Posfacio: Un poco en torno al salvacionismo puritano USA y a su “Nueva Alianza” (III)

TAMER SARKIS FERNANDEZ

Serie: Neo-mesianismo presbiteriano y judeo-supremacista tras el asesino puñal “Israel” (III parte).

por Tamer Sarkis Fernández – POSFACIO: Un poco en torno al salvacionismo puritano USA y a su “Nueva Alianza”.

Con la debacle de rentabilidad capitalista castigando la curva espalda del viejo Imperio a pasos agigantados, a la fracción más agresiva del monopolismo yankie le urgió aupar a un nuevo “comité de administración política” capaz de redoblar el “juego sucio” en el Mundo e ir así convirtiendo al “escenario internacional” en un doblaje real del género Western: aparente “caos”, plomo, miedo, el Sheriff , ¡y “a defender” con vocación la casa y familia del Sheriff respecto de la amenaza!.

Esa no-rentabilidad de la que hablo es un dato a cuya conformación sin duda repercute el hecho de que USA sea un gigante parásito que consume Valor internacional muy por encima del Valor nacional que genera (balanza negativa, déficit comercial, dificultades de valorización empresarial autónoma, recurso a las inyecciones del Estado y consecuente déficit presupuestario…). ¡Pero eso no iba a importar!: las consecuencias de esa línea progresiva descendente en el déficit natural estadounidense iban a ser presumiblemente invertidas y positivizadas gracias a un “país rejuvenecido” que se había atrevido a encontrarse a sí mismo (New America) y hallaba al fin su Vocación, lanzándose a cumplirla (Gendarme Mundial en aras de “la Civilización Occidental”).

La nueva cuadra de cuatreros llega cargada, pues, con un fardo que aloja una mezcla de regeneracionismo nacional interno, abstencionismo social y estímulo al darwinismo, salvacionismo, unilateralidad hegemonista en el trato con el Mundo y en las “incursiones” al mundo, refuerzo de la supremacía militar e incondicionalidad pro-israelí. Doy aquí los puntos maestros de la orientación que Bush, Cheney, Romney, Rumsfeld, Wolfwitz, Bolton, Albright, Rice, etc., protagonizan:

1. Teoría llamada “de la Misión Manifiesta”:
Entre varias de las corrientes puritanas dentro del calvinismo evangélico, es territorio común, desde las migraciones WASP que antecedieron el poblamiento de la Costa Este por esos colonos pioners, el pensarse “nuevo Pueblo Elegido” y pensar las colonias “nueva Tierra Prometida”. Las sucesivas migraciones de ultramar hacia América eran leídas como “el nuevo Éxodo” por parte de quienes se veían en estrecha analogía con el antiguo “pueblo de Israel”. Igual que los israelitas habrían huido a Canaan ante la mítica persecución egipcia, de nuevo intercedía la Providencia, esta vez por aquellos presbiterianos y sus ramificaciones internas (baptistas, metodistas, cuáqueros, pietistas…) víctimas de persecución anglicana. A ellos había tocado y distinguido el dios antiguo-testamentario, mostrándoles camino, mar y tierra, del modo en que había guiado la travesía mosaica por el desierto del Sinaí.

Para algunas de estas corrientes presbiterianas (puritanas) y a ojos de algunos de sus exégetas confesionales, Dios hubo desheredado de regentar el Mundo al viejo “Pueblo Elegido”, dado la reiterativa trayectoria hebrea de desobediencias motivadoras de ira celestial, que culminan con la incredulidad hacia Cristo Mesías y con la participación en darle Calvario. De modo que el único Pueblo Elegido predestinado a Supremacía terrenal eran, en fin, ellos, los colonos calvinistas WASP y sus descendientes norteamericanos.

