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Entrevista con Carlos Pereyra Mele extraída de: Disenso

“En esta ocasión entrevistamos al geopolitólogo argentino Carlos Pereyra Mele. Analista Político y especialista en Geopolítica Suramericana, el Prof. Pereyra Mele ha sido también Coautor del “Diccionario de Seguridad y Geopolítica latinoamericana” y de “Tropas Norteamericanas y la Geografía del saqueo”. Su nombre figura ligado a numerosas instituciones y comités científicos tanto americanos como europeos. Desde www.dossiergeopolitico.com sigue el pulso de los acontecimientos con artículos e informaciones de notable relevancia geopolítica. Desde ya agradecemos al Prof. Pereyra Mele su colaboración.

ENTREVISTA

DISENSO: En las últimas semanas se han multiplicado los encuentros y las declaraciones entre los gobiernos de Israel y Estados Unidos en relación al programa nuclear iraní. Si bien es cierto que desde el año 1995 el Estado iraní puso en agenda la necesidad de consolidar la generación de energía nuclear, no fue hasta la victoria de Mahmud Ahmadineyad en el año 2005 que se sucedieron con cierta temeridad y periodicidad las amenazas de guerra por parte de Estados Unidos e Israel además de un buen número de sanciones promovidas por aquellos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ante este escenario ¿por qué cree Ud. que un Irán nuclear irrita los ánimos de Estados Unidos, Israel y sus socios, y en qué sentido Irán representa una amenaza para ellos? Por otra parte, ¿Porqué teniendo suficiente poder de fuego, tecnología y recursos financieros se ven impedidos de ejecutar finalmente un ataque militar?

PEREYRA MELE: En el Caso Irán, lo que ocurre es que su poder regional va en aumento. En Occidente es poco conocida la realidad política y económica de esta potencia mediana. ¿Cuál es el rol de Irán que les preocupa? es su influencia en Irak (mayoría chiíta en la zona más rica en petróleo y el Líbano). Geopolíticamente además Irán controla el estrecho de Ormuz por donde pasa el 40% del crudo consumido por el mundo, y también es clave en la región conflictiva con la zona del Cáucaso, ya que allí se encuentran varios países de la ex URSS productores de Petróleo y Gas. Esa triangulación del Golfo Pérsico, Mar Caspio y el Mar Negro representa el 65% de las reservas mundiales.

Ante ello, y luego de observar que la Revolución Islámica de Jomeini no se derrumbó a pesar de la guerra con el Irak de Saddam Hussein, (donde gracias a la asistencia de las potencias occidentales el ex-dictador iraqui pudo atacar con gases venenosos a un Irán que sobrevivió, lección a ser tenida en cuenta para los nuevos agresores) Estados Unidos hace años que planifica atentados contra Irán. En este sentido resulta revelador el reciente informe de “Democracy Now” sobre como se preparan “fedayines” en EE.UU. para hacer asesinatos selectivos de especialistas nucleares iraníes. También se juega a la desestabilización de Irán a través de pseudo-revoluciones que se inician en las redes sociales como Facebook o twitter, pero que el gobierno iraní pudo sofocar.

El permanente discurso mediático occidental de la posibilidad de que Irán acceda a la creación de un dispositivo nuclear con fines bélicos, argumento que es negado hasta el hartazgo por Irán y por los propios organismos de inteligencia de occidente, es parte del discurso para atacar a Irán sostenido por los “halcones” de EE.UU. y de Israel, como también por las monarquías petroleras de la península arábiga para impedir que Irán tome el control geopolítico de la región y desestabilice así a sus corruptos regímenes que cuentan con la alianza estratégica de Londres y Washington.

En cuanto a lo que Ud. bien dice, la superioridad militar y tecnológica de EE.UU., la OTAN e Israel en la zona es formidable y, en principio dejaría el camino libre para la intervención militar, sin embargo la mejor explicación de porque no han atacado aún la expuso el ex jefe del Mossad: “Un ataque a Irán sin explorar todas las opciones disponibles no es la manera correcta de hacer las cosas”. […] “Bombardear a Irán es la cosa mas estúpida que había escuchado”. Ésta es la evaluación del ex jefe del Mossad, Meir Dagan, director de inteligencia de Israel, un equivalente al Jefe de la CIA. Hay que entender lo que dice Dagan en el sentido de que lo primero que se desestabilizaría bajo la hipótesis de guerra es el Golfo Pérsico y las tiránicas y corruptas monarquías petroleras que sostiene USA. Además, como no se contempla la ocupación del territorio iraní, esta nación herida en su orgullo sí buscaría obtener el arma nuclear por ahora no deseada por el régimen, por lo que el supuesto ataque solo serviría para atrasar el desarrollo nuclear pero, al mismo tiempo, Irán buscaría consolidar alianzas más profundas con Rusia y China, y allí Occidente perdería definitivamente el control del Centro de Eurasia, espacio clave para el control del Nuevo Orden Mundial.

DISENSO: El papel de China en la política internacional se ha visto incrementado en el último decenio. Su participación en diversos foros y polos de poder desconciertan a más de un observador. Se suele hacer referencia a China desde diversas focalizaciones tales como: “Chimérica” y BRICs sin olvidar su participación en el Consejo de Seguridad, en la OMC, su papel como garante de la seguridad de Corea del Norte, su reciente encuentro diplomático con Rusia – país con el que comparte la frontera más extensa del mapa y teniendo ambos situaciones demográficas asimétricas – y sus relaciones con Irán, así como su relación comercial y financiera con Estados Unidos y Europa. ¿Puede aventurarse hoy cuál es la posición geopolítica de China? ¿Tiene China en el tablero geopolítico mundial definidos a sus amigos y a sus enemigos o está ganando tiempo mientras desarrolla su propio sistema nacional y estabiliza su frente interno, aún hoy frágil y fragmentado? Finalmente, ¿Qué opinión le merece la intención de Henry Kissinger de crear una “Comunidad del Pacífico”, al mejor estilo OTAN, para involucrar los intereses regionales de China con los de Estados Unidos?

PEREYRA MELE: Lo primero que debemos analizar es la cultura milenaria China que no mide el tiempo en siglos sino en milenios, por lo cual las interpretaciones de los occidentales sobre China están siempre erradas por “fallas” culturales. El rol de potenciación económica dirigista de China y sus grandes logros, mas tarde o mas temprano chocaran con los intereses occidentales. En este sentido hay expertos económicos que especulan que para el 2010 China será la primera economía mundial. Ahora bien, como señalan los estrategas de estadounidenses, China no actuará como una potencia agresora sino que por la necesidad de cubrir sus necesidades básicas de recurso y materias primas chocará con los poderes establecidos que ya hoy están viviendo un período de decadencia. Para su geopolítica lo importante es asegurarse su “Continentalismo”, de allí el “Tratado de Shangai”, que le permitió materializar un bloque que pasó rápidamente de lo económico a lo militar, además de los recientes tratados estratégicos con Rusia, sin perder de vista su presencia en África y América del Sur que, en conjunto, busca impedir el “cerco geopolítico” de la “nueva doctrina militar” que en Enero de 2012 planteó el presidente Barak Obama, con el asesoramiento de Henry Kissinger, con la intención de concentrarse en Asia. Pero reitero, China no es Occidente, donde todo lo mide con la idea de consumo; allí la tríada occidental (EE.UU., U.E. Y Japón) tienen otro talón de Aquiles, pues el despertar del dragón revierte años de humillaciones occidentales y japonesas difíciles de olvidar.

DISENSO: Desde hace más de un año asistimos a una serie de conflictos que los medios han denominado “Primavera árabe”. Si bien por momentos gran parte de los reclamos parecen justos o razonables, no puede dejarse de vislumbrar el aspecto confuso y sospechoso que tiñe el proceso en cuestión al verse a todo tipo de “rebeldes” actuando en diversas formaciones “revolucionarias” en sintonía con los discursos e intereses que a diario salen a difundir el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Troika europea, la ONU, la OTAN y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. En este contexto nos interesa saber qué opina de la denominada primavera árabe así como de los acontecimientos que se están desarrollando en Siria.

