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por Alexander Duguin
El siguiente artículo, firmado por Alexander Duguin, ha sido publicado en el Número 0, de la segunda época de la revista argentina, intelectualmente disidente, DISENSO. Traducción: Tatiana Karataev.
La tercera posición.
En su famoso libro “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” Samuel Huntington hace mención a la llamada “modernización sin occidentalización”, esto es la descripción de aquella actitud hacia los problemas del desarrollo socio-económico y tecnológico que afectan habitualmente a los denominados países del Tercer Mundo que sostienen la necesidad objetiva de desarrollar y perfeccionar sus instrumentos técnicos y los acuerdos políticos y económicos de sus sistemas sociales, mientras se niegan a seguir ciegamente al occidente atlantista y, por el contrario, tienden a poner los avances tecnológicos occidentales al servicio de sus valores nacionales.
Muchas de las élites “orientales” han recibido educación “occidental” regresando a su país de origen con una serie de importantes conocimientos técnicos y metodológicos que han aplicado para fortalecer el poder de sus propios sistemas nacionales. Así, en lugar de la esperada “convergencia” civilizatoria que sostienen los optimistas liberales, está en marcha el armado gubernamental de regímenes más bien “tradicionales” que tienen a su disposición las últimas tecnologías, lo que tiene por efecto la agudización de la confrontación (civilizatoria) por mantener a resguardo el control tecnológico o, por lo menos, por mantener una brecha técnica prudencial. Un ejemplo de este camino lo constituye el filósofo iraní Ali Shariati, importante teórico de la revolución islámica iraní. Doctorado por la Universidad de la Sorbona, Shariati se interesó por Heidegger y Guénon así como por algunos escritores neomarxistas. Convencido de la necesidad de una síntesis en clave revolucionario-conservadora entre los revolucionarios chiitas, el Islam místico, el socialismo y el existencialismo, supo atraer a gran parte de la juventud y de la élite intelectual iraní hacia la revolución. Este ejemplo es particularmente importante ya que estamos hablando de una revolución triunfante, que terminó en la victoria completa de un régimen anti-mundialista, anti-occidental y modernista reaccionario.
El mismo camino siguieron los eslavófilos rusos, que tomando prestado argumentos filosóficos del nacionalismo alemán (Herder, Fichte, Hegel) formaron las bases para la aprobación de un modelo nacional ruso y, en el mismo sentido, se encuentran los modernos neo-eurasianistas así como los inconformistas europeos de la “nueva derecha” o “Nouvelle Droite” y la “nueva izquierda” o “New left”.
La autarquía de los grandes espacios.
Conceptos tales como “modernización” y “occidentalización” son de suma importancia; después de todo, las élites occidentales están haciendo todo lo posible para que las masas entiendan ambos términos como sinónimos. Siguiendo esta lógica, resulta que el cambio o la reforma solo son posibles si se orientan en la dirección dictada por los poderes occidentales de tal manera que reproducir el modelo propuesto por éstos sería el único camino legítimo. La otra alternativa se presenta como “atraso”, “conservadurismo” o “ineficiencia”. Por lo tanto, la élite occidental busca que el resto del mundo implemente criterios políticos, económicos y jurídicos ya dominados de antemano por la misma élite, asegurándose así el control de los procesos o, lo que es lo mismo, la hegemonía. En este sentido es de destacar el aporte del brillante economista alemán Friedrich List, quien en sus estudios ha demostrado que los países que albergan sistemas sociales basados en el liberalismo político y la economía de mercado siempre se benefician de la reproducción de dichos modelos por parte de aquellos países que los asumen desde su atraso técno-científico y geopolítico. Aparentemente “iguales”, los términos del intercambio que impone el “libre comercio” llevan en realidad a un mayor enriquecimiento de los países con mercados desarrollados y al empobrecimiento de los países que se han embarcado en la “única” forma de mercado que postulan las élites occidentales. Los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. En consecuencia, según List, los países tradicionalmente liberales, sobre todo los anglosajones, se benefician al imponer su modelo al resto porque ello les garantiza la maximización de su rentabilidad económica y el aseguramiento de su viabilidad (geo)política.
¿Pero qué deben hacer los Estados gobernados por élites que postulan el interés nacional y la justicia social para oponerse a sus efectivos y agresivos rivales liberales? Este problema fue grave para Alemania en el siglo XIX y Friedrich List tuvo toda la intención de resolverlo. La respuesta fue la teoría de la “auto-suficiencia de los grandes espacios”, que, podría decirse, es sinónimo de “modernización sin occidentalización”. De ahí es que hay que tener en cuenta que las ideas de Liszt tuvieron gran éxito en políticos tan disímiles como Walter Rathenau, el Conde Witte o Vladimir Lenin.