El Destino (leído y explicado en términos de Providencia Divina desde el puritanismo de Bush y consortes) ha puesto a los Estados Unidos bajo la responsabilidad histórica de guardar la “civilización occidental”, asegurar su modo de vida y, dicho más prosaicamente, procurar su solvencia en los Estados Unidos a costa de nuevos giros de tuerca al saqueo imperialista.
Salvar a la propia joya de la civilización, y con la joya, a toda ella, exige revisar parcialmente la Doctrina Monroe tan grata a amplios sectores del republicanismo conservador (aislacionismo, blindaje del bastión, “América para los americanos”, ergo concentración imperialista sobre “el patio trasero” latinoamericano…), puesto que “hay que salir a la arena” de la disputa inter-imperialista más agresivamente en todos los territorios y ramas.
Esta idea de “auto-proyección hacia afuera” es entendida por la Administración Bush no a modo de indagar en las ententes con imperialismos más o menos subalternos y con potencias emergentes, sino como unilateralidad en la toma de decisiones, en la implementación de procesos y en la cosecha de resultados.

2. Premisa de la “Nueva Alianza”:
Debido a incurrimiento en nefasta desobediencia y finalmente en deicidio de Jesús de Nazareth, “Israel” dejó de ser el Pueblo Elegido y aparentemente está condenado por toda la Eternidad. Pero sólo aparentemente…: pues resulta que el supremacismo puritano también sigue y se atiene a las “Profecías”. Y el caso es que “está escrito” que estos condenados serán redimidos (la famosa temática cristiana del “Perdón de los judíos”) por la venida de Cristo Redentor, cuya condición permisiva histórica es ineludiblemente la congregación y asentamiento de los judíos en Tierra Santa tanto como el resurgir y potencia de Israel.

La evolución geopolítica hasta resultar en Armaghedon, y la consecuente venida del Cristo Redentor son dos episodios indispensables dentro de la meta-narrativa mesiánica del presbiterianismo, desembocando en el Juicio Final. Adivinarán los lectores a quién corresponde materializar este requisito de reunión y existencia judaica en Palestina…; sí, al “pueblo” WASP tocado providencialmente con el poder y el arsenal para asegurar este poblamiento.
Como en la cabeza de estos neo-elegidos no cabe el Mesías sin judaización previa de Palestina, sellaron una Alianza de mutuo provecho con el neo-mesianismo post-sionista, algo que incumbe a políticos, grupos y corporaciones israelíes institucionalizadas y no, pero que sin duda incumbe en mayor grado al Capital monopolista estadounidense -judío o presbiteriano- que opera con la temática del neo-mesianismo bien por credulidad confesional o bien por cínico interés imperialista.

Repárese en las resonancias de esta premisa, ya que, tanto como Jehová había sellado la arcaica Alianza con Abraham, el calvinismo evangélico y derivaciones “reconocen” en su propia estratégica compenetración con Israel, estar “nada más” que ejecutando fielmente lo que en su trasfondo es Nueva Alianza de Dios con los israelitas, a quienes Dios concede la oportunidad de Redención si convergen con los providenciales WASP.

3. Contract with America:
Este re-lanzamiento hacia la aseguración de un posicionamiento mundial concorde a la distintiva Vocación divina que a USA le ha sido reservada, requiere poner en sinergia a las energías poblacionales. La biopolítica debe producir a una legión humana reformada y a la altura del ambicioso proyecto de Estado, que dé la talla tras el reto Hegemonista. En sus sentimientos y ánimos colectivos hay, pues, que fraguar: belicismo, disposición a “austeridades” y “modestias”, cohesión, fervor justiciero, auto-conciencia de encarnar una función especial en el vértice exacto de una civilización mundialista.