PEREYRA MELE: La denominada “Primavera árabe” no es sino una nueva experimentación de manipulación política y social de masas que durante años han estado subyugadas por regímenes políticos dictatoriales cuasi-feudales. Éste modelo de manipulación había funcionado hasta cierto punto “eficazmente” con las denominadas “revoluciones de colores” que se aplicó a las naciones que en su momento formaron parte de la URSS. Con el paso del tiempo podemos concluir que esos movimientos políticos pseudo-revolucionarios manejados por la híperpotencia vencedora de 1991 fue solo la herramienta para imponer en esos pueblos el Nuevo Orden Mundial o, mejor dicho, el Neoliberalismo. El esquema se reitera en el Magreb: a la “sorpresa” de la reacción popular contra el tirano Ali en Túnez le siguió la revuelta de los jóvenes egipcios, todos manipulados por las grandes cadenas mass mediáticas que hoy ya han demostrado ser el brazo más importante de la denominada “Guerra de Baja Intensidad” iniciada por Occidente. Al día de hoy ya se puede ver las consecuencias de esas dos “revoluciones”: los militares siguen en el poder y las represiones a los pueblos que querían el cambio están igual como al principio de las revueltas, pero ahora ya sin cobertura mediática. Otros dos casos distintos de manipulación mediática son el de Libia primero y el Siria por estos días. El primero fue una clara intervención extranjera con mercenarios, entre los que hay que contar a Al Qaeda, como brazo armado islámico de la CIA, y las fuerzas especiales de la OTAN y del CCEAG (Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo), en especial Qatar y Arabia Saudita, que destrozaron al país con mejor nivel de vida de toda África y lo han trasformado en un territorio donde bandas armadas negocian en forma independiente del CNT (Consejo Nacional de Transición) sus “arreglos” económicos con los países de la OTAN. Sintetizando, se siguen cometiendo masacres a diarios pero ahora hay un muro de silencio informático que impide conocer esta situación. Con Siria se ha intentado utilizar el mismo libreto: Pseudos opositores armados en Qatar, Turquía y Jordania que ingresan equipados por la OTAN para cometer crímenes de lesa humanidad contra la población civil, pero en este caso encontraron un ejercito más sólido y no tribal como el Libio pero, fundamentalmente, el Veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU que por ahora desespera a los “amigos de la Siria libre” pues no permitieron la invasión militar ni los “quirúrgicos” ataques aéreos de la OTAN que no son otra cosa que sembrar el pánico entre civiles desarmados para abrir el camino a los invasores como pudo comprobarse en el caso Libio. Rusia y China saben que el ataque a Siria es el paso previo al ataque a Irán y que si se impide esta operación el ataque a la nación persa se complica más para Occidente.

DISENSO: Al analizar el desarrollo de los diversos conflictos que planteó la “Primavera árabe” no puede dejarse de atender el hecho de la multiplicación de conflictos que se configuran como guerras asimétricas y cómo fueron contemplados éste tipo de conflictos por la Doctrina Bush, el Patriot Act – extendida por el actual Presidente Obama – así como por el Estado de Israel, en especial desde la Guerra del Líbano. Más allá de justificaciones humanitarias, ¿El actual marco jurídico de las potencias involucradas no está hecho a la medida de los conflictos que vemos desarrollarse?

PEREYRA MELE: Occidente, o sea la Tríada ya comentada, ha establecido como nueva forma de las relaciones internacionales la utilización de la herramienta militar como el non plus ultra de la misma. La diplomacia se subordinó a los poderes militares y éstos a los complejos tecnológico-militares-financieros que son, por ahora, el único sector de la economía de USA y de la OTAN que funciona, pues lo demás huelga hacer comentarios al ver los planes de ajustes en Portugal, España, Italia, Francia o Grecia. El ultimo argumento impuesto es el del supuesto “derecho de proteger” que se arrogan unilateralmente las potencias occidentales, remozando el viejo concepto eurocéntrico de llevar la civilización a los pueblos colonizados. Para ello utilizan el expediente militar como la herramienta de “protección a los pueblos oprimidos”. Por supuesto que ese derecho a “proteger” de la OTAN solo se ejerce contra los países con recursos estratégicos de gran importancia geopolítica para la tríada.

DISENSO: Todos los días los medio de comunicación masiva bombardean con noticias acerca de la “crisis económica” europea. Por momentos parece haber dos interpretaciones de los hechos. Una que se concentra en la crisis fiscal, clamando ajustes para generar “confianza” en los mercados, y otra que acusa a los bancos, a diversas instituciones financieras, a la clase dirigente de ciertos estados europeos y a la “Troika” de llevar a cabo un “golpe de Estado financiero”. Nos interesa conocer su opinión al respecto así como también saber porqué cree Ud. que se ha naturalizado hablar de crisis europea y no más bien de crisis japonesa, habida cuenta del Tsunami que hace un año sufrió la tercera economía del mundo, mucho más relevante para las finanzas y el comercio mundial que la economía griega, española o portuguesa.

PEREYRA MELE: Esto que Ud. afirma es la realidad y demuestra como un sistema mediático hiperconcentrado, manejado por 5 agencias mundiales, administra la información que debemos conocer y, con ello, la manipulación mediática casi total que se lleva a cabo en el llamado Occidente. ¿Porqué no se habla del caso de Islandia, donde la población reaccionó más que con un cacerolazo contra el régimen político-financiero neoliberal, destituyendo a los responsables, impidiéndoles huir del País y sometiéndolos a juicio y, lo más destacable, es que Islandia desconoció los dictados de la Troika (FMI – Banco Central Europeo – Consejo de la Unión Europea-), llegando al día de hoy a una recuperación de los principales indicadores económicos. Es evidente que el accionar de las grandes cadenas informativas fue distinto para los otros países periféricos europeos. En los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España o “cerdos” como prefieren llamarlos peyorativamente los medios anglosajones) se está cambiando la cúpula gubernamental instaurando hombres por medio de “Golpes de Mercados”, disolviendo a los gobiernos elegidos por sus pueblos y sustituyéndolos por empleados del sistema financiero mundial o “tecnócratas”, como se les suele llamar, como lo son Mario Monti (Italia), Lucas Papademos (Grecia) o Mario Draghi (BCE).En todos los casos elegidos sin el voto popular, pero sí con el voto de los bancos y de los organismos financieros internacionales que hoy están aplicando los dictados económicos más ortodoxos para la salvar el sector.

DISENSO: Hace pocas semanas Vladimir Putin ganó con más del 60% las presidenciales en Rusia. Todos los medios de comunicación, así como diversas ONGs financiadas por potencias adversarias al partido Rusia Unida, cerraron filas junto con los partidos opositores – Comunistas y liberales a la cabeza – y las sedes diplomáticas de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea para desestimar dicha victoria en razón de un supuesto fraude. Es sabido que Putin significó un punto de inflexión en la historia de la Rusia Postsoviética. Hace pocos meses, antes de iniciarse la campaña presidencial y aún cumpliendo el rol de Primer Ministro, Vladimir Putin anunció formalmente su proyecto de conformar una “Unión Euroasiática” que devuelva a Rusia una posición de relevancia en el tablero geopolítico mundial. ¿Qué papel le asigna Ud. a Rusia y a su actual gobierno en los acontecimientos geopolíticos de los próximos años? ¿Tiene viabilidad una Unión Euroasiática?

PEREYRA MELE: Lo que Ud. me plantea acerca del funcionamiento del sistema de desacreditación y confusión sobre las elecciones en Rusia está relacionado con lo que venimos hablando sobre cómo, a través de los medios masivos, hoy en día la clave no es la información veraz sino la manipulación al servicios de los intereses económicos que componen sus paquete accionario, ya que todos los medios son sociedades anónimas y además concentrados (Diarios, Revistas, TV, Cable, telefonía celular e Internet), y donde está en juego el poder de sus empresas, realizan una tarea primero de confusión y luego de manipulación intentando cambiar descaradamente los resultados que no le son afectos a ellos.

Creo que la nueva etapa que inicia la presidencia de Vladimir Putin es la de la consolidación del nuevo rol de potencia, ya no regional, sino global nuevamente. Sus recientes declaraciones de establecer un gigantesco presupuesto militar para poner a Rusia al frente en todas las esferas que tiene que enfrentar demuestra la proyección geopolítica del nuevo rol ruso en Eurasia. También los acuerdo estratégicos con China de transferencia de tecnología aeroespacial y militar van en ese sentido; parafraseando a Henry Kissinger podemos decir: “hacia donde se inclinen China y Rusia en los próximos años se inclinara Asia” y ello determinará un nuevo escenario internacional multipolar con un Nuevo Orden, pero, hay que decirlo, aquí también esta el peligro la paz mundial, pues la trilateral – EE.UU., U.E. y Japón-, seguramente reaccionarán para impedir este Nuevo Orden que representa su declinación después de 500 años de dominio planetario. Por ello el siglo XXI no será pacifico.