El concepto de “grandes espacios autárquicos” implica que el Estado que no ha desarrollado un mercado y que debe enfrentar la competencia que le presenta un mercado altamente competitivo como lo es el capitalista, debe implementar un modelo de desarrollo autónomo en el cual se reproduzcan los logros tecnocientíficos del sistema liberal pero estrictamente limitado a la unidad política en cuestión. El “libre comercio” en este caso se limita al bloque estratégico de los estados que se han unido en su desarrollo socio-económico y administrativo aunando esfuerzos para mejorar la dinámica de sus economías. Para los países más desarrolados y liberales, por el contrario, debe exhibirse barreras aduaneras, basándose en los principios del proteccionismo estricto. Por lo tanto puede sintetizarse dicha política como una ecuación que sostiene la maximización de los avances tecno-científicos junto al cuidado de la soberanía política y económica.
Este enfoque molesta a los liberales de los países de mercados desarrollados, tal como lo revela la exposición de sus agresiones estratégicas, incentivando la intervención geopolítica, y en última instancia, la gestión externa de los estados que los liberales quieren convertir en colonia económica y política. Es necesario señalar que la tesis de la “modernización sin occidentalización” es un arma conceptual muy poco deseable para los representantes de Occidente, ya que sus élites desean inculcar en la conciencia pública la siguiente dualidad: por un lado los “reformadores”, los partidarios del “cambio”; por el otro los “conservadores”, persistentes defensores del pasado. Mientras que la ecuación se resuelva de esta manera sólo será posible caer en una trampa, lo que vuelve necesario un tercer elemento en la fórmula. Del “modernismo occidentalizador” al “antimodernismo”, cuya oposición conduce siempre, tarde o temprano, a la victoria de los “reformadores” supuestamente portadores del “progreso”, aparecen los “modernistas anti-occidentales” u “modernistas reaccionarios” que postulan un giro radical que imponga la modernización total del Estado. El hecho de que se presente una fuerza con un planteamiento ideológico independiente rompe con la confrontación política banal. Para los modernistas reaccionarios es una condición absoluta e indiscutible la conservación de la soberanía geopolítica, cultural y económica, así como el mantenimiento de la identidad nacional. Ambas condiciones, la “modernización” y la “soberanía”, son imperativos absolutos que no pueden sacrificarse bajo ninguna circunstancia.
Por cierto, incluso en el mundo de hoy podemos ver algunos focos donde las naciones siguen insistiendo en mantener su identidad a pesar de todas las consideraciones de conveniencia política o eficiencia económica.
La Revolución Conservadora. Último imperativo.
“Modernización sin occidentalización”; ésta debe ser la consigna para unir a lo mejor de las fuerzas nacionales, conservadoras e inconformistas. Esta plataforma, si bien requiere desarrollar y apelar activamente a la conciencia de las masas, podrá aclarar numerosos momentos oscuros de nuestra vida política.
Para las fuerzas que niegan la necesidad del imperativo geopolítico y cultural de los cambios radicales, en especial los nostálgicos agentes de la influencia occidental-atlantista, se debe reafirmar que las crisis obligan a tomar decisiones fuera del marco de la clase política y que la iniciativa ideológico-conceptual debe ser delegada a aquellas vanguardias que tomen el riesgo de crear y consolidar un marco revolucionario-conservador.
Extraído de: “Tribuna de Europa”
“por Lupus
1) ¿Quién debe ir a la huelga?
Todos los trabajadores y trabajadoras, de cualquier tipo (incluidos becarios, parados, precarios, amas de casa, trabajadores autónomos, etc.) están convocados a la huelga general.
La ley permite que se informe o publicite la huelga. Para ello puede utilizarse cualquier medio, con la sola condición de que éste sea “pacífico”, antes y durante el desarrollo de la acción huelguística. Especialmente importante es la publicidad en los servicios públicos, donde el preaviso de huelga debe realizarse con 10 días de antelación, para que los usuarios tengan conocimiento.
2) ¿Cómo se ejercita el derecho de huelga?
Con la no asistencia al trabajo, sin ningún deber de comunicarlo al empresario/a, salvo en los sectores para los cuales se decreten mínimos, que deben ser cubiertos para no perjudicar a los usuarios (sanidad especialmente).
En estos casos se constituye el centro de trabajo un comité de huelga y, una vez presentadas a trabajar aquellas personas nominadas para los servicios mínimos (u otras de idéntica categoría), el resto de trabajadores/as puede irse. Se aconseja, no obstante, que se presenten en la puerta del centro de trabajo, para hacer el mayor ruido posible e inhibir a los/as esquiroles.