De esta última idea se desprende que Bush se presente a campaña electoral mentando un quid pro quo, una mano tendida a la ciudadanía: “Volved a vuestro regazo de Virtudes tradicionales, ahora en erosión y deterioro, pero que ha hecho grande a este país (New America en una acepción “espiritual”, “interior”, “de organismo social civil”), y el Estado fructificará político-económicamente esa Virtud, trayendo prosperidad y preeminencia”.
Así, a partir de tal primer sentido de la New America, llegamos a un sentido de carácter objetivo y funcionalista. Esta última acepción de New America es alusiva al ser-en-el-mundo de los estadounidenses, ubicándose “donde les es llamado a estar”, donde pueden estar una vez realizada su Potencia, y por último “donde les corresponde estar” según la función que les ha sido deparada (o según su Misión Manifiesta).

Se percibirá que, en esta secuencia, partiendo de la asunción del Deber ciudadano moral, se le ayuda al Poder y se llega a redondear éste, y a través del Poder se llega dialécticamente al Deber, pero en un sentido “superior” de función meta-histórica.

4. “Nacionalización de la conciencia colectiva”:
Los sentimientos poblacionales existen pero están muy “dispersos” e indolentes, de modo que hay que reforzar el orgullo, los vínculos familiares, etc., mediante símbolos y ceremonias. Así, refuerzo del culto a la bandera, dosis de discursos presidenciales a la nación emulando un poco el pretérito “paternalismo” televisivo del que Reagan hiciera gala durante su periodo de neo-conservadurismo, etc. Igualmente, preparación espectacular de “electro-shocks” emocionales colectivos y de ceremonia, en el contexto del duelo a atentados y a pérdidas causadas por “el enemigo exterior” durante las campañas militares USA. Finalmente, preparación mediática de genuinos “minutos y sesiones del Odio” canalizado hacia “el enemigo exterior” consumador de brutales atentados.

5. Regeneracionismo moral y de culto:
USA nada sumergida en la vida disoluta y eso hay que atajarlo de raíz enderezando el crecimiento del futuro estadounidense: los niños. Así, lectura de la Biblia en las escuelas. También neo-rigorismo penal en cuestiones sexuales, de “seguridad ciudadana”, de civismo, etc. Refuerzo de la “pedagogía social” televisiva e institucional, relacionada con la responsabilidad familiar, la responsabilidad en el embarazo, voluntariado civil y acción de gracias, etc.

6. Notable transferencia del % de gasto civil “social” hacia el gasto militar y hacia la Administración civil política, asesoría, inteligencia, etc.:
Así -y en relación estrecha con las inyecciones de “moralización social” arriba citadas-, el discurso de responsabilidad se nuclea entorno al individuo y a la familia. El primero tiene que “luchar en la vida” por abastecerse de cobertura y protecciones en un “definitivo marco liberal” de oportunidades (Fukuyama). En lo que toca a la familia, forma al individuo recto, lo endereza, vela por él en sus tránsitos de debilidad y lo cuida cuando el individuo no puede ser “auto-suficiente” (o tiene la opción de pagar un geriátrico).

7. Fundamentalismo cultural exportador:
“Occidente” es la civilización de los valores de paz, tolerancia, democracia, individuo, libertad, disentimiento, laicismo (¡!), Razón, debate, información… Pero enfrente hay Otros incapaces de entender todo esto -y ni mucho menos de aplicárselo-, quienes proyectan su irreductible odio hacia su antagonismo absoluto, auto-constituyéndose en amenaza. La observancia, la vigilia y la ofensiva contra esta Némesis se revelan indispensables no solamente como antídoto defensivo; se trata de elevar hasta su lugar mundial este ethos que en el fondo es Universal, pero que no puede ser albergado entre los mortales enemigos de su propia Liberación.

Este punto es “curioso” porque, en realidad, tanto las maniobras militares estadounidenses como su cirugía social-ingenieril no han ido impulsando otra cosa que una “islamización” y una homogeneización sectaria y oscurantista, sobre la superficie del “objeto geopolítico de intervención”. Cuando ciertamente este mismo objeto a priori se comporta en política, en filias, en filiaciones, en militancias, en culto y en sociología, según patrones de notable heterogeneidad y diversidad idiosincrásica (aunque va dejando de serlo finalmente).

