una noticia que “no les va a gustar” a ninguno de los presentes. Se trataba, claro, de Leticia, una periodista y además divorciada.
[21] Es decir, el Rey no sólo ha presionado presuntamente para que sus amigos Alberto Cortina y Alberto Alcocer no entraran en la cárcel tras ser condenados por el Supremo. También ha ocultado en La Zarzuela a presuntos prófugos de la justicia. Todos los detalles están publicados en la revista Tribuna, 1989.
[22] El autor visionó en dos ocasiones los vídeos en el despacho de Mario Conde en la zona de El Plantío. El banquero, aunque al principio me la ofreció, posteriormente se negó a dejarme una copia pero sin que él lo supiera me las apañé para tener mi propia grabación.
[23] ¿Si apoya a una supuesta meretriz de lujo, de nacionalidad alemana, es posible que se opusiera a que Iñaki Urdangarín y su hija Elena pidieran dinero a las autonomías para labrarse una fortunita a cambio de nada? ¿Se opuso, les aconsejó o miró para otro lado?

Fuente: El Espía Digital.

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