DISENSO: Los caminos de la integración regional son tortuosos. Año tras año infinidad de declaraciones, anuncios, reuniones y cumbres, parecen delinear definitivamente la necesaria integración entre los pueblos hermanos, sin embargo faltan los estadistas con el suficiente compromiso para plantear una agenda genuina que termine en hechos y no en palabras. La UNASUR parece ser el camino más idóneo, sin embargo no aparecen con claridad Políticas de Estado que trasciendan gobiernos de turno con proyectos y compromisos políticos de largo aliento. ¿Qué hace falta para concretar la unidad regional? ¿Es productiva la proliferación de diversos foros de integración que operan al mismo tiempo tales como el de la CELAC – Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – ?

PEREYRA MELE: Lo primero que tenemos que comprender es que la actual situación mundial es inédita si la pensamos a 10 años vista. En el 2001 parecía que el poder de superioridad absoluta de EE.UU. era imposible de revertir, que era el “fin de la historia” tal como lo anunciaban sus publicistas. Luego, en apenas 12 años podemos afirmar que esa idea “del siglo americano” que habían planteado los think tanks norteamericanos desde los 80´ y 90´, con el eje puesto en la unípolaridad, es hoy imposible de ser sostenida por sus creadores. En apenas 12 años se pasó a un mundo multipolar donde las potencias emergentes, el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) rompieron con esa hegemonía y empezaron a establecer la idea de los nuevos bloques continentales, que son la etapas superiores a los estados nación, teniendo a estos como la base del sistema. En ese marco podemos entender lo que pasa hoy en día en Suramérica en particular; una sola vez anteriormente vivimos una situación similar y fue al fin de la II Guerra Mundial cuando América del Sur intentó establecer acuerdos de integración basados en el ABC (Argentina, brasil y Chile) durante los gobiernos de Perón, Vargas e Ibáñez del Campo, impedido por el accionar de Estados Unidos. Hoy la historia nos vuelve a dar otra oportunidad para romper con la “balcanización” que impuso el modelo neocolonial inglés primero, y luego Estados Unidos con su idea de “patio trasero”. El surgimiento de una potencia emergente como Brasil, que hoy es la locomotora económica de la región además de ser la 6° economía mundial, y que desde el Mercosur, con toda las dificultades del caso intenta crear un espacio regional ampliado que se consolida en la UNASUR, permite junto a la aparición de nuevos socios comerciales importantes en la región como lo son China, India y Rusia, el desplazamiento de la relación de dependencia económica y, por lo tanto política, con los EE.UU. Nos lleva a pensar que estamos ante un nuevo periodo de integración real y de potenciación del subcontinente más allá de los mismos dirigentes y de las corrientes ideológicas que tengan los mismos.

Los foros surgen o se anulan según el momento histórico. Estamos en la puerta de una nueva “Cumbre de las Américas”, que seguramente no tendrá la trascendencia que tenía antaño, y la presencia de EE.UU. y sus aliados será cuestionada, situación que parecía imposible hace apenas unos años atrás por mas lenguaje diplomático que se use. Otro Foro que tiende a languidecer es el de las “Cumbres Iberoamericanas”, pues ya no son útiles a la tríada el rol que tenia España y Portugal, que eran el puente de acceso y captura de las empresas públicas privatizadas por el neoliberalismo en Suramérica, al estar éstos países en crisis financieras gravísimas y, por lo tanto, no tienen nada para ofrecer a los países iberoamericanos.

El Foro de la UNASUR en cambio viene desarrollándose positivamente para los intereses regionales, pues ha logrado no poca cosa: evitar la disgregación de Bolivia, con el separatismo camba, y evitó un conflicto entre Ecuador, Colombia y Venezuela, en aquel momento en el cual Colombia bombardeó territorio ecuatoriano en el que se encontraban miembros de las FARC. Por otra parte, se profundiza el sistema de integración vial de toda América del Sur, uniendo regiones antes separadas y permitiendo realizar nuevos pasos bioceánico con los cuales se puede llegar a los mercados de Asia, donde está la nueva economía del mundo. También se está desarrollando un sistema de defensa regional para evitar los conflictos regionales con el “Consejo de Defensa Suramericano”, todo ello sin la injerencia ni la censura de los Estados Unidos. Estamos en un cambio realmente superador, que de consolidarse definitivamente, en especial por el eje Argentina, Brasil como el núcleo duro del mismo, viviremos una nueva historia iberoamericana.

DISENSO: Finalmente, con la intención de cerrar una entrevista de la que estamos muy agradecidos y creemos que servirá de mucho a nuestros lectores, queremos saber su opinión en torno al debate que surgió en las últimas semanas en nuestro país en torno a la cuestión Malvinas. ¿Cuál cree Ud. que es el valor simbólico y estratégico de las Islas para ser objeto de disputa entre el Reino Unido y la Argentina, y cuales deberían ser los argumentos para actualizar el rechazo a un enclave colonial como lo son actualmente las “Falkland Islands” teniendo en cuanta la vocación de ciertos grupos de reconocer a los kelpers como sujetos de derecho y no como colonos de una potencia enemiga?

PEREYRA MELE: El conflicto de las Islas Malvinas ya no es un litigio bilateral entre Argentina y Reino Unido, pues un enclave colonial con base militar de la OTAN pone en riesgo la seguridad del Continente Suramericano al controlar el paso bioceánico entre el Pacifico Sur y el Atlántico Sur y viceversa. Además afecta la proyección hacia la Antártida del nuestro país y de Suramérica en su conjunto. Si a eso le sumamos que el heredero de la corona inglesa, símbolo del Estado anglosajón, esta realizando ejercicios militares en el archipiélago malvinense, es una clara demostración del interés británico en la zona, pues a lo estratégico debemos sumarle la importancia económica (alimentos, minerales, etc.)

Otro tema no menor es que tenemos el diferendo más grande en la actualidad de posesión territorial, pues no solo esta el tema Malvinas sino todos los archipiélagos del Atlántico Sur (Georgias y Sándwich del Sur) más las Orcadas, que por la CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de Mar) tenemos un litigo con Gran Bretaña por mas de 3.000.000 de Km2 de mar (La Pampa sumergida como bien se la denominó). Gran Bretaña unilateralmente separó el tema Malvinas de los otros archipiélagos, pues en Georgias y Sándwich no hay población sino bases militares y científicas de la potencia colonial, y allí el pseudo argumento de la autodeterminación de la población es inexistente, lo cual me lleva a decir algo acerca esto. En primer lugar no existen generaciones de pobladores ingleses que puedan considerarse como originarios, sino sólo como colonos traídos por la corona británica a un territorio usurpado por la fuerza, ya que no se les reconoció como ciudadanos británicos durante 150 años que van desde 1833 a 1983. Recién en ese año se les reconoce la ciudadanía inglesa a algunos habitantes de los llamados Kelpers, que si descontamos las fuerzas militares rotativas y los trabajadores temporarios en las islas, la población reconocida como británica es de 1 a 3 con la que habitan el territorio insular, por lo tanto la preocupación de algunos autollamados intelectuales argentinos por los derechos de esa población es realmente carente de todo sustento lógico.”

Extraído de: Disenso

“Terrorista” para millones de personas y “combatiente por la libertad” para otros. En el primer programa del proyecto televisivo ‘El mundo del mañana’, Julian Assange conversa con el líder de grupo extremista libanés Hezbolá, Sayеd Hasan Nasralá, quien se encuentra en una ubicación secreta en el Líbano.

Nasralá, que ha luchado en muchos enfrentamientos armados contra Israel y ahora está involucrado en la lucha internacional en Siria, concedió al fundador de WikiLeaks su primera entrevista en Occidente desde el conflicto entre el estado hebreo y el Líbano de 2006.

Israel, “asesino” y “usurpador”

La razón original por la que se estableció Hezbolá fue “liberar su tierra de la ocupación”. “Israel es un país ilegal, establecido a partir de ocupar las tierras de otro pueblo, de usurparlas, de controlarlas por la fuerza, de cometer matanzas contra los palestinos que fueron expulsados”, proclama Nasralá, instando que por esa razón “la justicia mantiene su carácter unilateral”.