3) ¿Qué debemos hacer para que la Huelga sea un éxito?
Los huelguistas activos tenemos que empezar la huelga desde las 00:00 de la noche anterior. Se trata de parar servicios nocturnos como el transporte, medios de comunicación, etc. La huelga comienza formalmente en cada empresa en función de los turnos de trabajo: hay que parar los turnos de noche desde las 00:00, hasta los turnos de tarde de este día 29.
Las personas con interés en participar en el desarrollo de la huelga deben ponerse en contacto con la organización de alguno de los sindicatos convocantes y elegir en qué piquete se participa, por cercanía y apetencia, y a través de amigos o conocidos (ya que los piquetes no se publicitan y sólo los conocen los organizadores, para impedir que la policía espere a los huelguistas).
Por éste motivo, como hemos dicho, los sindicatos concentran a sus activos esa misma madrugada, impidiendo así el funcionamiento de servicios no esenciales como el transporte, los medios de comunicación… Estos son los piquetes “informativos” (que normalmente se distribuyen por ramos y/o territorios ya desde la noche anterior en las cocheras de autobuses, recogida de basuras, periódicos y cadenas de televisión). Es fundamental para la huelga que no funcionen ni el metro ni los autobuses (si se impide que se abra el metro a primera hora, por ejemplo, ya no se abre más tarde). Lo mismo sucede si abren las puertas pero hay muchísimos huelguistas concentrados: los usuarios no entran. Es fundamental que los piquetes hagan mucho ruido (pitos, cánticos, consignas…).
Son, por tanto, clásicos los piquetes en la madrugada del día de la huelga delante de las cocheras de metro, autobuses y trenes, así como en los principales medios de comunicación hostiles. Por ello, la policía llega antes que la gente, pero no acostumbra a intervenir, solo a intimidar con su presencia (a caballo en muchas ocasiones). De ahí la importancia de que los piquetes sean numerosos y tumultuosos.
Otros grupos de trabajadores irán desplazándose por las calles y polígonos al inicio de los turnos de trabajo o apertura de comercios, bancos….Generalmente hay concentraciones en el centro de la ciudad hacia el medio día y una gran manifestación por la tarde.
4) ¿Qué otras medidas de seguridad debemos tener en cuenta?
Dado que actualmente hay muchas cámaras de seguridad en calles y comercios, así como seguridad privada en el metro y los trenes, debemos insistir en que, como ya hemos dicho, es conveniente que los piquetes sean muy numerosos y organizados, para impedir detenciones. Los sindicatos y el resto de organizaciones convocantes pondrán a sus abogados a disposición de los huelguistas en todo momento.
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Probablemente, estas instrucciones sean superfluas y básicas para muchos. Pero también somos numerosos los trabajadores, precarios y parados jóvenes, no sindicados, que nunca hemos vivido una huelga general y carecemos de esa experiencia acumulada.
En síntesis, ese es el espíritu de nuestra campaña: no hay que lanzar sermones, sino trasladar prácticas, compartir acciones y, sencillamente, hacer cosas.
¡Viva la lucha de los trabajadores!
¡No a la Reforma Laboral de la patronal y el gobierno!
¡Todos a la Huelga General el 29-S!”
Extraído de: Red Tercera Vía
VIVIENDAS VACÍAS PARA EL ALQUILER SOCIAL UNIVERSAL
¿Qué es una vivienda vacía?
Las viviendas no ocupadas que se encuentren en zonas en las que existe necesidad de vivienda a las que su propietario no da uso durante al menos un año. Por ello, proponemos elaborar un censo de personas con necesidad de vivienda para optar a habitar estos pisos desocupados con un alquiler social
¿Qué es el uso social de una vivienda?
Uso social es la puesta a disposición de una vivienda vacía a favor de la persona o familia que no tenga este derecho básico cubierto, que tendrá que pagar únicamente los gastos de mantenimiento y conservación del inmueble, gastos a los que se limitaba la renta del alquiler en su origen.
¿Qué es una expropiación por uso?
El uso social no es una expropiación de la propiedad de la vivienda, sino que se trata de una limitación del derecho de uso durante un periodo determinado de tiempo durante el cual la vivienda será habitada por una persona o familia que haya acreditado su necesidad de vivienda.
Transcurridos dicho periodo el propietario podrá recuperar el uso de la vivienda siempre que se comprometa a ocuparlo y lo acredite posteriormente.
¿Qué viviendas formarán el Parque Público?
El Parque Público lo formarán principalmente las viviendas en propiedad de los grandes especuladores: bancos, cajas de ahorro, inmobiliarias, constructoras, etc.