Esto, que fue así con Bush y no ha variado ahora con Obama, puede pasar por paradójico:
Bajo el amparo de lucha contra el islam amenazante que dejado a sus vuelos “nos mete en guerra” y “si no lo permitimos somos nosotros los detonantes”, de manera que no habría forma de escapar al irreductible Choque (Huntington)…, resulta que:

Aquello que se ha venido y se viene haciendo es fundir al Mundo Árabe, persa y centro-asiático dentro del molde de cierto islam reaccionario, dependentista en concepto de inversiones, abstencionista al Desarrollo Soberano y hondamente vende-patrias. ¡Cuando, en efecto, esos territorios no eran a priori eso que se les presumió ser con previedad a ir a convertirlos… en eso mismo de lo que se había alertado a las ciudadanías y opiniones “públicas”!.
Primero se genera una imagen disonante a la realidad, para después modelar la nueva realidad con arreglo a la imagen, a través de ciclópeos dispositivos de poder productor de realidad (fabricación de “rebeliones”, contingentes de mercenarios y paramilitares, financiación y cobertura a la reacción teocrática, proyección de propaganda a las poblaciones, campañas militares, imposición de administraciones neo-coloniales nutridas de lugartenientes locales o directamente gestionadas por personal USA, colocación de Gobiernos islamistas con “independencia” formal, etc.).
No es éste el tema del artículo que nos ocupa, y por ello me limitaré a nombrar:

Irak: 16.000 estadounidenses “civiles” puestos en el grueso del personal de Estado neo-colonial irakí, y la leyenda “Dios es el más Grande” rezando al centro de la bandera post-invasión.

Argelia: había una junta cívico-militar pro-francesa y, ¡voilá!, las maniobras primaverales USA portan un Gobierno mucho más distante de los militares -peones del Imperialismo galo- y en conjugación con el clero.

Túnez: Gobierno post-primaveral USA marcadamente islamista y que promociona la salida de fronteras de miles de jóvenes armados fanatizados hacia Siria.

Egipto: Gobierno de los Hermanos Musulmanes, auténticos Chambelanes Mayores coloca-zapatillas de Hillary Clinton, y quienes ya tenían con ella todo esbozado conjuntamente desde antes de la “crisis-Mubarak”. Quien quiera mirar, mire la tele. Quien quiera ver, vea.

Libia: bandera colonial retratando a los islamistas gubernamentales en alianza con su alter ego de “liberalismo”/entreguismo económico surgido de entre el “exilio” británico pro-monárquico. La descomposición nacional llama a más descomposición, y en el sur de Libia ya se están desgajando varios micro-territorios, donde los integristas proclaman emiratos “independientes”.

Líbano: diseñados “dirigentes” salahfistas arengando a las jaurías de “islamistas” salahfistas campando terroríficamente por tierra y mar. Pagados -lo sepan ellos con lucidez o no- para ejecutar el plan neo-mesiánico testamentario de involucrar la respuesta de Hezbu-Allah y catalizar los acontecimientos hacia la guerra con Irán, y así rumbo al Apocalipsis bélico mundial.

Siria: Hermandad Musulmana en estrecho tandem con las aspiraciones imperialistas de someter el país a dictadura de importaciones y de inversión de capitales, mientras en el extremo el “islamismo” salahfista prendiendo el país sirve objetivamente a crear la atmósfera acorde al Plan israelí sobre partición pseudo-”étnica” del territorio nacional.

Fuente: Diario Octubre

Parte I: «Neo-mesianismo supremacista en Israel y en USA: apuntando a fabricar las Profecías testamentarias de Apocalipsis y Juicio»

Parte II: «Supremacismo sionista Vs. Supremacismo neo-mesiánico: de las guerras hacia afianzar la Supremacía, a las guerras hacia La Guerra de Hiper-destrucción (II)»

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