Victoria a ojos de Hezbolá

No obstante, en tiempos de guerra, el líder de Hezbolá afirma que el movimiento no busca ni quiere matar a nadie, ni tratar a nadie de manera injusta. “Deseamos que la justicia sea restaurada y el único remedio es crear un Estado, un país en el territorio de Palestina donde vivan en paz y en democracia los musulmanes, los judíos y los cristianos”.

Israel ataca, Hezbolá responde

Israel declaró en varias ocasiones que Hezbolá lanza misiles contra áreas civiles del Estado hebreo. Justificando el hecho, Nasralá hace hincapié en que “siempre dijimos que si ellos no atacaban nuestras ciudades y pueblos nosotros tampoco atacaríamos las suyas. Hezbolá recurrió a este método tras muchos años de ataques a civiles libaneses con el simple objetivo de evitar que Israel continuara matando a civiles libaneses”.

Siria, en busca del diálogo

Nasralá le confesó a Julian Assange que Hezbolá se puso en contacto con algunos partidos de la oposición siria, pero aquellos rechazaron dialogar. “En Siria lo que pedimos es negociar, es el diálogo o llevar a cabo varias reformas. Porque la alternativa actual a esto es empujar al país a la guerra civil que es precisamente lo que quieren EE. UU. e Israel”, subraya el líder del movimiento.

Por otro lado, afirma que el problema se ubica en que “la oposición no está preparada para el diálogo y no está lista para aceptar ninguna de las reformas, todo lo que quiere es derribar el régimen”.

Miedo estadounidense

Tras haber creado Hezbolá una red mediática internacional,  EE. UU. está bloqueando en su territorio la emisión de su estación de televisión por satélite, Al-Manar. Según Nasralá, lo único que pretende la administración estadounidense es tachar la organización de “terrorista”. “Nos acusa pero ni siquiera tenemos el derecho básico de defendernos y presentar nuestros argumentos a la gente del mundo, no dejan que esta voz les alcance”, afirma.

“La cuestión de resistir a la hegemonía estadounidense u oponerse a la ocupación es una cuestión moral e instintiva y también humana. Cuando en un país o incluso en una casa hay dos líderes, eso es algo que conduce a la ruina. Así que, ¿cómo podría el universo existir en una hermosa armonía con más de un dios?”, concluye el líder de Hamás.

Hezbolá, ¿amigo de la corrupción?

Según las filtraciones de WikiLeaks que provienen de la embajada de EE. UU. en el Líbano, entre algunos miembros de Hezbolá, que conducen potentes vehículos 4×4 y visten con trajes de seda, existe un gran nivel de corrupción. No obstante, Nasralá niega categóricamente dicha información, tachándola de “la guerra mediática, cuyo objetivo es desacreditar a Hezbolá y distorsionar su imagen”.

Hezbolá representa una organización islamista, fundada en el Líbano en 1982 como respuesta a la intervención israelí. Varios países, entre los cuales se encuentran EE. UU., Australia, Canadá, Israel, Países Bajos, Reino Unido y Egipto, tachan oficialmente a Hezbolá de una “organización terrorista”. Por el contrario, gran parte de los Gobiernos del mundo árabe consideran a la organización un movimiento de resistencia legítimo.

Sayеd Nasralá es el primer invitado de Julian Assange en el marco de su ciclo de entrevistas ‘El mundo del mañana’, uno de los proyectos más esperados de 2012. El primer episodio se estrenó este 17 de abril, fecha en la que se cumplen 500 días de bloqueo financiero a WikiLeaks.

En el marco del proyecto, que cuenta con 10 capítulos, Assange conversará con “iconoclastas, visionarios y expertos de poder” en busca de analizar el futuro de la comunidad mundial.

Poco antes del estreno, Assange reveló que espera que su show cause una verdadera tormenta, con medios de comunicación tachándole de “combatiente enemigo y un traidor que entrevista a los terribles radicales”. “Muchas cosas que hemos intentado contar, no han sido tratadas con exactitud en la prensa tradicional. Hay muchas pequeñas excepciones a esta regla, pero si miramos cadenas internacionales, en realidad hay solo dos de las que vale la pena hablar. Son RT y Al Jazeera”, afirmó Assange, explicando por qué eligió a RT para su fichaje estelar.

Extraído de: RT

por James Petras.

“Traducido del inglés para Rebelión por Christine Lewis Carroll y revisado por Caty R.

Introducción 

La amenaza creciente de un ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán se basa en varios factores que incluyen: (1) la reciente historia militar de los dos países en la región, (2) las declaraciones públicas de los dirigentes políticos estadounidenses e israelíes, (3) los ataques recientes y en curso contra Líbano y Siria, aliados destacados de Irán, (4) los asesinatos de científicos y funcionarios de seguridad iraníes por parte de grupos terroristas y/o comisionados, bajo el control de Estados Unidos o el Mossad, (5) el fracaso de las sanciones económicas y la coacción diplomática, (6) la intensificación de la histeria y las demandas extremas para que Irán ponga fin al enriquecimiento de uranio destinado al uso civil, (7) los ‘ejercicios’ militares de provocación en las fronteras de Irán y los juegos de guerra destinados a intimidar y hacer un ensayo general de un ataque preventivo, (8) los poderosos grupos de presión belicistas tanto en Washington como en Tel Aviv, lo que incluye los principales partidos políticos israelíes y el poderoso AIPAC [ Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel], y por último (9) la 2012 National Defense Authorization Act (el decreto de emergencia de Obama, propio de Orwell, del 16 de marzo).

La guerra propagandística de Estados Unidos opera por dos vías: (1) el mensaje primordial es la proximidad de la guerra y la voluntad de Estados Unidos de utilizar la fuerza y la violencia. Este mensaje se dirige a Irán y coincide con las declaraciones israelíes sobre los preparativos bélicos, (2) la segunda vía tiene como objetivo el ‘público liberal’, lo que incluye a un puñado de ‘académicos sabios’ (o los ‘progresistas’ del Departamento del Estado) que subestima la amenaza de guerra y argumenta que los diseñadores de políticas ‘sensatos’ en Tel Aviv y Washington saben que Irán no posee armas nucleares ni capacidad de fabricarlas ahora ni en el futuro cercano. El propósito de este ‘cambio de opinión liberal’ es confundir y menospreciar la opinión pública mayoritaria, contraria a más preparativos bélicos, y hacer que descarrile el floreciente movimiento antibelicista.

Huelga decir que los militaristas ‘racionales’ utilizan un ‘doble discurso’ al despachar con ligereza todas las pruebas empíricas e históricas que demuestran lo contrario. Cuando Estados Unidos e Israel hablan de guerra, la preparan y la provocan, es porque quieren la guerra, igual que en 2003 contra Irak. Bajo las actuales condiciones políticas y militares internacionales, un ataque contra Irán, en principio por parte de Israel con el apoyo de Estados Unidos, es altamente probable, incluso aunque las condiciones económicas mundiales aconsejen lo contrario y las consecuencias estratégicas negativas repercutan en todo el mundo durante décadas.

Los cálculos militares de Estados Unidos e Israel sobre el potencial de Irán
 
Los diseñadores de las políticas estratégicas estadounidenses e israelíes no se ponen de acuerdo sobre las consecuencias de un contraataque por parte de Irán. Los dirigentes israelíes minimizan la capacidad militar de Irán para atacar e infligir daños al Estado judío, que es su única preocupación. Confían en la distancia, en su escudo antimisiles y en la protección de las fuerzas aéreas y navales estadounidenses situadas en el Golfo que cubrirían su ataque furtivo. Y por parte de Estados Unidos los estrategas militares saben que los iraníes son capaces de infligir bajas considerables a los buques de guerra estadounidenses, que tendrían que atacar las instalaciones costeras iraníes con el fin de apoyar o proteger a los israelíes.

La inteligencia israelí es famosa por su capacidad de organizar el asesinato de personas por todo el mundo: el Mossad ha organizado con éxito actos terroristas en el extranjero contra dirigentes palestinos, sirios y libaneses. Por otra parte la inteligencia israelí tiene un historial muy pobre en cuanto a sus cálculos sobre las grandes empresas militares y políticas. Infravaloraron gravemente el apoyo popular, la fuerza militar y la capacidad de organización de Hizbulá durante la guerra de 2006 en Líbano. Asimismo la inteligencia de Israel no entendió la fuerza y capacidad del movimiento democrático popular egipcio cuando se sublevó y derrocó el aliado regional estratégico de Tel Aviv, es decir la dictadura de Mubarak. Mientras los dirigentes israelíes ‘fingen paranoia’ -al lanzar tópicos sobre las ‘amenazas existenciales’- les ciegan su arrogancia y racismo narcisistas y subestiman repetidamente la pericia técnica y la sofisticación política de sus adversarios islámicos regionales y árabes. La prueba irrefutable de esto es cómo menosprecian la capacidad de Irán para responder a un ataque aéreo planificado por parte de Israel.