Estas empresas privadas son los mayores propietarios de viviendas vacías, que han fomentado durante los años la burbuja inmobiliaria y la circulación de grandes cantidades de ‘dinero negro’ que habitualmente se “lavaba” con la compra especulativa de inmuebles.
¿Qué beneficios tiene el alquiler social universal?
El primero de ellos y más importante es que garantizará el acceso a una vivienda digna en condiciones justas a la población actualmente excluida. La vivienda pasará a ser un derecho y no un privilegio de los más favorecidos.
Disminuiría de manera notable el número de viviendas construidas por lo que acabaría con la destrucción ambiental que el crecimiento urbanístico ha ocasionado en los últimos años.
El alquiler no supone una carga para la administración pública, ya que el demandante de vivienda será quien sufrague los gastos mínimos para mantener la vivienda en buenas condiciones.
El alquiler social universal eliminaría el lucro de los banqueros que se han hecho ricos cobrando intereses abusivos a los millones de hipotecados, así como el endeudamiento de la población.
Por otro lado la eliminación de ayudas fiscales y subvenciones a la adquisición de vivienda y la financiación pública a su construcción, permitirá destinar este dinero a otros fines más justos que reviertan en beneficio de la sociedad y no en el de los especuladores, así como la inversión en servicios públicos.
Permite la elección del lugar de residencia evitando el traslado forzoso hacia barrios o poblaciones alejadas del entorno social o del centro de trabajo en busca de una vivienda asequible, al que en la actualidad obliga a presión especulativa.
Alquiler Social Universal frente a Vivienda Protegida
El sistema de vivienda protegida lleva funcionando décadas en España desde que fue implantado por el franquismo sin que haya solucionado el problema del acceso a la vivienda.
El eje del sistema de vivienda protegida de promoción privada es la concesión de ayudas públicas para la financiación de la adquisición y subvenciones, a cambio de limitar el precio de venta de la vivienda durante unos años. Pero las ayudas acaban en el bolsillo del constructor o gestor, que ponen en práctica innumerables abusos para incrementar el precio de las viviendas muy por encima de su coste, e incluso del precio legal. Precisamente la subida del límite máximo del precio de venta de este tipo de vivienda en los últimos años la ha hecho inaccesible para buena parte de la población, por lo que mientras que en su origen la vivienda protegida estaba destinada a las rentas más bajas, ahora sólo pueden acceder a ella rentas medias-altas.
Tampoco la vivienda protegida de promoción pública es una solución al problema, puesto que además de haberse equiparado su precio a la de promoción privada, excluyendo por lo tanto a las rentas medias-bajas, no se adjudican a todos los demandantes de vivienda sino a una muy pequeña parte por sorteo.
Además la vivienda protegida pasa a al mercado libre en unos años, integrándose en la burbuja inmobiliaria.
Por lo tanto en el futuro la vivienda protegida de promoción privada debe desaparecer, mientras que la de promoción pública debe dar paso a un parque de viviendas de titularidad pública que serán destinadas en su integridad al alquiler social universal.
¿Hipoteca basura o hipoteca usura?
La legislación hipotecaria debe modificarse para que la subasta de la vivienda suponga la cancelación de la deuda pendiente de abonar al banco, de forma que sean las entidades prestamistas quienes asuman las consecuencias de la crisis que han generado concediendo préstamos basados en tasaciones fraudulentas y prácticas abusivas para obtener el máximo beneficio posible. La política de préstamos hipotecarios es pieza clave sin la cual no se hubiese producido la burbuja inmobiliaria y los hipotecados no deben pagar sus consecuencias.
¿Privatizar ganancias y socializar pérdidas?
Hace ya meses que venimos asistiendo a la inyección de dinero público a constructuras, promotoras, inmobiliarias y por supuesto, a los bancos, nuevas formas de dar dinero público a empresas empeorando el problema de acceso a la vivienda. Por eso exigimos que ni un euro público
¿Por qué hay que despenalizar la okupación?
La okupación de viviendas vacías no genera ningún daño a la sociedad, al revés, es la existencia de viviendas vacías la que ha provocado una enorme injusticia social, debiéndose en todo caso considerar delincuentes a los grandes acaparadores de vivienda vacía con fines especulativos.
La okupación de viviendas está considerada delito por nuestra legislación, criminalización que supone una excepción a la regla general puesto que en muchos países europeos se ampara como un obstáculo sano a la libre especulación. La okupación de viviendas vacías debe ser despenalizada.”
Convocatoria: 14 de marzo, 18:00h, Puerta del Sol (Madrid)