El gobierno de Estados Unidos ya se ha comprometido abiertamente con Israel a apoyar un ataque contra Irán cuando suceda. Washington afirma específicamente que defenderá a Israel ‘incondicionalmente’ si le atacan. ¿Cómo pretende Israel evitar un ataque si sus aviones bombardean y disparan misiles sobre las instalaciones, las defensas militares y los sistemas de apoyo de Irán, sin mencionar las ciudades, los puertos y la infraestructura estratégica iraníes? Por otra parte, teniendo en cuenta la colaboración del Pentágono y los sistemas de inteligencia coordinados con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), su papel en la identificación de objetivos, rutas y la trayectoria de misiles, el suministro de armas y las cadenas de abastecimiento serán críticos en caso de un ataque de las FDI. No hay ninguna posibilidad de que los Estados Unidos se disocien de la guerra del Estado judío contra Irán una vez que el ataque haya empezado.

Los mitos de la ‘guerra limitada’: la geografía 

Washington y Tel Aviv alegan y parecen creer que su ataque planificado contra Irán será una ‘guerra limitada’ con objetivos limitados, que durará pocos días o semanas y no tendrá graves consecuencias.

Nos dicen que los generales eminentes de Israel han identificado todas las instalaciones de investigación nuclear críticas que sus ataques aéreos ‘quirúrgicos’ eliminarán sin los horrorosos daños colaterales para la población de los alrededores. Cuando el supuesto programa de ‘armas nucleares’ esté destruido, todos los israelíes podrán seguir con sus vidas con la seguridad de que se ha eliminado otra amenaza ‘existencial’. La noción israelí de una guerra limitada en el ‘tiempo y en el espacio’ es absurda y peligrosa y subraya la arrogancia, la estupidez y el racismo de sus autores.

Para acercarse a las instalaciones nucleares de Irán las fuerzas estadounidenses e israelíes se enfrentarán a bases bien equipadas y defendidas, instalaciones de misiles, defensas marítimas y fortificaciones a gran escala dirigidas por los Guardias Revolucionarios y las Fuerzas Armadas Iraníes. Además los sistemas de defensa que protegen las instalaciones nucleares están conectados por carreteras, aeródromos y puertos civiles dentro de una infraestructura tanto civil como militar que incluye refinerías de petróleo y una gran red de oficinas administrativas. La ‘eliminación’ de los supuestos emplazamientos nucleares requerirá la extensión del alcance geográfico de la guerra. La capacidad científica-tecnológica del programa nuclear civil de Irán implica un gran abanico de instalaciones de investigación, lo que incluye universidades, laboratorios, emplazamientos fabriles y centros de diseño. La destrucción del programa nuclear civil de Irán requeriría que Israel (y por tanto Estados Unidos) atacase mucho más que las instalaciones de investigación o los laboratorios escondidos debajo de una montaña remota. Requeriría ataques generalizados y múltiples contra objetivos por todo el país, es decir una guerra generalizada.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha declarado que Irán responderá con una ‘guerra equivalente’. Irán igualará la amplitud y el alcance de cualquier ataque. “Les atacaremos al mismo nivel que nos ataquen a nosotros”. Eso significa que Irán no limitará su respuesta al derribo de los bombarderos estadounidenses e israelíes que entren su espacio aéreo o al lanzamiento de misiles contra los buques de guerra estadounidenses que se encuentren en sus aguas, sino que extenderá la guerra a objetivos equivalentes en Israel y los países ocupados por Estados Unidos en las proximidades del Golfo. La ‘guerra limitada’ de Israel se convertirá en una guerra generalizada y se extenderá más allá de Oriente Próximo.

El actual fetiche ilusorio de Israel acerca de su minucioso sistema defensivo antimisiles se desenmascarará cuando se lancen cientos de misiles de gran potencia desde Teherán, el sur de Líbano y los Altos de Golán.

Los mitos de la ‘guerra limitada’: los tiempos
 
Los ‘expertos’ militares israelíes prevén acabar con los objetivos iraníes en pocos días -algunos piensan en un solo fin de semana- y quizá sin la pérdida de un solo piloto. Anticipan que el Estado judío celebrará su brillante victoria en las calles de Tel Aviv y Washington. Su propio sentido de superioridad les engaña. Irán no luchó en una guerra brutal que duró una década contra los invasores iraquíes apoyados por Estados Unidos y los asesores militares occidentales e israelíes para someterse ahora a unos cuantos ataques aéreos y de misiles por parte de Israel. Irán es una sociedad joven, educada y movilizada, que puede recurrir a millones de reservistas dentro de un espectro político, étnico, de género y religioso impulsado a actuar a favor de su nación bajo ataque. En una guerra para defender la patria todas las diferencias internas desaparecerían con el fin de hacer frente al ataque no provocado de Israel y Estados Unidos que amenazaría toda su civilización y la cultura y tradiciones de 5.000 años, además de los modernos avances y organizaciones científicos conseguidos. La primera ola de ataques por parte de Estados Unidos e Israel conducirá a unas represalias feroces que no se limitarán a las zonas originales del conflicto ni terminarán con los ataques israelíes, incluso en el caso de que se destruyan las instalaciones de investigación nuclear de Irán o maten a algunos de sus científicos, técnicos y trabajadores cualificados. La guerra continuará en el tiempo y se extenderá geográficamente.

Múltiples puntos de conflicto
 
De la misma manera que un ataque por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán involucraría muchos objetivos, los militares iraníes también tendrían una plétora de objetivos estratégicos de fácil acceso. Aunque sea difícil predecir exactamente dónde y cómo respondería Irán, una cosa es segura: responderá al ataque inicial de Estados Unidos e Israel.
Dada la supremacía de Israel y Estados Unidos en fuerza marítima y aérea de medio y largo alcance, Irán se concentrará seguramente en objetivos de corto alcance. Éstos incluirían instalaciones militares estadounidenses y las rutas de suministro en tierras de Irak, Kuwait y Afganistán y objetivos israelíes con misiles lanzados desde el sur de Líbano y posiblemente desde Siria. En el caso de que algunos misiles iraníes de largo alcance esquiven el ‘escudo antimisiles’ tan alardeado del Estado israelí, los pueblos y ciudades israelíes podrían pagar cara la imprudencia y arrogancia de sus dirigentes.

El contraataque iraní llevará a un recrudecimiento [bélico] por parte de las fuerzas estadounidenses e israelíes mediante la expansión e intensificación de la guerra aérea y marítima a todo el sistema iraní de seguridad nacional, lo que incluye bases militares, puertos, sistemas de comunicación, puestos de mando y centros gubernamentales de administración, muchos de los cuales se ubican en ciudades densamente pobladas. Irán contraatacará mediante el lanzamiento de su mayor activo estratégico: un ataque coordinado por tierra por parte de la Guardia Revolucionaria junto con sus aliados de las tropas chiíes iraquíes que luchan contra las fuerzas estadounidenses en Irak. Irán coordinará los ataques a las instalaciones estadounidenses en Afganistán y Pakistán junto con la creciente resistencia armada nacionalista islámica.

El conflicto inicial, centrado en los llamados objetivos militares (instalaciones de investigación científica), se extenderá rápidamente a objetivos económicos, lo que llaman los estrategas militares estadounidenses e israelíes los objetivos ambivalentes civiles y militares. Esto incluiría campos de petróleo, carreteras, fábricas, redes de comunicación, emisoras de televisión, instalaciones de tratamiento de agua, embalses, centrales eléctricas y oficinas administrativas, como el Ministerio de Defensa y el cuartel general de la Guardia Republicana. Irán, ante la destrucción inminente de su economía e infraestructura (lo que ocurrió en el vecino Irak con ocasión de la invasión no provocada por parte de Estados Unidos en 2003), respondería con el bloqueo del Estrecho de Ormuz y el envío de misiles de corto alcance a los principales campos y refinerías de petróleo de los Estados del golfo, como Kuwait y Arabia Saudí, a una distancia de sólo diez minutos, lo que inhabilitaría el flujo de petróleo hacia Europa, Asia y Estados Unidos y hundiría la economía mundial en una depresión profunda .

No se debe olvidar que los iraníes son probablemente los más conscientes dentro de la región de la desolación total de la que han sido víctimas los iraquíes después de la invasión de Estados Unidos, que hundió la nación en un caos total y devastó su infraestructura avanzada y el sistema administrativo civil, sin mencionar la aniquilación sistemática de su altamente cualificada elite científica y técnica. Las olas de asesinatos patrocinados por el Mossad de científicos, académicos e ingenieros iraníes sólo son un anticipo de lo que tienen en mente los israelíes para los científicos e intelectuales destacados y los trabajadores altamente cualificados de Irán. Los iraníes no deben tener ninguna duda de la pretensión de los estadounidenses e israelíes de enterrarlos brutalmente en la edad oscura de Afganistán e Irak. No tendrán ningún papel en el Irán desolado, de la misma manera que no lo tuvieron los iraquíes en el Irak posterior a Sadam.
De acuerdo con el General estadounidense Mathis que está a cargo de las fuerzas estadounidenses en el Oriente Próximo, el Golfo Pérsico y Asia occidental, ‘el primer ataque israelí probablemente tendrá espantosas consecuencias en toda la región y para [los destacamentos de] Estados Unidos allí’ (New York Times, 19/3/2012). El cálculo ‘espantoso’ del General Mathis sólo tiene en cuenta las bajas militares estadounidenses, es decir varios centenares de marines en los buques de guerra dentro del alcance de los misiles de los artilleros iraníes.

Sin embargo la valoración más ilusoria e interesada respecto al resultado y las consecuencias de un ataque aéreo israelí contra Irán procede de los principales dirigentes, académicos y expertos en inteligencia israelíes, que reivindican para sí mismos una inteligencia superior, unas defensas superiores y una comprensión superior (si no racista) de la ‘mente iraní’. El Ministro de Defensa israelí Barak se jacta de que cualquier respuesta iraní infligiría, como mucho, bajas mínimas en la población israelí.

La visión israelí interesada de reordenar el equilibrio del poder en la zona, predominante en los principales círculos belicistas israelíes, pasa por alto la probabilidad de que ni los ataques aéreos ni las defensas antimisiles israelíes sean determinantes en la guerra. Los misiles de Irán no se podrán contener, sobre todo si llegan al ritmo de varios centenares por minuto desde tres direcciones: Irán, Líbano, Siria y posiblemente desde submarinos iraníes. En segundo lugar, el colapso de las importaciones de petróleo asolará la economía energética israelí, altamente dependiente. En tercer lugar, los principales aliados de Israel, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, sufrirán una tensión severa a medida que se les arrastra a participar en la guerra de Israel y se encuentran defendiendo el Estrecho de Ormuz, las guarniciones del ejército en Irak y Afganistán y los campos de petróleo y las bases militares en el Golfo. Un conflicto de este tipo movilizaría a las mayorías chiíes en Bahréin y en las provincias estratégicas ricas en petróleo de Arabia Saudí. La guerra generalizada tendrá un efecto devastador en el precio del petróleo y en la economía mundial. Provocará la furia de consumidores y trabajadores en todas partes causada por el cierre de fábricas, y la conmoción que ocasionaría en el frágil sistema financiero tendría como consecuencia una depresión mundial.

El ‘complejo de superioridad’ patológico de Israel da como resultado que sus dirigentes racistas sobrevaloran sistemáticamente sus propias capacidades militares, técnicas e intelectuales, mientras infravaloran el conocimiento, la capacidad y la valentía de sus adversarios (en este caso iraníes) islámicos regionales. Hacen caso omiso de la capacidad probada de Irán para mantener una guerra defensiva, compleja, prolongada y de múltiples frentes, para recuperarse de un ataque inicial y desarrollar las armas modernas apropiadas para infligir graves daños a sus atacantes. Irán contará con el apoyo activo e incondicional de la población musulmana mundial y quizá con el apoyo diplomático de Rusia y China, que obviamente considerarán un ataque contra Irán como otro ensayo general para contener su creciente poder.

Conclusión
 
Una guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán está vinculada indisolublemente a la asimétrica relación estadounidense-israelí, que margina y censura cualquier análisis crítico de políticos y militares estadounidenses. Dado que la actual configuración del poder sionista en Estados Unidos puede aprovechar el poder militar estadounidense en apoyo del impulso israelí de dominio regional, los dirigentes israelíes y la mayoría de sus militares se sienten libres para emprender las más atroces aventuras militares destructivas, y saben muy bien que pueden confiar en Estados Unidos para apoyarlos con sangre y dinero estadounidenses. Pero después de toda esta servidumbre grotesca a un país aislado y racista, ¿quién rescatará a los Estados Unidos? ¿Quién impedirá el hundimiento de sus buques en el Golfo y la muerte y mutilación de centenares de marines y miles de soldados? ¿Y dónde estarán los israelíes y los sionistas estadounidenses cuando las tropas de elite iraníes y sus aliados chiíes invadan Irak y tenga lugar un levantamiento generalizado en Afganistán?

Los egoístas diseñadores israelíes de la política pasan por alto el colapso probable del suministro mundial de petróleo debido a su guerra planificada contra Irán. ¿Se dan cuenta los agentes sionistas en Estados Unidos de que a consecuencia de arrastrar a Estados Unidos a participar en la guerra de Israel, la nación iraní se verá obligada a incendiar los campos de petróleo del Golfo Pérsico?

¿Tan barato ha llegado a ser ‘comprar una guerra’ en Estados Unidos? Por unos pocos millones de dólares en contribuciones a las campañas de políticos corruptos, mediante la infiltración deliberada de agentes que defienden que ‘Israel es lo primero’, académicos y políticos en la maquinaria belicista del gobierno estadounidense y gracias a la cobardía moral y la autocensura de los principales críticos, escritores y periodistas que se niegan a señalar que Israel y sus agentes deciden la política de nuestro país en Oriente Próximo, nos encaminamos directamente a una guerra mucho más allá de cualquier conflagración militar regional, al colapso de la economía mundial y al empobrecimiento brutal de centenares de millones de personas en todo el mundo: norte, sur, este y oeste.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.”

Extraído de: Irán Contra Info

por Daniele Scalea*

Extraído de: “Dossier Geopolítico”

“Nuestro colega del grupo de intelectuales y Geopolíticos Italianos que es socio estratégico de Dossier Geopolítico, Daniele Scalea Subdirector de la Revista italiana Geopolítica, nos envía este informe sobre lo que esta ocurriendo en África y muy especialmente en la atribulada Uganda. Lic. Carlos Pereyra Mele

Kony 2012 es el título de una campaña lanzada por la organización Invisible Children Inc., basada en un video homónimo de no más de 30 minutos y que ha tenido una difusión viral en Internet, llegando en muy pocos días (habiendo sido publicado el pasado 5 de marzo) a casi 100 millones de visualizaciones. La campaña tiene como objetivo sumar apoyos para la detención de Joseph Kony, el guerrillero ugandés acusado de “crímenes contra la humanidad” por la Corte Penal Internacional de La Haya (CPI). La idea de la campaña es suscitar los esfuerzos de la comunidad internacional para el arresto de Kony, dándole al caso la mayor difusión que sea posible. Hasta el momento, nada de original. Resulta llamativo que la organización Invisible Children Inc. busque la movilización de voluntarios cuando, por un lado, cuenta con la capacidad suficiente como para hacer lobby sobre decenas de personajes famosos (políticos y personalidades del mundo del espectáculo incluidos) convenciéndolos de ser patrocinadores de su campaña y, por el otro, posee además capacidad para comprar pancartas, brazaletes y otros materiales  propagandísticos.

De todas maneras hay algo que resulta evidente. La historia de Kony es contada de manera recortada y muy rápidamente como la de un hombre brutal, carente tanto de ideales como de seguidores, que se dedica a secuestrar niños para ponerlos a luchar a su servicio.

La explicación de por qué muchas personas (que probablemente antes de ver el video no habrían sido capaces de localizar a Uganda en el mapa) deberían movilizarse por la campaña ocupa sólo una pequeña parte de la video. Gran parte de éste, en cambio, se dedica a ensalzar las virtudes del potencial de Internet, la movilización desde abajo, y a mostrar imágenes de jóvenes y fotogénicos activistas intentando difundir la causa y sus aparatos tecnológicos, decorados con logos y símbolos gráficamente muy elaborados. Los mensajes y las imágenes recuerdan lo sucedido con los hechos y la interpretación – a mi juicio forzada, como he argumentado en otra parte – de la “primavera árabe” como un levantamiento de “la gente de Facebook y Twitter“. Y también lo sucedido con las llamadas “revoluciones de colores”, las cuales una profesional y capilar red de organizaciones “no gubernamentales” norteamericanas fue capaz de organizar en varios países (Serbia, Georgia, Ucrania), durante los últimos años.

Otro elemento a tener en cuenta es que en Kony 2012 se apoye el envío de militares estadounidenses a Uganda, decidido por Obama. El continuo apoyo militar a las fuerzas armadas ugandesas es sin duda el principal objetivo de la campaña: en realidad se quiere evitar que el Congreso pueda elegir una retirada del país africano como opción. La decisión del Presidente Obama es retratada como el resultado de la presión ejercida desde abajo por Invisible Children, Inc. en los últimos años, y como una misión militar decidida “simplemente porque la causa es justa”. Esta es una lectura simplista, como es superficial y maniquea la descripción que se da sobre la situación ugandesa. Pero, antes de continuar con estos juicios, abramos un paréntesis sobre los artífices de la campaña Kony 2012.

Invisible Children, Inc. fue fundada en 2004 con el propósito expreso de contrarrestar la acción del Ejercito de Resistencia del Señor (LRA por sus siglas en ingles) de Joseph Kony. Sus fundadores, Jason Russell, Bobby Bailey y Laren Poole, por esos tiempos estudiantes universitarios, quedaron impresionados por lo que vieron durante un viaje a Uganda en 2003. Hoy Invisible Children, Inc. recoge cerca de US$ 14 millones al año, con un beneficio neto de casi 5 millones de dólares. En 2011 el 16,24% de los gastos fueron destinados a la partida “Management & General”. Al 30 de junio 2011 declaraba activos por poco menos de $ 7 millones de dólares. Jason Russell, a la sazón director y narrador de Kony 2012, recibe como retribución el 1% de los gastos totales de la organización, es decir, 89.669 dólares por año. Similares remuneraciones reciben el co-fundador Laren Poole y el Director Ejecutivo Ben Keesey. Sin embargo, parece que las cifras estimadas para este año son aun más prometedoras. Guiándose solo por lo que ha declarado Jason Russel, en una sola semana Invisible Children habría vendido 500.000 kits de sus materiales propagandísticos por US$ 30 cada uno, contabilizando en total unos 15 millones de dólares.

La organización, como se vanagloria también en el video, ha sido una de las promotoras del Lord’s Resistance Army Disarmament and Northern Uganda Recovery Act, firmado en mayo de 2010 por el presidente Barack Obama, por el cual 100 asesores militares estadounidenses fueron enviados al país africano para apoyar el Ejército Nacional contra los rebeldes del LRA. Sin embargo, es fácil imaginar que, al contrario de lo que parece sugerir Kony 2012, la decisión de la Casa Blanca no fue dictada sólo, o principalmente, por razones humanitarias. Pero para entender mejor la situación tendremos que aventurarnos en una larga exposición sobre la situación de Uganda.

A la par de muchos otros países africanos, cuyos confines fueron demarcados arbitrariamente por las potencias coloniales europeas, Uganda está atravesada por tensiones interétnicas. La principal es la que se da entre los Baganda (o Ganda), habitantes del sur y del este del país, y los Acholi, que viven en el norte y también por fuera de los confines de Uganda, en Sudán del Sur. La historia de Uganda después de la independencia (1962) ha estado marcada por golpes de estado y guerras civiles, a menudo construidas sobre las diferencias preexistentes entre las étnias. El primer presidente de Uganda como país independiente, Edward Mutesa, era al mismo tiempo Mutesa II, rey de Buganda, a pesar de que el mayor poder lo tenía el primer ministro Milton Obote (de la etnia Lango, afín a los Acholi). En 1966, tras un golpe de Estado, Obote se convierte en presidente, en respuesta a un intento de juicio político llevado a cabo desde el parlamento, pero en 1971 es a su vez derrocado y reemplazado por su antiguo aliado, el comandante del Ejército, Idi Amin. En 1978 estalló una guerra con Tanzania y en 1979, apoyados por las armas extranjeras, los exiliados (principalmente acholis y langos) lograron hacer regresar a la presidencia a Obote. El regreso de Obote fue legitimado por el voto popular considerado poco transparente por sus rivales. Yoweri Museveni, un nativo del sur bantú, creó el “Ejército Nacional de Resistencia” (NRA por sus siglas en inglés). De hecho, el choque fue entre el NRA, apoyada por Buganda, y el gobernante Ejército Nacional de Liberación (UNLA) de los Lango y los Acholi. En 1985, Obote fue derrocado por un nuevo golpe de militar, nacido en el seno de los Acholi, pero en enero de 1986, a pesar de la intervención desde Zaire de Mobutu, la NRA gana la guerra y Museveni se convierte en presidente. Él todavía conserva el poder en un régimen en el que todos los partidos políticos están prohibidos, dándole cierta estabilidad al convulsionado país.

Sin embargo, la larga presidencia de Museveni no ha sido todo color de rosas. Su agenda neoliberal ha significado graves costos sociales a cambio de crecimiento económico, que no por casualidad se ha concentrado en la zona bantu, dónde radica el apoyo a su gobierno, mientras que el norte ha sido descuidado. Museveni ha mostrado una cierta agresividad hacia sus vecinos, que llegó a su punto máximo con la intervención ugandesa en la guerra civil somalí; intervención apoyada fuertemente por los EE.UU, lo que llevaría también a creer que la ayuda militar ordenada por Obama fue concedida, más que por motivos humanitarios, con el objetivo de ayudar a un aliado belicoso que ya en Somalia había perdido centenares de soldados.

El gobierno de Museveni, desde su creación, ha tenido que enfrentar una serie de levantamientos y movimientos de resistencia concebidos desde una base étnica. De hecho, el norte del país ha sido sometido a la ocupación militar del NRA, el cual no ha dejado de involucrarse en crímenes de guerra que han sido también registrados por Amnesty International. Es en este clima donde ha surgido la “Lord’s Resistance Army” (LRA) de Joseph Kony, guerrillero cristiano y acholi. La lucha entre el LRA y el NRA se ha llevado adelante sin tregua: el gobierno ha sido acusado más o menos las mismas atrocidades atribuidas al LRA, incluyendo la explotación de niños que es el leitmotiv de Kony 2012. Pero la Corte Penal Internacional (CPI) en 2005 emitió órdenes de arresto sólo a los líderes del LRA. Vale la pena mencionar que la Corte Penal Internacional fue creada en 2002 y es reconocida actualmente por 120 países. Entre los países que no reconocen la autoridad de la corte sobre sus asuntos se encuentra los EE.UU., Israel, China, India y Rusia.

El conflicto interno que enfrenta Uganda ha llamado la atención, para nada desinteresada, de otros países. El LRA ha sido apoyado por Sudán, decidido a vengarse del apoyo prestado por Museveni a los independentistas del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudan, o “Sudan People’s Liberation Army” (SPLA). Sudán del sur, en parte gracias al SPLA, ha recientemente logrado su independencia, pero la tensión con Jartum sigue siendo altísima. En el ínterin, la LRA ha sido reestructurada y se ha trasladado sus fuerzas hacia Sudán del Sur. El gobierno de Uganda, en cambio, como se mencionó anteriormente cuenta con el apoyo de los EE.UU. (mientras que Sudán ha sido y es todavía un gobierno cercano a China). Incluso antes del mencionado decreto de Obama, los EE.UU. habían enviado hombres y armas para apoyar a Museveni en las operaciones de AFRICOM, el comando de la OTAN para misiones en África, creado hace unos años como reacción a la penetración política y comercial de China en el continente negro. En 2008-2009, los EE.UU. apoyaron la llamada Ofensiva de Garamba, en el Congo, dirigido por las fuerzas de Uganda, del gobierno congoleño y del SPLA sudanés contra el LRA de Kony. En realidad el LRA se encuentra casi completamente erradicado de Uganda. En los últimos años ha mostrado signos de actividad sólo en los países vecinos.

No han faltado los criticos de Kony 2012. La perdiodista ugandesa Rosebell Kagumire ha revelado la ultra-simplificación de la historia operada en el video. Una fuente de indudable prestigio como Foreign Affairs, la revista del Council on Foreign Relations, unánimemente considerado el más influyente think tank de EE.UU., ha escrito a propósito de las organizaciones que, como Invisible Children, Inc., han defendido la causa de la participación de EE.UU. en el conflicto ugandés: “En sus campañas, estas organizaciones han manipulado los hechos en razón de fines estratégicos, exagerado el tamaño de los secuestros y  los asesinatos perpetuados por el LRA, haciendo hincapié en la utilización de niños inocentes como soldados, y pintando a Kony – sin duda un personaje brutal – como la encarnación única y aterradora del mal, una especie de Kurtz [el protagonista de El Corazón de las Tinieblas de Conrad]. Excepcionalmente se han referido a las atrocidades del gobierno de Uganda o las del People’s Liberation Army sudanés (incluidos los ataques contra civiles, el saqueo de viviendas y las actividades civiles), o la compleja política regional detrás del conflicto”. Michael Deibert, un famoso periodista que ha estudiado a fondo la cuestión ugandesa y dedicado un libro al tema, ha criticado duramente la campaña Kony 2012. Lejos de defender al líder del LRA, Deibert ha sin embargo notado que “el actual gobierno de Uganda también ha hecho uso intensivo de los Kadogo (niños soldados), poniéndolos a combatir al lado de las milicias de niños soldados que también emplea la Republica Democrática del Congo; cosa que Invisible Children parece ignorar voluntariamente”. La tesis de la no imparcialidad de la organización parece confirmada por una foto que muestra a los tres fundadores posando, con armas y en actitud belicosa, al lado de los rebeldes de Sudán del Sur. La misma Glenna Gordon, autora de la foto, ha declarado que considera a los tres como “neocolonialistas”, y que piensa que ellos están orgullosos de serlo.

No hay ninguna intención de cuestionar la buena fe de los dirigentes, activistas o simpatizantes de Invisible Children. Pero la realidad es mucho más compleja de lo que se cuenta en el video de media hora. Kony, que en la filmación (y en carteles de propaganda) es explícitamente presentado como un nuevo Hitler o Bin Laden, es sin duda un personaje censurable; pero es también el producto de la lucha de un pueblo, el acholi, que ha sido oprimido por un presidente, Museveni, quién ciertamente no se ha distinguido por liberalismo, respeto de la soberanía popular o derechos humanos. Y la presunción de buena fe no exime a Kony 2012 de la crítica, sobre todo cuando se hace partidario explícito de la intervención militar de EE.UU. en Uganda. Una intervención que sólo una cierta ignorancia de los acontecimientos de África y una gran dosis de ingenuidad puede hacer creer, como afirma el documental, que tiene por fin solamente “hacer lo que es justo”. Los EE.UU. han intervenido en Uganda como parte de la militarización de las relaciones con el continente, que ha sido necesaria debido a la penetración política y comercial de China en África. El envío de asesores militares a Museveni, posible preludio a una escalada bélica (¿tal vez el verdadero fin de la campaña viral Kony 2012?), debe ser considerado junto con los atentados con aviones no tripulados en Somalia, con la intervención para derrocar a Gaddafi en Libia, y con el accionar francés en Costa de Marfil para deponer a Gbagbo. El documental de Julien Teil “La guerre humanitaire” ha demostrado el papel poco transparente de las organizaciones no gubernamentales en la preparación de la intervención de la OTAN en Libia. Invisible Children hace hincapié en la necesidad de enviar tropas de Estados Unidos a Uganda en un momento en el cual el LRA está debilitado y en el que, de acuerdo con una gran mayoría, Kony no se encontraría en el país desde hace ya años. No parece arriesgado a esta altura ubicar a Kony 2012 en el marco de una estrategia norteamericana de soft power, conminada a mantener la ampliación – no necesariamente de modo pacífico- de la influencia de Washington en África.

(Traducido por Leandro Brufal)”

*Daniele Scalea es co-director de “Geopolítica” y secretario científico del IsAG. Es el autor de “El desafío total” y co-autor de “Entender las revueltas árabes”.

Extraído de: “Dossier Geopolítico”

En Alemania, Austria y Rusia, obispos cristianos han criticado la promulgación, el 15 de marzo de 2012, de una fatwa en la que el Gran Muftí de Arabia Saudita ordena la destrucción de todos los lugares de culto cristianos existentes en la Península Arábiga.

Monseñor Robert Zollitsch, presidente de la conferencia episcopal alemana, deplora que «el Muftí no respete la libertad religiosa ni la libre coexistencia entre las religiones, esencialmente tratándose de los trabajadores extranjeros que garantizan el funcionamiento de la economía [saudita]».

En la Península Arábiga viven actualmente al menos 3,5 millones de cristianos, principalmente trabajadores provenientes de la India y de Filipinas, así como expatriados de países occidentales y de varias naciones del Levante.

La monarquía de Arabia Saudita ya prohibió las iglesias y castiga con penas de cárcel la práctica de cualquier culto no musulmán en el territorio de ese país (exceptuando únicamente los barrios especialmente reservados a los occidentales). El jeque Abdulaziz Al al-Shaikh impuso el decreto en ese sentido con la intención de ir más lejos que la nueva Constitución de Kuwait, que prohíbe la construcción de iglesias en ese país. La fatwa del Gran Muftí de Arabia Saudita está destinada a los Emiratos Árabes Unidos, a Omán, Qatar y, sobre todo, a Bahrein y Yemen donde se han desplegado tropas de Arabia Saudita.

Los dos Estados wahhabitas, el reino de Arabia Saudita y el emirato de Qatar, pretenden extender su propio modelo de dictadura religiosa a todo el mundo árabe. Fue oficialmente a pedido de Arabia Saudita y Qatar que los occidentales derrocaron los gobiernos laicos de Irak y de Libia, y ahora tratan de hacer lo mismo en Siria.

Los responsables religiosos musulmanes reagrupados en el seno de la organización mundial Ahl al-bait, en Irán, también condenaron la fatwa del Gran Muftí de Arabia Saudita. Señalaron al respecto que los muftís wahhabitas y salafistas de Arabia Saudita no representan el Islam en su conjunto y que carecen de legitimidad para emitir decretos de ese tipo. Argumenta esta asamblea que, a lo largo de su historia, el Islam ha coexistido con cristianos y judíos y que el profeta Mahoma, sus descendientes y los califas nunca promulgaron una fatwa como esta.

Desde su origen mismo, el cristianismo siempre ha estado presente en el mundo árabe y se ha integrado a él. Fue precisamente en Damasco donde los cristianos se separaron de los judíos para conformar su propia religión.
En la Edad Media, los cristianos lucharon junto a sus compatriotas musulmanes en contra de los invasores cruzados, anteponiendo así la defensa del territorio patrio a cualquier forma de comunitarismo religioso.
En el siglo XX, y a pesar de ser países mayoritariamente musulmanes, el Irak y la Siria baasistas se dotaron de gobiernos laicos para garantizar a las minorías cristianas el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos.

La asamblea Ahl al-Bayt criticó el silencio de ciertos sabios musulmanes ante prácticas que «deforman la imagen del Islam» y condenó además el apoyo de los gobiernos occidentales a las corrientes sectarias extremistas.

En Irak, Pakistán e Irán, así como en Libia y en Siria, las potencias occidentales utilizan grupos armados pertenecientes a la secta de los wahhabita o a corrientes takfiristas, a través de las redes sauditas o qataríes, para desestabilizar gobiernos independientes y garantizar el apoyo militar a sus propias operaciones.

Al oprimir a los cristianos y exhortar al derrocamiento de las naciones multiconfesionales del mundo árabe, los líderes religiosos de Qatar y Arabia Saudita actúan de hecho como aliados del proyecto israelo-estadounidense de rediseño del Gran Medio Oriente conforme a criterios étnicos y confesionales, condición necesaria para la estrategia del «choque de civilizaciones».

Esta última implica, en efecto, una reconfiguración regional en la que Israel debe aparecer como el país «civilizado» y «democrático» que trata de «sobrevivir» en la lucha contra países «musulmanes» extremistas.

El único obstáculo que actualmente impide vender esa ficción a la opinión pública mundial es precisamente la minoría cristiana que desde hace siglos vive y lucha junto a los musulmanes. Es por ello que la expulsión de los cristianos de Oriente se ha convertido en un objetivo común del imperialismo anglosajón, del sionismo y del wahhabismo.

Ver también: «Choque de civilizaciones: el viejo cuento del «nuevo totalitarismo».

Extraído de: Red Voltaire

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